Melancholía, en otra que tampoco somos nadie

El original comienzo de “Melancholia” me hizo creer por un momento que me había equivocado de film, que estaba volviendo a ver “El árbol de la vida“, pero no, solo era que tanto Malick como Von Trier han alquilado a Camera Rent el mismo equipo.

Y es que, da la impresión que ha llegado una moda de recordarnos nuestra insignificancia al lado del universo a base grandilocuentes imágenes, eso sí, solo nuestra insignificancia, la de algunos directores parece que no.

Aquí Von Trier elige el camino opuesto a su colega (y con menos parafernalia), si Malick nos retrotraía al Génesis, éste nos manda al Apocalipsis.

Un punto que llama la atención, es que el film está dividido en dos partes totalmente diferentes, hasta tal punto aparentemente dispares, que no resulta fácil relacionar con cierta coherencia la una con la otra.

Así en la tierra

Así en la tierra ...

La película comienza con una historia que a mí personalmente me recuerda bastante positivamente a “Celebration” de su paisano Thomas Vinterberg, tanto en la temática como en ciertas formas “dogmáticas“, donde una joven bipolar arruina su boda y acaba con su mundo, simplemente.

Aunque el director danés no me ha entusiasmado casi nunca demasiado, sí que parecía abrirse la esperanza de que fuera a retomar parte de sus antiguos postulados, ya evolucionados. Pero llega una segunda parte insustancial, el referente humano pasa a referente cósmico, –o místico, que es peor–, se vuelve apoyar en sus clásicos del cine nórdico con discursos luteranos. Que si la predestinación, que si la razón no sirve, que si mejor resignarse cristianamente.

... como en el cielo.

El resultado es un nexo extraño entre un primer discurso y su continuación, –supongo que en la cabeza del director estará claro–. Así, se pasa más de media película contándonos lo mismo: que tienen miedo. Eso ya lo habíamos notado.

Al contrario que en su anterior film “Anticristo”, hay que agradecer la ausencia prácticamente de escenas desagradablemente gratuitas, (y digo desagradablemente gratuitas, porque agradablemente gratuitas hay alguna), lo que da que pensar, en lo que quedaría Von Trier sin sus excentricidades (verbales y fílmicas).

Escenas agradablemente gratuitas

En resumen, un comienzo efectista que poco viene a cuento, –sino es para pagar a medias el equipo técnico con Malick–. Una primera parte muy prometedora e interesante y una segunda mitad, que se diluye en una cansina divagación pseudo espiritual. Que me pierdo buscando conexiones medio interesantes. Y que acabo por no saber por donde me da el aire. Eso, o es más el ruido que las nueces, y otra vez estoy meando fuera del tiesto.

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4 comentarios en “Melancholía, en otra que tampoco somos nadie

  1. Pues en esta nos damos la mano don Angel, que me aburrió de forma descomunal y hasta ni sé cómo llegué al final. Yo en el Filmaffinity- al que pareciera nos hemos vuelto adictos jeje- le estampé un 5 porque le reconozco una grata factura visual, por lo demás hace aguas y uno ya quiere que de una vez se estrelle el universo para que termine todo de una vez. En mi caso quizá las ganas de verla y cuánto la esperé + el hecho de que aquí en Argentina no la iban a estrenar gracias a la bocaza de su director, me pudieron haber generado demasiadas expectativas.

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    • Sí que es cierto que dependemos demasiado de nuestras circunstancias y nuestro humor a la hora de valorar las películas. Basta con que tengas interés, para juzgarla más duramente, sin embargo las que ves sin esperar nada, las solemos calificar con más benevolencia. No obstante por lo general, el cine grandilocuente no es mi fuerte. Saludos y gracias por pasar Pabela.

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  2. Ya lo han dicho siempre, en gustos no hay reglas y en la discrepancia está el enriquecimiento, por mi parte no he visto Melancholia, pero siento atracción por el cine de Trier, así como algunos les fastidia lo cula es respetable en mi caso siento entusiasmo por ver que puede ofrecer ésta vez, siento que es inteligente y tiene una mirada particular de ver el mundo, si su extravagancia fuera vacía o forzada, en los límites del fracaso, no me interesaría, pero creo que cuando no está diciendo tonterías en público posee mucha coherencia en su arte. Debo reconocer que tengo la película y la estoy posponiendo por cierta pereza pero en cualquier momento la veo. Y sin pasión, tanto para ponerse en un lado así sea negativo no disfrutariamos tanto del cine. Un abrazo.

    Mario.

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    • Efectivamente, en la variedad está el enriquecimiento. Por mi parte, prefiero un lenguaje más “modesto”, pero reconozco que, te gusten o no te gusten, hay ciertos autores que animan este mundillo del cine. Cosa que siempre es de agadecer. Saludos y gracias Mario.

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