Las invasiones bárbaras

Las invasiones bárbaras

Las invasiones bárbaras

Escuchando a uno de estos líderes políticos de última hornada, de esos con estética de parecer algo, me ha llamado la atención que en sus numerosas comparecencias mediáticas, cita siempre su entusiasmo por el film “Las invasiones bárbaras” del canadiense Denys Arcand, estrenada por allá por el principio del milenio. Invariablemente, también expresa su devoción por la serie de televisión (de pago) “Games of Thrones“; además de su admiración incondicional y cansinamente insistente por Gramsci. Parece que son tres de sus pilares recurrentes.

Tanta insistencia por parte de una persona que aparenta ir más allá de la vanguardia política, me ha hecho revisar el film, ya visto hace tiempo; interesarme por la serie de moda, y lamentablemente obviar de momento al político italiano, que ya se me hacía mucho trabajo, y soy más de la cultura audiovisual que de la letra impresa.

Como digo, tuve la oportunidad de ver la película canadiense en su momento, y pese a desarrollar una temática interesante y polémica, el tratamiento —entonces como ahora— me parece de una superficialidad anodina, que poco favor hace a la problemática que intenta analizar. En clave de comedia (irónica, pero poco), repasa la filosofía parda de una generación, que fue de rebelde y que empieza a desaparecer, por la mera ley de la vida, o de la muerte, como queramos.

Las utopías juveniles, el acomodado aburguesamiento en la madurez, (disfrazado de libertario, o algo así), son revisados con una nostalgia muy poco nostálgica; unido a un final que reivindica una eutanasia muy, pero que muy feliz, convierten unas reivindicaciones enfrentadas al sistema, en un cuento de hadas. Si a esto le añadimos que durante todo el relato se nos está insistiendo que cualquier logro de aquellos ideales, hoy pasan por la mano de una juventud económicamente agresiva —o sea, de la derecha más pragmática—, me sigo quedando con la opinión de que he vuelto a ver un film simplón, con una temática que es interesante, pero con un desarrollo contradictorio y nada contundente. Si —como quiero suponer—, va de ironías, falta acidez; si no, el postulado sería aterradoramente claro; y no me cuadra con las prédicas de nuestro amigo el político revolucionario.

La eutanasia de la utopía

La eutanasia de la utopía

De “Juegos de tronos“, quizás opine algún día con más ganas, de momento solo decir, que además de la carísima producción —norteamericana, claro—, la perfecta planificación del marketing, la alternancia del sexo y la violencia en una trama compleja y barroca, disfrazada con simbología masónica, y abierta al onanismo mental, propicia más un lavado de cerebro colectivo, que un punto de reflexión. Los productos de las multinacionales de Wall Street tienen eso.

Y de Antonio Gramsci no puedo opinar, que no sé nada más que lo que viene en la Wiki. Así que, los siete dioses nos cojan confesados, entre los teóricos de biblioteca y los corruptos profesionales del escaño.

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2 comentarios en “Las invasiones bárbaras

  1. Me siento un marciano: ni Gramsci, ni Arcand, ni Tronos … todos desconocidos para mi. No se como alguien que tiene unos gustos tan sofisticados puede empatizar con un sencillo albañil con dos hijos al que le han quitado su casa y no tiene para pagar la luz. Algo no me cuadra.

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