En el camino. Pero no sé cual

Es agradable encontrar de vez en cuando trabajos que se salen de lo previsible. Quizás sea simplemente porque su autor no pretende llegar al olimpo de los Oscar, y se limita a narrar su historia lo más sinceramente posible.

Este es el caso de la película de Bosnia-Herzegovina “Na putu”, traducida como “En el camino”, pero éste no es el de la ruta 66 (era esa ¿no? H), y que teniendo en cuenta el peso de la novela de Kerouac, también podían haberle echado un poco más de imaginación.

La directora, para mi sorpresa, resultó ser Jasmila Zbanic, la misma que ya hiciera la interesante “Grbavica” (El secreto de Esma), y que continúa con su particular y loable cruzada ¿imposible? de exorcizar a su país de las secuelas de la guerra de los Balcanes.

La prensa, dueña y señora de lo que es importante o no, hace años que dio el conflicto por terminado, por lo tanto allí ya no pasa nada. Pero la realidad que nos explica Jasmila en sus dos únicas películas, –al menos, conocidas por aquí–, parece decir lo contrario.

Si la primera era un alegato directo y desgarrador de las consecuencias de las barbaridades militares, ésta resulta menos brutal, pero no menos profunda, ya que se dirige directamente al corazón del problema.

Un guiño explícito a su anterior película

Ahora, cuando el desastre bélico parece –aparentemente– superado, una pareja de jóvenes enamorados, de costumbres occidentales aunque de religión musulmana, ve como, por diversas circunstancias que la guerra o el anterior régimen dictatorial habían encubierto, cada uno va evolucionando hacia posiciones divergentes, aún dentro de su propia religión, unas más racionales, o por el contrario, otras más fundamentalistas.

La brecha ideológica vuelve a abrirse. ¿Todos tienen su razón?. La directora se decanta abierta y sinceramente por una de las posturas, aunque por ello no dejarán de existir otros puntos de vista.

Quizás la respuesta universal la diera ya en el cine el maestro Griffith a principios del siglo pasado con su magistral “Intolerancia”, lamentablemente, siempre actual.

Yo también tengo mi opinión sobre religiones, tradiciones y fundamentalismos, pero en este caso, no soy de allí y no estoy en las mismas circunstancias,… o si?… parecidas.

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5 comentarios en “En el camino. Pero no sé cual

  1. ¡Qué interesante! Qué ganas de verla!!! Además en julio volví de turismo, 15 años después de haber estado por trabajo (cuando se firmaron los tratados de Dayton), y me impresionó las sensaciones entremezcladas que se respiran, entre las ganas de recuperación de la gente y las heridas todavía abiertas… Por cierto, ¡vaya horario más limitado para verla en Zaragoza, joooooooooooor! Pero me la apunto en la agenda, con prioridad máxima :-)
    Bssssssssssssss

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