Barato, barato

En estos días andan celebrando La Fiesta del Cine, uno de esos eventos ideados por los sesudos del marketing. Este año el reclamo ha sido –supongo que a modo de experimento–, poner el precio de las entradas a la mitad de lo habitual. El primer día ha sido un éxito de público como hacía décadas, desde allá por los años 50 ó 60. Nada sorprendente, aunque quizás un poco desbordando las previsiones.

La primera conclusión que se nos viene a la cabeza es que, –como ya veníamos comprobando–, el precio habitual es excesivo, tanto por el producto que se nos ofrece (hora y media de entretenimiento… con suerte), como por la capacidad de los maltrechos bolsillos.

Algunas opiniones leídas a algún sesudo empresario, comentan que a este precio “simbólico” ¿?, no es rentable, aunque los ingresos se multipliquen al llenar las salas, porque los costes también aumentan. ¿De verdad aumentan tanto?, no entiendo del negocio de la exhibición, pero con un poco de lógica veremos que el alquiler, la electricidad, el personal técnico, la amortización de las instalaciones, son los mismos para la sala llena que para dos o tres personas. ¿Que el personal de atención al público hay que incrementarlo?, pues lo dudo mucho, porque la atención suele ser casi nula (salvo la venta de palomitas). Y aún así, aquel experto acomodador de linterna de hace años, que estaba en plantilla de la empresa, y de cuyo oficio comía su familia, hoy (gracias a las flexibles reformas laborales) seguro que sería sustituido por un joven estudiante que trabajaría solamente cuando lo llamaran y cobraría lo que cuesta un refresco, porque comer, comería en casa de sus padres.

El experimento florido y colorista, parece que se vuelve automáticamente en contra de los propios empresarios, pero solo parece, porque seguramente, estos ensayos son flor de un día, y pasado mañana, la gente olvide la novedad y vuelva a sus costumbres. O sea, a no ir demasiado al cine.

Aunque las masivas afluencias de épocas doradas –como las golondrinas– no volverán, queda patente que la gente no es tonta, –o no tan tonta–, y que para obtener un rendimiento económico, hay que ofrecer un producto de calidad y a un precio justo. Y esto lo podemos extrapolar a cualquier actividad económica, que es materia de primer curso.

Si lo que pretenden algunos solo es enriquecerse en cuatro días, para eso está la política, la banca, la especulación inmobiliaria, la representación de futbolistas y otras muchas actividades tan perfectamente legales como poco éticas, pero que no se metan en el mundo de la cultura, del arte, de las humanidades, que perderán el tiempo.

Y es que el cine, como cualquier otra actividad, quedará para los aficionados, que no son pocos. Y que eso que llaman groseramente “piratería“, no ha matado el cine, no ha hecho más que fomentar la afición. ¡Háganselo mirar señores!.

La Fiesta del cine

La Fiesta del Cine

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8 comentarios en “Barato, barato

  1. Siempre me sorprenden estas cosas: bajan los precios de los coches y venden un montón, rebajan las entradas del cine y se hacen filas interminables, dejan entrar gratis en los museos y se llenan de gente …. No lo acabo de entender: ¿no puedes ir una vez al mes y pagar una entrada de alguna película que te guste? y si las dejan a 3 euros ¿puedes pagarlo aunque no te guste la película?. No se. Lo gratis y lo barato atrae a todo el mundo, sea lo que sea, bueno o malo, se necesite o no, guste o no guste. No se, no lo acabo de entender.

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    • Poniendome en plan psicólogo argentino diría que la gente se siente habitualmente engañada, y aprovecha la oportunidad de comprar a un precio razonable y no sentirse estafada, aunque al final sigue estafada porque compra compulsivamente cosas que no compraría en condicines normales (veanse las rebajas o las compras de segunda mano xD), por no mencionar cuando regalan algo, que generalmente no sirve para nada, y la gente se vuelve loca.
      En plan menos fino yo diría que estamos mucho borrego a este lado de la taquilla, y mucho ladrón al otro lado (perdón, quería dcir empresario inutil).
      De ahí lo de “flor de un día”

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  2. Coincido plenamente contigo Angel, el problema no está en que la gente sea inculta y no quiera ir al cine, la clave es lo que puede pagar en unos casos o lo que está dispuesta a pagar por él en relación con las alternativas existentes (DVD, Internet, TV, Canales Temáticos de TV…….) en otros. La realidad es que la gente sigue consumiendo cine pero de otra forma. Así, en los tiempos que andamos, cuando el dinero disponible de los ciudadanos es poco y hay que comer, pagar para estudiar o por conservar la salud, por mucho que nos guste ver una película en pantalla grande, con sonido envolvente y en una cómoda butaca no tiene suficiente atractivo para pagar 6 ó 7 € y si añadimos que podemos encontrar alternativas más accesibles económicamente los cines se vacían. El negocio de las salas de cine deberá reinventarse y ajustarse a lo el público pueda estar dispuesto a pagar, mejorar el producto, adaptar novedades…….

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    • Como todo, las cosas valen lo que el cliente está dispuesto a pagar por ellas. Si las salas de cine (las salas, no el cine) están vacias, efectívamente, deberían replantearselo… y tu sabes de esto.
      Saludos Roberto, gracias por comentar.

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