Las sesiones, sexo terapéutico

Las sesiones

Las sesiones

En su momento no me apeteció ver esta película, “Las sesiones”, porque –escéptico de mí–, dudaba del enfoque que se le diera a un tema tan delicado como la sexualidad de las personas con discapacidad severa.

Había visto hacía no mucho tiempo “De óxido y hierro” e “Intocable”, con resultados muy desiguales y “muy bonitos”. En cualquiera de los casos, el deseo de transmitir optimismo, casi acaba convenciéndonos de la suerte que tienen los protagonistas con sus limitaciones. Paradójico.

En ésta, volvemos a lo mismo en el fondo. Más valiente por tocar un tema tabú: la sexualidad, pura y dura… y un poco más. Aunque el problema sea más profundo, me quedo con una frase que recuerda el protagonista: “te quiero, pero no estoy enamorada de ti” (va en femenino únicamente porque el protagonista es masculino, que conste). Tabú entre los auto suficientes, que pasamos verdadera penuria, así que ya no digamos entre los dependientes.

Sexo con libro de instrucciones

Sexo con libro de instrucciones

Lo primero que me sorprende, en este país donde deniegan cualquier ayuda para las necesidades más urgentes, es comprobar (porque el film tiene una base biográfica) como en otros lugares llegan con cierta normalidad a ofrecer asistencia sexual especializada. Aquí suena a quimera. El “autoservicio”  o el “peaje” suele ser la solución recurrente.

También me resulta significativo, –en cualquiera de los trabajos citados–, la importancia de no tener problemas económicos. Me gustaría saber cómo lo resuelven los que les falta para comer. A lo mejor ni les quedan ganas de sexo.

... y el cura no sé que pinta aquí

… y el cura no sé que pinta aquí

Volviendo a la película, sí es de apreciar la buena voluntad del director. Pero habrá que dejarlo en buena voluntad, porque aquello queda más frío que una autopsia. Y no puede ser de otra forma, pero de ahí, a pintarlo de rosa… pues no sé, las relaciones en una clínica de rehabilitación son más eróticas que éste sexo terapéutico y aséptico que nos enseñan. Si la solución es ésta, me quedo con mi sexualidad –escasa–, pero mucho más guarra.

La película no creo que contribuya a concienciar a nadie de nada, que no esté concienciado ya. Más bien a confundir. Y tampoco sé si alguien quizás me comprenda, porque lo cierto es que me estoy dejando la mitad, que queda fea la conversación.

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4 comentarios en “Las sesiones, sexo terapéutico

  1. Bueno, habría que verla para opinar. Habría que ver a qué llamas guarro. A veces parece que si el sexo no es tirándose desde un placard y con ochenta posiciones no sirve. Y esta bien que el sexo nada tiene que ver con el amor. Pero si con la intimidad, la mejor de las veces. Y el erotismo puede estar aún con trabas de otro tipo, creo.
    En lo que si estoy muy de acuerdo es en el tema dinero. Que yo me he hecho la misma pregunta millones de veces. Para ellos, no han películas. :(

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    • Ya veo por donde vas, ja ja, y no, no es eso. Simplemente no conecto con la forma de la narración, quizás porque, como digo, este tipo de atenciones aquí resultan impensables.
      Desde luego el tema es tan interesante que siento no saber escribir mejor y no poder escribir más claro.
      Ah! a lo de guarro solo ponle un poco de sarcasmo ;)

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