Matrimonio, uno más uno, dos

Matrimonio

Matrimonio

Parece que acudir a James Joyce para reflexionar sobre el comportamiento del ser humano , es una alternativa eficaz y afortunadamente aprovechada de vez en cuando. En este caso, el director argentino de apellido impronunciable, Carlos M. Jaureguialzo, realiza con “Matrimonio”, una muy libre adaptación del famoso Ulises del escritor irlandés, incluso insertando la significativa canción tradicional “Lover’s old sweet song”, a la que el novelista hace referencia en su obra.

El resultado es una profunda reflexión sobre los sentimientos que se esconden bajo la fórmula del matrimonio. Ya no como institución, sino como relación espontánea y necesitada –o no- entre dos personas. Una reflexión, que la austeridad del lenguaje deja acertadamente, en buena parte, en manos del espectador, que seguramente no tardará en reconocerse de una u otra manera.

La interrogante es, hasta qué punto la necesidad de compartir nuestras vidas ha de circunscribirse a una persona y perennemente, si la vida cotidiana, las emociones, o el propio comportamiento nos dicta otra cosa, si no totalmente diferente, sí con otros matices (más allá de racionales teorías darwinianas, o irracionales conjeturas místicas).

Cecilia Roth

Cecilia Roth

Parece claro que el compromiso o la necesidad de compartir, nunca acabará convirtiendo a dos seres individuales, en un único ente diferente. Dos medias naranjas, siempre son dos medias naranjas, nunca una.

El film, parece opinar que la personalidad, la libertad intrínseca en cada individuo, está por encima del compromiso de pareja, y que, quizás, una vez superadas viejas imposiciones posesivas –tan carnales, como espirituales–, con el aire suficiente para respirar por uno mismo, con el espacio vital para desarrollarse individualmente, con la capacidad plena de la duda, de la inseguridad, de los devaneos infieles (¿qué es eso?), quizás, –en un happy end–, acabe en una “Vieja y dulce canción de enamorados”, más prosaica, pero más auténtica que los cuentos rosa.

Darío Grandinetti

Darío Grandinetti

Cinematográficamente, la película es de las que podríamos calificar de “low cost”, algo que no tiene porqué constituir ningún impedimento (salvo para la recaudación, claro). El relato de una única historia, se repite desde los dos puntos de vista diferentes de ambos protagonistas, reforzando así con claridad la tesis del autor, de una forma amable, sin asperezas, pero con suficiente contundencia.

La inclusión en el film, –en principio sin venir mucho a cuento–, de un velatorio y un nacimiento, nos recuerda lo relativo y lo efímero de nuestra existencia (muy “joyceniano”), ese estrecho margen de tiempo donde se desarrollan nuestras inútiles divagaciones. La única verdad: pasar.

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3 comentarios en “Matrimonio, uno más uno, dos

  1. Que post más lindo!!! sabía que ibas a decir las cosas mejor que yo jajaja Y me alegro que te haya gustado ;) Como decía Lennon, nos hicieron creer que somos la mitad incompleta de algo… o algo así decía…

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