El buen cine y la propaganda política

John Ford

John Ford

Estoy viendo en televisión por enésima vez la magnífica “El hombre que mató a Liberty Valance“, y la estoy viendo en inglés, que no entiendo ni pijo, pero es igual, la he visto tantas veces que ya no es un inconveniente el idioma.

El que la película sea una de las mejores realizaciones de la historia del cine, que John Ford esté en el Olimpo de los directores, y que éste sea uno de mis filmes preferidos, no quita para reconocer que no es más que una descarada propaganda política. No creo que sea de encargo, porque Ford, durante toda su carrera, ya procuró él solo difundir aquellas ideas de las que estaba convencido. Hacer Historia en un país todavía sin Historia.

La unidad inexistente en un país –o simplemente un territorio– en pleno camino de dominar el mundo, necesitaba de unas bases lo suficientemente maduras para ser admitido en la caduca familia aristocrática europea. Para eso, no se corta en la atribución de la democracia al pueblo norteamericano, la supuesta implantación de la ley en un territorio violento, o la mismísima libertad de prensa. Hacer desaparecer en el pasado al salvaje oeste o la aniquilación de todo el pueblo indígena, quedaba perfecto para el empeño.

El hombre que mató a Liverty Valance

El hombre que mató a Liverty Valance

¿Por qué sabiendo la manipulación política de Ford en su obra, sigue siendo para mí uno de los maestros? ¿Por qué alguien que eludió dar la cara en los momentos jodidos del macartismo, sigue siendo una de mis referencias?. No lo sé. Su extraordinario oficio, su descarada, pero sincera postura roosveliana, o su fidelidad con unos valores conservadores con los que no comulgo, pero respeto, serán la causa.

O quizás simplemente su sinceridad en una de sus últimas frases de esta película, –su verdadero testamento–. Algo como: “cuando la realidad se transforma en leyenda, se imprime la leyenda“, significa todo una confesión. Quizás todos estemos alguna vez en la misma contradicción.

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Un comentario en “El buen cine y la propaganda política

  1. Duda de aquél que nunca se contradice, ni duda. Tantas pelis me gustan que si las pienso no entiendo porqué! Si es por pensamiento, no debería gustarme ningún western (salvo uno o dos).

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