Experimenter

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Experimenter

La película norteamericana “Exterimenter” (con el añadido de “La historia de Stanley Milgram“) del director Michael Almereyda, es de esos trabajos en los que es más interesante la filosofía que despliega, que el film visto desde el lado cinematográfico. Lo cual, por otra parte, decir que me parece perfecto.

La trama del film, está basada en los mismos hechos que se proponían en la historia de “Hanna Arendt“, sobre la relativa responsabilidad de los crímenes cometidos bajo las condiciones de la “obediencia debida“. En el caso de la pensadora judía, el tema se circunscribía al genocidio antisemita en los campos de concentración nazis, y el grado de implicación de quienes alegaban que solamente cumplían ordenes.

Y partiendo de las mismas premisas, Almereyda extrapola el comportamiento humano a la sociedad en general, ahora en tiempos de paz y relativo equilibrio. A través de varios estudios experimentales de un profesor en la universidad, nos muestra hasta que punto las personas responden libremente a su albedrío a la hora de decidir; o por el contrario, dicha libertad queda condicionada a posibles represalias de diversa índole.

Por encima del tipo de proceso de estudio que nos muestran, —que tenga algún rigor cinematográfico o ninguno es una cosa que no importa—, se imponen las conclusiones que nos deja para que pensemos un rato, que eso sí que importa. Y es que aquí, el ser humano queda bastante mal parado.

Bajo la excusa de la susodicha “obediencia debida“, aparece el monstruo interno de la crueldad y el egocentrismo, solo hace falta liberar al individuo de responsabilidad, —o sea, de castigo—, para que sea capaz de realizar los más sádicos cometidos.

La hipotética posibilidad de la negación de obediencia a una autoridad injusta, y el consiguiente enfrentamiento al poder —la rebeldía—, desaparece inmediatamente al desaparecer la responsabilidad personal y por tanto las posibles consecuencias derivadas de sus actos, por injustos que también resulten. Lo que nos lleva a la conclusión de que si nuestras actitudes aparecen habitualmente como civilizadas, no es consecuencia más que del miedo a ser penalizados.

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La cara oculta de las masas

Se podrá estar de acuerdo o no con tan radical pensamiento, totalmente misántropo, pero tampoco está de más observar sinceramente nuestro comportamiento, en cuanto a la represión a la que están sometidas nuestras decisiones, tanto a través de leyes explícitas, como de las manipuladas tendencias sociales a la imitación, que nos impulsan, tanto unos como otros, a permanecer dentro de la manada, sin llamar la atención negativamente, esperando la aprobación del líder.

Como decía al comienzo, aquí la película importa poco, las verdaderas protagonistas son las reflexiones a las que nos invita, bastante pesimistas por cierto, pero si queremos modificar cualquier comportamiento, habrá que partir de la realidad, por muy dura que sea. Aunque por mi parte, dudo mucho que se produzca cualquier cambio que no pase por la fuerza. Soy más misántropo que el propio autor.

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2 comentarios en “Experimenter

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