El regreso

El regreso

El regreso

Hace ya tiempo que pude ver por primera vez este film, ópera prima del director ruso Andrei Zvyagintsev, del año 2003. Entonces, como ahora, me pareció una película tan interesante como compleja de asimilar, una película ambigua, abierta a cualquier interpretación —o ninguna—, sin perder nunca su singular atractivo. Una alegoría abierta, más al estado emocional del espectador, que al propio discurso del director, que sabe dios cual será. En esto de las abstracciones mitológicas ya se sabe.

Después de ver algunos trabajos posteriores de este autor –de obra muy corta y poco accesible–, y poder volver a revisar aquel fascinante “El Regreso”, con igual interés, se me hace ahora más comprensible (o al menos interpretable), siempre desde un punto de vista absolutamente personal, claro.

Dentro de un guión, en sí mismo interesante en una primera lectura, en la que nos habla de una relación paterno filial autoritaria, se pueden intuir (para los que quieran) similares metáforas socio-políticas a las de su último trabajo “Leviathan”, proyectado por aquí hace poco tiempo. Metáforas dirigidas sobretodo a su país, a su cultura, y a los cambios surgidos allí en las últimas décadas.

En el film, dos hermanos en edad adolescente, viven una infancia totalmente normal, salvo por la extraña ausencia del padre, aspecto fundamental para que fugazmente se nos muestre la figura relevante de la mujer a través de una madre y una abuela protectoras, que desaparecerán fulminantemente ante la autoritaria presencia masculina. Un día, y sin más explicaciones, regresa el padre desaparecido… a quién nadie había echado de menos.

Si el presente...

Si el presente…

A partir de la aparición del nuevo personaje, la vida de los niños sufrirá un cambio radical. La protección dulce y cómplice de la madre, ahora cambiará hacia una férrea disciplina, tradicionalmente encaminada a transformar la infancia en una madurez de hombres curtidos, en cuyos valores priman la fuerza frente a la tolerancia, o la obediencia incondicional contra la razón y el diálogo. El control sobre unos supuestos subordinados a los que hay que adoctrinar y proteger de su propia rebelión.

...es de lucha...

…es de lucha…

A través de un iniciático viaje supuestamente vacacional del padre con los dos hijos (desapareció la mujer), se desencadenará ese mitológico enfrentamiento padre/hijo,… ayer/hoy. En singulares paisajes y anecdóticas experiencias cargadas de simbolismo, se irá desgranando el ancestral amor/odio, entre el yo espontáneo del que llega y el yo impuesto por el que ya está.

... el fururo es nuestro

… el fururo es nuestro

Lo que queda claro, es que aquello que parece infinito, también tiene su fin. Que el enemigo más acérrimo, solo era un error. Y que desde las torres más altas, se cae más fuerte… pero solo quién arriesga a subir a ellas.

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