Sueño de invierno

Sueño de invierno

Sueño de invierno

Miedo me daba enfrentarme con las más de tres horas de “Winter sleep“, o “Sueño de invierno“, o como quieran que la traduzcan por aquí, del conocido director Nuri Bilge Ceylan (y esposa). Aunque avalada por prestigiosos premios europeos —incluida la Palma de Oro en Cannes, que siempre viste mucho—, la mala experiencia (cosas mías) con su anterior película “Once Upon a Time in Anatolia“, no me hacía esperar nada halagüeño. El interminable metraje, el conocido ritmo lento del director, añadido a sus complejas temáticas, prometían una aventura un tanto arriesgada para la vigilia.

Afortunadamente, esta vez sí, el director turco acierta y salva esas más de tres horas, con su pausada cadencia habitual y su magnífica fotografía, haciendo que el espectador —con un poco de esfuerzo, eso sí—, entre en las historias que de forma desmenuzada nos cuenta. Incluso haciendo comprensible tan extensa duración.

Tomando a uno de los protagonistas como eje central de la narración, la película, no solo nos traslada al país y la idiosincrasia de su Anatolia profunda, sino que cada uno de los personajes constituye un retrato interior, en su faceta más humana y más sencilla (como en sus primeros trabajos, Uzak o Los climas). Todo esto termina conformando un magnífico mosaico de personalidades y circunstancias, que radiografían una sociedad —o unas relaciones sociales— absolutamente universales.

El personaje central es un hombre pretendidamente culto, pretendidamente rico y pretendidamente poderoso, en un país de miseria, donde el tuerto siempre es el rey. La realidad, es la de un actor fracasado, que la profesión lo ha expulsado de los circuitos teatrales de Estambul, y se ha venido a refugiar al negocio hotelero heredado de su familia, allá en los confines humildes de una Anatolia (que no sé ni por donde cae).

Por fuera

Por fuera

Esa supuesta pose de hombre notable y culto, el director la va diluyendo enfrentándola al discurso de las personas, desde las más cercanas, hasta las más marginales. Una hermana que no se para en dorarle la píldora. Su atractiva esposa, presa de la sumisión machista de un primitivo costumbrismo, que no solo no lo ama, sino que lo repudia abiertamente, constituirán sus primeros puntos de catarsis.

La relación con sus paisanos afines, también pretendidamente “notables del lugar“, nos irá revelando una estructura de clases, —como siempre impostada—, que culminará en el enfrentamiento con los elementos considerados más pobres e incultos. El director desmonta con una contundencia demoledora, a las estratificadas y misérrimas castas del misérrimo paisaje, justificadas en su caridad redentora de conciencias, frente a la dignidad de la tierra, que poco a poco nos ha ido mostrando paulatinamente a lo largo del film. Una lección de impotencia, desde arriba hacia abajo.

por dentro

por dentro

El estudio profundo de cada personalidad, unido al personal estilo del director —que no da puntada sin hilo—, con diálogos tan interesantes como kilométricos, hacen un tándem perfecto, pero que nos va a exigir un esfuerzo de concentración, que a los vagos consumados nos limita su visionado a estados anímicos muy concretos, o sea pocos. Aunque si se consigue salvar la pereza, disfrutaremos de la que para mí es hasta hoy la mejor, la más ambiciosa y completa obra de Nuri Bilge Ceylan (y esposa).

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3 comentarios en “Sueño de invierno

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