Whiplash

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¿Es “Whiplash” una película sobre el jazz?. No, mi opinión rotundamente es que no. Solamente los primeros veinte minutos, pueden transmitirnos la sensación de que vamos a ver un film más o menos interesante, sobre las interioridades del —en apariencia— deslumbrante mundo musical.

Un joven acude a una prestigios escuela de música, con la ambición de conseguir hacerse un gran interprete de la batería en el mundillo del jazz. Al pertenecer a la clase de un riguroso profesor, que conoce perfectamente los sacrificios que exige la profesión, se nos muestra en unas magnificas y didácticas escenas, la especial historia que conlleva este oficio. Y en esta línea no me hubiera importado que la película hubiera durado eternamente.

Pero rápidamente el film —de impecable factura— gira únicamente hacia la relación entre el joven ambicioso y el autoritario profesor. Aquí se acaba la música. El resto de componentes de la big band estudiantil pasan a ser invisibles, así como su jazz fácil de estándares pegadizos. Solo volverá a retomarse en una épica escena final, francamente bien resuelta para los objetivos del film.

El resto de la película, va a girar en torno a conceptos generales como el de una agresiva competencia, o el propio liderazgo que acabarán disputándose profesor y alumno. Conceptos ligados al espíritu del capitalismo (y la ética protestante, como apuntaría Max Weber). Conseguir los fines a cualquier precio.

Uno más uno...

Uno más uno…

La justificación a esta filosofía la expone someramente el director (Damien Chazelle) en un par de detalles, tratados muy superficialmente. El fracaso del padre como líder de una familia tradicional, y su mediocre carrera como escritor. La expresa renuncia a una vida privada, sentimental y social, en favor de la profesión —cualquiera—, nos darán la pauta del proyecto vital propuesto para el joven personaje.

Por otra parte, el que los referentes magistrales (Charlie “Bird entre los más conocidos para los cinéfilos) en los que se basa la admiración, tanto del profesor como del alumno, nos hace poner en duda si la consecución de la cima en cualquier disciplina, es compatible con una ética más humanista. Como aficionado al jazz, le agradezco a todos los Charlie Parker su música; pero solo su música.

... uno

… uno

Aunque esas dudas queden expuestas a lo largo del film, el desarrollo del mismo, nos lleva a una conclusión subliminal ya predeterminada. La competitividad como base de un sistema social y económico.

La consigna “disfruta la música” se repite engañosamente entre maestro y discípulo a lo largo del film, pero aquí solo disfruta el espectador, que está fuera de la película (sistema). Para el director, y a la vista de la brillante secuencia final —a pesar de los contrapuntos expuestos por él mismo—, parece que no le ofrece dudas. A mí, sí.

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2 comentarios en “Whiplash

  1. Lo digo siempre: cuando la afición se convierte en profesión, la hemos fastidiado (en plan fino). Y el caso es que la tendencia social nos está llevando a que la competitividad sea la única forma de no quedarse totalmente fuera de la sociedad. Incluso en los paises que, como el nuestro, tradicionalmente han sabido que la vida se tiene que vivir de otra manera. Muchas veces eso de triunfar no merece la pena eh? :-)

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