Siete mujeres

Siete mujeres

Siete mujeres

Era una asignatura pendiente imperdonable. Tardé toda una vida en ver el último gran trabajo de John Ford, “Siete mujeres”. Como excusa, la poca difusión de un film que se aleja de los tópicos que han rodeado al director. Filmado en el ocaso de su vida, pasó con más pena que gloria, en un momento (1966) en el que lo que no era vanguardia, era despreciado. El tiempo, como siempre, ha puesto a cada uno en su sitio.

La película, la catalogaría dentro de esas últimas obras de su carrera, el las que parece querer redimirse de toda una filmografía, genial, pero repleta de concesiones y ambigüedades en cuanto a su posicionamiento social.

Si políticamente, Ford no tuvo inconveniente en alinearse con aquel “progresismo light” de Roosevelt (“Las uvas de la ira”), a partir del final de la guerra mundial, el comienzo de la obsesiva persecución anticomunista, hizo que muchos –él entre ellos– moderaran su postura, hasta posiciones más cómodas, o decididamente conservadoras.

Su carrera, magistral cinematográficamente, da un giro hacia una propaganda amable de los supuestos principios estadounidenses. Sus famosos westerns, se convertirán en una reinvención –o directamente invención–, de una Historia sin historia en el mejor de los casos, o una Historia sencillamente vergonzosa en otros.

Pero en sus últimos filmes, el flamante ejército, tantas veces alabado en su cine como pilar de una nación (vaya pilar), comienza a ponerlo en duda (“Dos cabalgan juntos”). Sobre los perseguidos indígenas, (a los que Ford siempre defendió), tratará de mostrar su cara más cruda en la fallida y censurada “Cheyenne Autumn”. Por no hablar de la que, para mí, es una de sus obras maestras “El hombre que mató a Liberty Valance”, film que se convierte en una confesión de la personal interpretación histórica en la que basó el grueso de su carrera.

Este “7 women”, su último film importante, me recuerda en gran parte también a aquella primera obra maestra “La diligencia”, donde convertía un western de aventuras, en una reflexión sobre el comportamiento humano en situaciones límite, cuando ya no cabe la hipocresía social.

7 mujeres, más una

7 mujeres, y una más

Aquí, unas mujeres se ven cautivas dentro una misión religiosa en el norte de China, en plena revolución. La claustrofóbica y desesperante situación se repite. La continuidad con sus últimos filmes –llamémoslos de catarsis personal–, reside simplemente en que, como indica el título, las protagonistas son mujeres.

Esas que salvo excepciones, parecía que tenían un protagonismo secundario en su obra, siempre detrás del héroe mitificado artificialmente. Ahora les hace tomar el relevo sin tapujos, simbolizando a través de sus distintas personalidades, una civilización moribunda que parece tocar fin, acorralada entre sus propias contradicciones por un lado, y aplastada por culturas de pueblos reprimidos, carentes de cualquier falso convencionalismo.

La evolución en el tratamiento de los personajes femeninos, con sus propios demonios y sus propias soluciones, —aunque siempre estuvo ahí—, se sitúa aquí en primera fila con su protagonismo particular. En las antípodas de aquel misógino “Hombre tranquilo”, … por ejemplo. Un Ford, cansado, sin duda decepcionado, que busca una redención que cada uno se la otorgará… o no.

(Película completa… mientras aguante)

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2 comentarios en “Siete mujeres

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