Taxi Teherán

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Taxi Teherán

El director de cine iraní Jafar Panahi, hace tiempo que tiene serios problemas con las autoridades de su país. El motivo por todos conocido en el mundillo del cine, son sus discrepancias políticas con el régimen autoritario y represor vigente por allá. Hace unos años, fue condenado, entre otras cosas, a la prohibición de hacer cine y de salir del país durante veinte años.

La respuesta en 2011 por parte del director disidente, fue rodar, como dios le dio a entender, una especie de documental dentro de su propia casa, sacarlo clandestinamente, y presentarlo en diversos certámenes con el fin de denunciar su situación personal. Se llamó “Esto no es una película”.

En la precaria filmación, se hacía hincapié, más en su situación personal, que en la falta de libertades en general; más en una defensa de un sistema cercano al occidental, que en la defensa de unos derechos humanos básicos para la diversidad de posturas, políticas, religiosas, sociales o de cualquier índole. De hecho, su repercusión fue más clara en los círculos políticos —a los cuales iba dirigida—, que en los puramente cinematográficos.

Cuatro años más tarde, Panahi vuelve a la carga con otra ingeniosa fórmula para burlar su condena de no hacer cine. En esta “Taxi Teherán”, retoma la idea central de una de sus primeras películas, “El Espejo” de 1997, en la que, a través de la mirada de una niña, que recorría el largo camino desde su colegio a su casa, aprovechaba el director para retratar la vida cotidiana de la capital iraní. A su vez, dadas sus circunstancias, se ve obligado a volver a la precariedad técnica de su anterior alegato casero.

Así pues, en forma de falso documental, el propio Panahi ejerce de improvisado taxista a través de las calles de Teherán, recogiendo a los más dispares clientes y grabándolos con una pequeña cámara situada en el salpicadero del vehículo.

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La batalla viaja en taxi…

Naturalmente, nada podemos pedir de excelencias cinematográficas. Limitado a un somero guión disfrazado de espontáneo, con la colaboración de sus personas afines como ocupantes del taxi, y con el vehículo de improvisado plató; serán sus conversaciones las que vuelvan a reivindicar la añorada libertad de expresión.

Un interesante y valiente ejercicio (menos sesgado que el anterior), en el que contrastan las imágenes de una ciudad llena de vida, aparentemente normalizada, con las declaraciones de sus protagonistas.

Contundente denuncia, orientada hacia la falta de libertad de expresión —con algún que otro guiño occidental—, desde el adoctrinamiento infantil en la escuela, a la represión en la vida adulta. Dentro de un régimen, donde parece que disentir en el campo de las ideas políticas, no desencadena un debate, sino directamente una condena. Se esté de acuerdo con unos, con otros, o con ninguno, merece la pena verla. Cómo no.

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… y la esperanza también

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2 comentarios en “Taxi Teherán

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