La Venus de las pieles… y un sutil masoquismo.

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La venus de las pieles

Si algo veo claro en el cine de Roman Polanski, es que su obra es totalmente polifacética, y por qué no, desconcertantemente dispersa. Va desde aquel cine de autor sobrio y oscuro de los sesenta, a comedias cargadas de ironía y dobles intenciones, pasando por productos más comerciales, en forma de thriller, suspense, o las más disciplinadas adaptaciones clásicas. Y en sus últimos trabajos, parece empeñado en conseguir ese añorado maridaje entre el cine y el teatro. Por variedad, que no quede.

Así pues, “La Venus de las pieles”, apuesta abiertamente, por una personal y acertada fórmula, para trasladar la acción de las tablas a la pantalla: la interrelación entre el autor, el director y los interpretes, en una puesta en escena imposible para el espectador de teatro.

Jugando con el supuesto casting infernal para un montaje dramático, entre la actriz aspirante (Emmanuelle Seigner), y el escenógrafo que la debe examinar (Mathieu Amalric), Polanski desarrolla su particular teoría sobre las relaciones erótico-sentimentales, con el pretexto de adaptar la escabrosa y mítica novela del mismo nombre, de Leopold von Sacher-Masoch, autor que dará nombre a la conocida alternativa sexual del “masoquismo”. Formalmente una genialidad de las que salpican de vez en cuando el currículo del director.

En cuanto al contenido, que se apoya sobretodo en la contraposición de los dos únicos actores, profundiza magistralmente en el lado oscuro del ser humano, a través de las pasiones prohibidas, —cualquiera—, ese lado que nunca debe aparecer ante la hipócrita corrección pública.

Arropado pues en una falsa ironía sórdida, de la que el director polaco es experto, deja entrever los muertos que cada cual guarda en el armario; aunque los armarios parece que tengan sus rendijas. Disimula.

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La comuión en escena

Y aunque sea cosa mía, pretendiendo conocer —bastante superficialmente— algunas partes de su obra, y algunas partes de su vida; partiendo de la discutida premisa de que, en el fondo y de alguna manera, todo autor queda indefectiblemente retratado por su propia obra, me inclino a pensar que las rendijas corresponden en gran manera al armario de sus autores. En más o en menos.

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4 comentarios en “La Venus de las pieles… y un sutil masoquismo.

  1. Y es que no hay forma de hacer arte sin poner algo de si el autor, aunque no lo haga consciente, y a veces, lo hace bastante consciente, claro.
    Conozco poco de sus pelis, pero esta pareciera por lo que dices que pinta bien. Además me gusta la estética de llevar un poco el teatro al cine, las pocas que he visto así, me han gustado.
    Veremos si cae algún día en alguno de mis visionados, cada vez más escasos.

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