Leviathan

Leviathan

Leviathan

Que los océanos del mundo están poblados de gigantescos monstruos fabricados por la taimada mente del hombre, no hay duda. El director ruso Andrey Zvyagintsev, nos cuenta de la herencia de uno de esos engendros, uno de los últimos fallecidos hasta el momento, apoyándose en la denominación bíblica de “Leviatán”. Creaciones racionales, que maquiavélicamente no ignoran las limitaciones de la inteligencia cuando el individuo se transforma en gente.

En la historia que nos describe –como en sus obras precedentes (“El Regreso”, “Elena”)–, aunque estructurada en una aparente trama lineal y localizada en su país, la metáfora implícita acaba siendo el denominador común que traslada fielmente el contenido del discurso hasta cualquier otro frustrante monstruo, en cualquier otra latitud. Pasado, presente o futuro.

El film no es más que el retrato que describe el actual estado en el ha quedado una sociedad, su sociedad, después de su descomposición e inevitable muerte. Una forma de vida regida y dominada durante casi un siglo, por una de esas criaturas pseudointelectuales, engendradas y alimentadas desde la arrogante ignorancia de unos pocos, hacia la ingenua ignorancia de otros muchos.

El desconcierto entre un pueblo, que una vez desaparecidos los dogmas, oscila perdido entre los instintos más opuestos y primitivos en la naturaleza de los humanos. Desde la más implacable avaricia, a las más simples aspiraciones de un solamente existir.

El sueño de la razón produce monstruos

El sueño de la razón produce monstruos

Un mundo en el que los supervivientes, se muestran incapaces de encontrar el equilibrio social, la justicia, el respeto, el afecto. Un mundo donde la ética resulta un obstáculo y la lealtad una quimera, donde la ambición se convierte en misticismo, y la corrupción en su liturgia. Donde ni la “ortodoxia”, ni la religión servirán de solución, pues sus vacíos discursos son también huesos de antiguos Leviatán varados en el pasado.

Otros sueños de la razón, más jóvenes, o más longevos, continúan su devastadora singladura, sumergidos en los mares de la verborrea política para incautos.

♫ Parole, parole, parole ♫

♫ Parole, parole, parole ♫

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s