El arca rusa

El arca rusa

El arca rusa

Por unas cosas o por otras, lo cierto es que el conocimiento del cine ruso —y su cultura en general—, es bastante inexistente por aquí. Sin remontarnos a aquel cine mudo, donde fueron los maestros del montaje. En la época moderna desde Tarkosvki, hasta Zvyagintv —por aquello de quedar bien y citar alguno de los pocos que conozco—, pasando por este Alexandr Sokurov que toca hoy, quedan limitados a cinéfilos tan escasos como la difusión de su cine.

Un cine difícil en general para la comprensión de quienes estamos acostumbrados al lenguaje principalmente norteamericano. En estos autores, aquello del “planteamiento, nudo y desenlace“, no aparece por ningún sitio. Aunque el hecho de que la lectura nos resulte más que complicada, no deja de calar la profundidad de su discurso. Me temo que comprendido a medias.

Después de doce años, y por pura casualidad —o porque me la recomendaron—, he tenido acceso a “El arca rusa” del mencionado Sokurov, que en su momento, veo que se movió por algunos festivales de prestigio, pero poco más.

Otra que va de museos-cementerio

Otra que va de museos-cementerio

Sin obviar la curiosidad de que —cuentan— que está filmado en una sola escena, que podría quedar en simple anécdota para algún libro de récords, (filmación digital, alguna trampa tendrá), en realidad, esta alternativa técnica, acaba siendo fundamental en la dialéctica del film. Junto a una cuidadísima fotografía, que nos traslada a lo largo de un tiempo intemporal —valga la incongruencia—, desde la Rusia del siglo XVIII hasta la actualidad, sin salir de un mismo escenario, (el museo Hermitage de San Petersburgo, además, palacio sede de los zares de por aquel entonces), por donde alternan los personajes de cualquier época, con las pinturas y esculturas allí expuestas, como un repaso anacrónico de la historia. El film, aburrido e interesante donde los haya, va ganando la atención del espectador conforme avanza su metraje, de forma que es muy recomendable vencer los primeros síntomas de sueño y desconcierto con el que nos vemos sorprendidos en su primera mitad.

Quiero suponer, que con un mayor conocimiento de la historia rusa, la lectura del film tendría muchas más connotaciones de carácter local, que a mis conocimientos se le escapan absolutamente. La ausencia de un discurso convencional y mi ignorancia, convierten el film en un cuadro abstracto, en el que su calidad artística ofrece temática de sobra para múltiples interpretaciones. (Mira que si era eso lo que pretendía el director,… pues quizás).

... y muertos vivientes

… y muertos vivientes

La atmósfera recreada en el museo, con una iluminación que nos acerca a las antiguas obras expuestas allí; el propio palacio, anclado en el pasado; el deambular azaroso de personajes pertenecientes indistintamente a cuatro siglos con sus continuas referencias históricas, convierten el escenario en un majestuoso panteón lleno de cadáveres, tanto en las paredes, como en la escena.

Con sus personajes, todos vivos en la narración, todos desaparecidos en el tiempo, el relato se convierte en una elegante reflexión sobre la efímera existencia de los humanos, en contraposición con las más absurdas manifestaciones de soberbia, con las que parece que tratamos de inmortalizarnos —evidentemente sin éxito—, o al menos de ignorar momentáneamente el destino ineludible.

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2 comentarios en “El arca rusa

  1. Si bien uno de los propósitos de la película es una reflexión sobre la efímera existencia humana, la Historia de la Rusia de los Zares, la de la Unión Soviética y la de la Caída del Muro en adelante (que marca un punto de inflexión en su Historia), ese desfile final de todos los personajes saliendo del Museo, a mi entender, nos está dejando una sensación mucho más amplia sobre de lo que se propuso el director, precisamente por el momento en que se vivía en la Federación Rusa, posterior a la caída del Muro.

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    • Precisamente la ambigüedad del discurso, es lo que más me ha gustado del film, ya que deja abierta la puerta un montón de reflexiones, posiblemente no coincidentes en absoluto con las propuestas del director. Pero creo que en eso mismo consiste el verdadero arte.
      La interpretación política me atrae menos en este caso, lamentablemente por desconocimiento de la Historia en su conjunto.
      Saludos y gracias por la visita.

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