El sueño de Ellis

El sueño de Ellis

El sueño de Ellis

Típico producto comercial caro. Excelente dirección artística, fotografía glamurosa, actores de moda, tema dramón, dramón, pero que muy dramón, y a esperar los resultados.

El director James Gray —supongo que uno de esos empleados que los estudios utilizan para los encargos—, esta vez le toca ocuparse de “The immigrant“, que ese es el título original de lo que por aquí se ha “re-titulado” como “El sueño de Ellis“. Ellis es la isla donde recalaban los inmigrantes europeos, que a principios del siglo pasado daban el salto a los incipientes Estados Unidos. Lo del sueño debe ser por lo soporífera que acaba siendo la historia.

Un comienzo situado en el mismo lugar que aquél otro genial “El Inmigrante” de Charles Chaplín y repetido en “El Padrino“, nos hace pensar que vamos a ver algo, si no genial, al menos entretenido. La excelente ambientación en aquél primitivo New York, con una historia de exiliados judíos, y un poco de autocrítica —de esa suavecita que se aplican los norteamericanos—, anima a pasar un buen rato.

Pero a la productora (porque es la típica película de productora), se le olvida que el populacho hemos visto ya mucho cine, y que nos volvemos cada vez más exigentes. Así que la fórmula de exhibir a una pareja de actores de moda, en un escenario bonito, se quedó obsoleta hace mucho tiempo.

La pesadilla del difuso sueño americano

La pesadilla del difuso sueño americano

Si a un guión tópico, previsible y manido, le añadimos una dirección sin ningún ritmo, conseguiremos el anunciado “sueño” que nos adelanta su título en español. Porque lo de basar el invento en la interpretación de Marión Cotillard, de puta buena, y Joaquín Phoenix, como macarra arrepentido, tampoco resulta. La primera tan sobreactuada como a menudo, y el segundo cumple y justo.

Estamos pues ante un excelente ejemplo, del producto que se consigue cuando el cine se gestiona como una empresa de refrescos, poniendo mucho dinero, para retornar mucho más, ofreciendo muy poco. De manual de instrucciones empresariales.

Y sí, quizás consigan un buen rendimiento económico, pero la película no pasará a la historia. Esto sin quizás.

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