On the road, a Kerouac lo llevan al cine

On the road

On the road

Pero solo eso, el director de origen brasileño Walter Salles, en una coproducción francesa esta vez, se limita a traducir en imágenes la mítica novela escrita en 1951 por Jack Kerouac,On the road” (En el camino). Hablar de adaptación fiel, siempre es una quimera, las imágenes que surgen en nuestras mentes a través de la lectura, nunca coincidirán, ni con las del director, ni con las de nadie. Así que lo dejaremos en un “pssss, no está mal“.

Entiendo que a lo largo de la Historia (con mayúsculas), los relevos generacionales siempre habrán generado sus correspondientes diferencias. Pero no es hasta los años cuarenta y cincuenta, en la posguerra mundial, y como consecuencia del propio conflicto armado, cuando se produce lo que quizás sea uno de los cambios sociales que ha marcado el mundo occidental hasta la fecha. Podríamos calificarlo como el nacimiento de la juventud como segmento social singularizado.

Como contestación a la creciente corriente capitalista, impulsada por la victoria bélica de los Estados Unidos, y cuya política quedará marcada por el consumo, el dinero o la posición social, aparecen con una fuerte personalidad propia una serie de jóvenes escritores, artistas y demás “gente de mal vivir“, a los que no les interesan los principios oficiales del estado.

Generación "beat", otra generación perdida

Generación “beat”, otra generación perdida

Su obra constituirá su vida, y sus historias su forma de vivirla. Los que ahora llamaríamos “antisistemas“, surgieron de una generación desencantada, que abrazaron el hedonismo, la libertad, el carpe diem; que trazaron una filosofía alternativa y que fueron bautizados despectivamente como la generación “beat“. El documento más representativo de esta forma de entender la existencia es esta novela que ahora se lleva al cine. Una novela de viajes, que atraviesa el país precaria y repetidamente, para mostrarnos una realidad muy poco considerada. El contrapunto de la machacona y embustera, pero eficaz propaganda americana.

El sistema –o los sistemas–, tienen una forma peculiar e inteligente de acabar con los molestos movimientos disidentes, y consiste en no oponerse violentamente, sino absorberlos, comercializarlos y vulgarizarlos entre la clase media. Así cuando las cadenas de almacenes ponen de moda entre los niños, las mamás, y los ignorantes, los símbolos de cualquier rebelión, ésta automáticamente queda desmontada. Y si además no aparecen en los noticiarios se pueden dar por sepultados.

Otro mito, "ruta 66"

Otro mito turístico, “ruta 66”

A la mitificada (mini)oleada de “beatniks“, que comulga en sus principios con el marginal mundo negro del jazz, y que tiene su parentesco con el existencialismo europeo, una vez eliminada, le siguieron periódicamente otros movimientos similares, “rockers”, “mods”, “hippies”, “punkies” y todos los que queramos; todos con un denominador común: gente joven con ideas alternativas y molestas. Todos acabaron integrándose en la acomodaticia  masa consumista, o por el contrario, relegados a la más ignorada marginación.

Sal Paradise, el personaje "alter ego" de Kerouac

Sal Paradise, el personaje “alter ego” de Kerouac

La teoría socialdemócrata de crear amplias clases medias, dóciles y conformistas, que evitaran los extremismos y mantuvieran las cosas pacíficamente en su sitio, tuvo su consumación en el llamado “estado del bienestar” durante un tiempo (que por cierto, por aquí no llegamos ni a conocer).

La situación actual, producto de una filosofía ultracapitalista (aquellos “yuppies” se han hecho mayores), en la que el dinero se convirtió en la única religión, ha desembocado –fagocitándose a si misma– en el fin de una era. Los movimientos marginales, adormecidos durante décadas, resurgen ahora tímidamente, tan tímidos como la propia clase de nuevos “seudoburgueses“, temerosos de perder las cuatro bagatelas sociales concedidas por los poderosos.

Supongo, si no es mucho suponer, que la pérdida de esas cómodas prebendas, y sobretodo la creciente pobreza, acabe por devolver a la calle algún nuevo rebelde con causa. Mientras, esperaré cómodamente en mi sofá, junto a la calefacción, conectado a internet, a que vengan a por mí… aunque ya sea demasiado tarde.

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2 comentarios en “On the road, a Kerouac lo llevan al cine

  1. A todos estos movimientos, que nacen y desaparecen a lo largo del tiempo, siempre les sobra educación y les falta mala leche. Así no tienen ninguna posibilidad, porque a los poderosos les pasa al revés. O quizá tampoco pretenden nada, sino vivir la vida como les pida el cuerpo.

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