Los amantes habituales, la utopía de la utopía

Con más parte de leyenda que de realidad, –como suele ocurrir habitualmente en la Historia con mayúsculas–, ha llegado hasta hoy el mito del mayo del 68. Incluso retomado en las plazas de medio mundo, de una forma más “light”, en esta primavera de alocada y mediatizada crisis económica, política y de valores en general. En fin, que parece que los tiempos vuelven a estar cambiando. La pregunta: ¿hacia donde?.

Volviendo al manido 68, que yo recuerde, últimamente ha habido un par de revisiones en el cine, que con la suficiente perspectiva histórica, han reflexionado sobre aquellos acontecimientos parisinos –en los que yo, parece ser, que fui el único que no estuvo–, y que hasta el momento habían dado de sí para ríos de tinta de todos los colores.

La edad de la utopía

La primera ha sido una blandengue y gratuitamente provocadora “Soñadores” de Bernardo Bertolucci en 2003. La segunda, más seria y menos vistosa, “Les amants réguliers” (Los amantes habituales) de Philippe Garrel en 2005.

De la primera, mejor obviarla. La segunda, –una película larga que se hace necesariamente larga– en su primera hora describe en un estupendo blanco y negro, las peripecias de aquella primavera. El resto del film, estudia con escepticismo el resultado de la aventura en sus protagonistas un año después.

Cuando la leyenda es más hermosa que la realidad

A la vista de los acontecimientos posteriores, poco hay que imaginar en la evolución ideológica, incluso anímica, de aquellos “soñadores”, que tan mal dibujara Bertolucci y tan crudamente desmonta Garrel. Entre la pluma y la espada, parece que todavía sigue perdiendo la ingenuidad de la utopía.

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3 comentarios en “Los amantes habituales, la utopía de la utopía

  1. Espero no sonar romántico pero haciendo de abogado del diablo no es que el mundo está hecho de “utopías”, sueños idealizados, al menos en el papel, si dejamos de soñar, sin que suene ofensivo ¿en qué nos convertimos? y cierto que ya no estamos para inocencias, el mundo ni los dominantes lo permiten. Me despierta muchas reflexiones el tema, espero ver la película que mencionas, me parece una buena recomendación. Un abrazo.

    Mario.

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  2. Mayo del 68, visto desde la lejanía, fue, entre otras muchísimas cosas muy serias, algo bastante divertido. Esta película, por el contrario, es absolutamente soporífera

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