Una cita para el verano

Una cita para el verano

Una cita para el verano

Me parece que no es casual que se haya estrenado por aquí la única película como director del malogrado Philip Seymour Hoffman, justo después de su fallecimiento, cuando “Una cita para le verano” —o en su título original “Jack goes boating“—, es un film de ya hace cuatro años. Oportunismo. Sí, y malpensado también.

Es poco discutible que Hoffman estaba en la cima de su carrera como actor cinematográfico, pero más desconocida era su faceta como actor y director teatral. Junto a su compañero de tablas, John Ortiz, allá por 2010, decidieron poner en imágenes la obra dramática que les estaba dando una excelente posición en el mundillo de la escena.

Con solo cuatro personajes, el film describe otras tantas actitudes frente a la relación de pareja. Desde el matrimonio gastado; hasta la timidez imposible, o la traumática represión sexual.

El esquema utiliza el clásico encuentro cordial, en el que con el transcurrir del metraje, se acaba en el desnudo integral de los personajes. Y la verdad integral, con sus luces y sus sombras, o se acepta, o no se acepta… o ya es tarde para aceptarla.

En la película, como suele ocurrir en estas producciones pequeñas, pocas escenas deslumbrantes se observan (ninguna), su objetivo de empatizar con los sentidos del espectador, se basan en un guión trabajado y, sobretodo, la interpretación de los actores, sobre quienes recae el peso de transmitir los sentimientos hasta el espectador.

Y Hoffman se fue a navegar

Y Hoffman se fue a navegar

En este sentido no hay problema, proviene de una obra que representaron cientos de veces. Los diálogos están pulidos. La interpretación de Hoffman, como siempre, perfecta, desapareciendo genialmente dentro de su papel. Pero el cine no es el escenario, y la puesta en escena requiere otro oficio. No es el primero, ni será el último, que peca de dejarse deslizar en muchas ocasiones por técnicas demasiado estáticas. Al menos para el gusto de los “peliculeros“.

Un “pero” que merece la pena superar, porque el dramatismo de las situaciones, o el contrapunto entre el tortuoso amor otoñal y el candor del amor de primavera, nos harán también soñar con embarcarnos en una cita para el verano,… o volver a embarcarnos.

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2 comentarios en “Una cita para el verano

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