Wall Street 2, segunda parte y esperemos que última

Oliver Stone ha adoptado la postura de director contestatario desde pleno centro de Hollywood. Algo que no acaba resultando más que una actitud un tanto irrisoria. Así, de vez en cuando alterna documentales de políticos controvertidos, con películas de contenido pretendidamente crítico. Cosa que, si se aspira a continuar comiendo del  establishment, tiende a resultar poco convincente.

A finales de los años ochenta, el péndulo político-económico giró bruscamente a la derecha. Pasaron de moda los objetivos humanitarios, programas culturales o reivindicaciones sociales, para dar paso al hedonismo monetario puro y duro. Los que entonces se denominaron como “yuppies”, ahora se llaman neocons, liberales o neoliberales. Es igual, teoría capitalista extrema.

En 1987, Oliver Stone dirigió la interesante Wall Street, que constituiría una oportuna llamada de atención a las consecuencias de la ley de la selva trasladada al mundo financiero. Así, aún con el clásico “tufillo” hollywoodiense, a pesar del pretencioso lenguaje técnico y del insufrible final feliz, la película se la podía recomendar a los alumnos del gremio, como uno de los pocos ejemplos en el cine del singular mundo de la economía especulativa. “Reconozco que lo que hago no es ético…, pero si es legal…” (palabra de banquero).

Veinte años después, los acontecimientos parecen dar la razón a aquella teoría, y hoy nos encontramos inmersos en una situación que probablemente dará por terminado el recorrido pendular de otro ciclo económico más. Parecía pues oportuno remachar aquel lejano Wall Street,  con un “ves, ya lo decía yo”.

 

 

Lehman Brothers, punta del iceberg de la Caída del Imperio

 

Pero a diferencia de la primera entrega, en la que, mal que bien, solo sobraban los quince últimos minutos de moralina, aquí es al contrario, y solo son escasamente aprovechables los quince primeros.

Y digo escasamente con mucha generosidad, porque el director pretende explicar lo inexplicable en ese primer cuarto de hora. Y lo hace de una forma simplista e ingenua para los profesionales, aunque excesivamente cargada de farragoso lenguaje técnico para los profanos (aunque ahora todo el mundo opina ya sobre las subprime, derivados, futuros, stock options, cds… y así hasta el infinito).

Si el final de la primera película era recomendable evitarlo, el de ésta debe serlo por prescripción médica, su empalagoso resultado puede producir un grave episodio de hiperglucemia en el espectador. Del resto de la película ya apenas me acuerdo, y eso que la vi ayer.

Eso sí, excelente el trabajo del director de la segunda unidad (la que rueda sin actores), ha aprovechado muy bien el alquiler del helicóptero y le ha salido muy vistoso el reportaje sobre Nueva York para turistas.

Por lo demás nada que a estas alturas ya no sepamos,… o que nunca sabremos.

Volver

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s