Ana, mon amour

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Ana, mon amour

Como parece que va siendo costumbre, el cine que nos llega de la república rumana, aunque escaso, sigue siendo de muy interesante factura. En este caso le toca a Calin Peter Netzer, que ya hace algún tiempo nos sorprendió gratamente con “La mirada del hijo (Madre e hijo)”. Ahora lo hace con su último trabajo “Ana, mon amour”.

Si en la anterior película, el director no dudaba en abordar la denuncia de la corrupción a todos los niveles, que parece ser una lacra frecuente de su país (y de tantos); en ésta, se centra en la introspección en las relaciones amorosas… o lo dejamos simplemente en relaciones.

El guión nos cuenta el problemático idilio de una pareja de jóvenes estudiantes, con sus correspondientes aires intelectuales, en la que ella se ve aquejada de recurrentes crisis de ansiedad, fruto de una traumática infancia, que debe sobrellevar con ayuda de la medicina, pero sobretodo, con el total apoyo de su abnegado compañero. Con el paso del tiempo, con las terapias y las atenciones de su novio, los fantasmas serán superados. El matrimonio, la descendencia y una próspera carrera profesional de la muchacha, dejarán atrás los años más problemáticos y los sueños más utópicos.

Pero en el pasado, junto con aquellos problemas y utopías, se va a quedar también su relación, que ahora ya no tiene sentido. Su marido ha tenido que renunciar a sus aspiraciones. Se ha quedado atrás en el mercado. Para la nueva y recuperada ejecutiva, el recuerdo de aquel apoyo, vital en su día, ya es una molestia. La nueva vida, las nuevas relaciones, le generan una irrefrenable aversión hacia su propio matrimonio, como permanente recuerdo de una traumática época anterior. Y de la ferviente atracción, al visceral rechazo —en el supuesto amor—, solo hay un paso.

Por la otra parte, la de aquel sacrificado amante filósofo, su buena disposición de ayudar a la parte más necesitada de la pareja, quizás no resultara ser el fruto de ese amor romántico de los cuentos, y se quedó en la simple catarsis de los fantasmas de cada cual.

Más que explicarnos otra historia de desamor, de las que se repiten cotidianamente en las sociedades actuales, donde la creciente igualdad —o desigualdad— entre ambos sexos, nos lleva habitualmente a situaciones similares, Netzer, intuyo que trata de hacernos reflexionar, desde la perspectiva cotidiana, sobre el fondo de dichas relaciones. Es como la pregunta retórica de si el amor existe, o es un simple pacto implícito de convivencia, que está condicionado a las circunstancias y al tiempo.

Ana mon amour

Del amor y compañía

Cinematográficamente, el director se lía por caminos “bergmanianos”, un lenguaje ya un tanto caduco, y el abuso del psicoanálisis como herramienta narrativa, la remisión de todos los males a teorías freudianas, los innecesarios y continuos flashback, o el hacernos exprimir la imaginación para llegar a cualquier conclusión, de la que tampoco estamos seguros que sea alguna de las que el director pretendía exponer; hacen en definitiva, un film un tanto confuso y poco atractivo visualmente.

No obstante, ante tanta mediocridad en las temáticas del cine de hoy, se agradecen ejercicios pretendidamente serios que, con mayor o menor acierto, nos hagan formularnos preguntas incómodas. Un poco de gimnasia mental tampoco nos va a ir mal.

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