Cisne blanco o cisne negro

Sí, a mí también me ha parecido que la película está en la línea de El luchador, y no lo digo peyorativamente. Me parece muy interesante y muy coherente que Darren Aronofski continúe desarrollando el discurso desde otras perspectivas. En este caso, estaríamos al principio de la línea, y en el anterior film, al final.

Los “peros” que yo veo, no quitan para reconocer en Black Swan una buena película (ojalá abundara este nivel). Aunque estoy de acuerdo con los que la califican de excesivamente efectista y gratuitamente epatante. Pero supongo que hay que ganarse la vida y llamar un poco la atención.

Entrando en el tema –que no tiene nada que ver con el ballet… a dios gracias para mí–, me parece que se le ha ido un poco la bola al director. La profundidad humana que me encantó en El luchador, aquí deriva demasiado fácilmente hacia una estricta enfermedad mental, que cualquier psiquiatra le pondría nombre y tratamiento inmediatamente.

El estado de ansiedad que configura la compleja personalidad de la protagonista, traspasa el límite de lo emocional, para terminar en un asunto prosaicamente hospitalario.

 

Natalie Portman combatiendo el stress

Hoy y aquí, nos hemos logrado instalar en una preocupante dualidad interior, a base de principios tan disparatados como la competitividad, la obsesión perfeccionista, unos prejuicios educacionales castrantes, o a veces, la presión de unos padres inevitablemente “fracasados” según los exigentes “neocánones sociales. En personas de una frágil autoestima, pueden (o suelen) acabar en la imposibilidad de  tomar clara conciencia sobre sus propios límites. En la frustración, o más allá.

Pero toda la parte final del film elegida para concluir tan interesante propuesta, tristemente, acaba de forma tan extravagante como previsible y más tomando como base de la exposición el manido El lago de los cisnes. No obstante, como anuncia en la película el propio director del ballet, versionado “de forma visceral”.

Y reitero que me ha parecido una buena película en su desarrollo, pero el desenlace propuesto la hace más adecuada para un congreso de psiquiatría básica, que para un foro sobre problemática emocional. Aunque seguro que el propósito no era ni lo uno, ni lo otro.

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6 comentarios en “Cisne blanco o cisne negro

  1. La verdad concuerdo con lo que dices, ya había dicho yo que no era lo mejor de este director ni que tenía un final digno a lo que plantea primero. Ahora sacando eso del final y las comparaciones con escenas de El luchador, me ha gustado mucho porque justamente la locura de la protagonista me parece que está muy bien planteada. La disfruté mucho, a pesar de las fallas.

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    • Pues no creas que concordamos mucho, a mí las similitudes con El luchador, me parecen positivas, es un final similar en mundos diferente: en uno sórdido o en el más glamouroso. Incluso creo que daría para una trilogía. En cuanto a la locura, creo desproporcionado lo que el espectador ve y lo que su entorno “no ve”, y ni siquiera intuye. Aquí es donde creo que exagera (en las formas).

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  2. Yo me sumo a la charla, para mi no es exagerado lo que ella ve en relación a lo que ven los otros, ni me parece mal que sea una loca de atar. (si quizá que nadie vea la sangre, jejeje, vamos que en esos casos hay montones de personas encargadas de mirar hasta si se les corrió el rimel a las artistas). Pero el final, es dicho en la primer parte del filme, y esperaba alguito diferente. Como digo siempre, lo que más me gustó es esa dualidad blanco/negro distribuida en toda la película de forma brillante ;D

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    • Aclaro que no es lo que ella ve, que en realidad solo está en su mente, sino ¿porqué el espectador ve que está loca de atar y su entorno no? ¿porque debería ser más sutil?.
      El tema de la dualidad que yo diría éxito/fracaso o virtud/represión, -y que todos estamos en ello-, puede generar locura. Supongo que sí, ¿tan espectacularmente? Supongo que también, pero te invito a ver “La encajera” por ejemplo, que también va de locuras. http://wp.me/paljK-4w

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  3. Una película sin sorpresas, trillada. Me gustó, pero me pareció una película más. Me pareció un intento de masificar David Lynch, una versión baja en calorias. Sin la maestría de Lynch por supuesto. La historia, si bien no con esa temática, ya se vio cientos de veces. Todo estaba saturado de convencionalismos y clichés, como si Aronofsky hubiera salido de la escuela de cine ayer; simbolismos en cada cuadro, agotador. El tema con las reflexiones en los espejos, las divisiones, los opuestos (negro-blanco, rojo-verde) en cada cuadro, hicieron todo más que evidente. Sí me gustó la cinematografía y la puesta en escena, en sí mismas, el uso de film con mucho grano y el trabajo de cámara.

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