El último concierto de hoy, el primero del mañana

El último concierto

El último concierto

La ópera prima del norteamericano Yaron ZilbermanA late quartet”, o como se ha traducido aquí “El último concierto”, parece de todo menos una “ópera prima”, el director demuestra una madurez y una claridad de ideas a menudo impropias de cualquiera que se inicia en dirigir largometrajes de ficción.

Apoyado en un guión redondo –o casi–, en una puesta en escena sobria, pero recogiendo, paradójicamente, la sofisticación del ambiente en el que se desarrolla; asimismo apoyado en una interpretación sobresaliente de los actores, Zilberman nos ofrece un exquisito retrato sobre el trabajo de un cuarteto de música clásica, el sacrificio personal en favor del grupo, la dedicación a la perfección hasta anular la vida personal, o la atracción vampirizadora del arte. Esta superficial y simple descripción está relatada con una aparente sencillez, pero con una contundencia absoluta.

Philip Seymour Hoffman, soberbio

Philip Seymour Hoffman, soberbio

Una primera lectura, –que por sí sola resultaría sobradamente interesante–, esconde una metáfora coral (si es que existe eso), sobre la personalidad de cada uno de los intérpretes, –ingeniosamente relacionados con su cometido en la orquesta–, sobre la convivencia del ser humano, sus relaciones grupales, su evolución relacionada con el paso del tiempo, el futuro o el pasado, el nacimiento o el final, todo conviviendo en “un” presente efímero, como todos los presentes. (En la alusión al Opus 131 en Do menor de Beethoven y su fusión de contenidos no entro, que mis frustraciones musicales no llegan para tanto).

Christopher Walken, más soberbio

Christopher Walken, más soberbio

El film es sutil, profundo y hermoso, aúna el sueño de una vida ideal dedicada a la perfección de los sentidos, contrapuesta a los imposibles de la condición humana: los sentimientos. El optimismo vital, alterna con la tristeza del “concierto final”; un final que, a su vez, abre la puerta a la evolución de un inevitable futuro “darwiniano”, con otros protagonistas, otro lenguaje, otra interpretación.

La Fuga

La Fuga

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3 comentarios en “El último concierto de hoy, el primero del mañana

  1. Espero poder ver (alguna vez) la película, porque siempre se me pasa el cine, y más ahora que ya no hay cines en las ciudades, pero supongo que dada su temática pronto estará en los canales de cable.
    Como de costumbre han hecho mal traduciendo el título. En España o los títulos nos e traducen y queda muy cool o se traducen mal y desvirtúan el inicio de la película. No es lo mismo “el último concierto” que “el último cuarteto” y con ello se demuestra la nula cultura musical del que lo ha decidido y no por cambiar una palabra. El cuarteto nº 14 Op. 131 pertenece al conjunto de los “ultimos cuartetos” de Beethoven. en ese conjunto de obras Beethoven llegó tan lejos en la forma cuarteto que prácticamente la dejó paralizada durante un siglo. Los sompositores posteriores nos e atrevían a componer cuartetos (aunque se compusieron) conociendo estos. Son una obras completamente fuera de su época, que en el momento se su publicación causaron perplejidad y se consideraron intocables o ininterpretables. A las quejas de un violinista que le dijo a Beethoven que no podía interpretar eso con su violín, este le contestó: “¡que me importa su maldito violín cuando me habla el espíritu!” Y esa es la línea que creo que lleva la película acorde con el título real: El último cuarteto.

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