Kaspar Hauser, el enigma de Werner Herzog

Pues sin saber muy bien por qué razón, hace tiempo que le tengo perdida la pista al brillante y provocador Werner Herzog. A Pesar de su abundante obra el director alemán ha desaparecido de “mis” pantallas. ¿Seré yo?. O realmente hace tiempo que no aparece por aquí (americanadas aparte).

Bueno pues aprovechando que “el gordo” sigue a la sombra y que han subido los impuestos del cine a lo burro, rescatamos del almacén “El enigma de Kaspar Hauser” de allá por los setenta. Y es que, a veces, no hay mal que por bien no venga (refrán de compleja sintaxis, pero que viene al pelo).

En el film, Herzog, describe con su magistral oficio, el caso de un niño que ha sido aislado desde su nacimiento por causas –reales o inventadas– que no vienen al caso. Sin ningún contacto hasta su juventud con ningún otro humano, y mucho menos con los rituales de una sociedad, que no duda ser el centro de la verdad absoluta.

El actor, músico y pintor Bruno S. (Schleinstein), en una interpretación casi autobiográfica.

En el encuentro con el mundo real, la reacción del “joven recién nacido”, provocará –o debería provocar– la reflexión del espectador, y, cómo no, la ironía del director. Evidentemente el tema ha sido tocado en el cine en varias ocasiones. Siempre abriendo la incógnita de qué sentiría una persona adulta, que no hubiera tenido infancia.

Y a eso vamos. ¿Que representa la educación infantil institucionalizada? ¿No es más que el adoctrinamiento de los pequeños, para convertirlos en adultos dóciles?. La enseñanza orientada a creer –y no a dudar–, una filosofía que supedita los bienes a las personas, y una colección de religiones para todos los gustos, se encargarán de que la inmaculada mente del niño, llegue a su madurez con las menores probabilidades posibles de cuestionar el orden establecido.

La educación, ¿base de la sociedad?

Kaspar Hauser no tuvo infancia, su primer contacto con lo que llamamos civilización, se producirá pues, sin prejuicio alguno. Y si una persona, inteligente por naturaleza, aparece ya adulto en medio del tinglado que tenemos montado, y le parece, al menos, ridículo; es que el tinglado que tenemos montado, es ridículo. Las consecuencias, resultarían poco agradables para esta bendita comunidad, a la que el sarcasmo y la fuerza habitual de las imágenes de Herzog, ponen en evidencia… incluso sin Kinski.

Volver

Anuncios

2 comentarios en “Kaspar Hauser, el enigma de Werner Herzog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s