Avaricia

avaricia.jpgDIRECTOR: Stroheim, Eric von
PAIS: USA
AÑO: 1923
DURACION: 140 min
INTERPRETES: Zasu Pitts, Gibson Gowland, Dale Tuller, Jean Her

De extraña procedencia, el austríaco Erich von Stroheim, llegó a la tierra prometida junto a tantos otros emigrantes de principios de siglo. Tras pasar por multitud de ocupaciones, que le llevarían a convertirse en un gran conocedor de la naturaleza humana, recaló en Hollywood en plenos años heroicos.

Metido de lleno en el remolino de la naciente industria cinematográfica, comenzó a destacar como actor, oficio que nunca llegó a abandonar. Pero sus aspiraciones apuntaban mucho más alto, y en 1918 convence a la Universal para que le produzca sus primeros filmes como director.

Apoyado en el éxito de sus primeros trabajos, el tremendo ímpetu del director austríaco, le llevarían a emprender proyectos mastodónticos, que inevitablemente chocarían con los intereses comerciales de las productoras. Los enormes cortes que se habían de realizar en sus desmesuradas realizaciones, para adaptarlas a una duración comercial; los arreglos para endulzar la dureza de sus versiones o los recortes en sus desmedidos presupuestos, no impidieron que Stroheim alcanzara en poco tiempo la plenitud de su prestigio.

Quizás en el momento cumbre del cine mudo, con un lenguaje propio plenamente aceptado y una implantación comercial optima, la “Metro” decidió jugar la carta de la genialidad, y en 1923 contrató a Stroheim para realizar lo que acabaría siendo una de las obras maestras de todos los tiempos: “Avaricia”.

El argumento del filme expone como el joven McTeague, de extracción humilde, conoce en San Francisco a su amigo Marcus. Allí coincide y se enamora de Trina, una amiga de éste, con la que acaba casándose. El azar hace que Trina consiga un importante premio en la lotería, lo que le desencadenará una desmesurada ambición por el ahorro. Este hecho desatará la malsana envidia en el íntimo amigo de ambos. Y todo ello desembocará en la desgracia del, en principio, bondadoso McTeague. La avaricia del patético trío acabará trágicamente en una de las escenas más emblemáticas del séptimo arte.

La exagerada longitud inicial del filme, tuvo que ser sometida a enormes cortes (fue reducida en más de cinco horas). Aún así, sigue apareciendo hoy como una gran obra maestra, y referencia imprescindible en la historia del realismo cinematográfico.

En el aspecto técnico, Stroheim da rienda suelta a su pasión naturalista, a su amor por el detalle verdadero, empeñado en rodar en los mismos lugares que describe el guión, y con un fidelísimo respeto a la historia original. Se anticipa así a los pioneros del cine ruso o al propio maestro del género John Ford; preludiando incluso las técnicas que décadas más tarde retomarán los neorrealistas.

Stroheim, desde el punto de vista argumental, estructura su película sobre la evolución, minuciosamente examinada, de la psicología de los personajes. En esa gradual transformación de los caracteres, compone su impresionante retablo sobre la degradación humana, y la irrefrenable pasión por el dinero.

Avaricia, como no, resultó un rotundo fracaso comercial, y su director estuvo condenado a tropezar sistemáticamente durante el resto de su carrera, con la incomprensión de productores, censores, críticos y hasta ligas puritanas. En 1928, unos y otros, terminaron acallando para siempre, en plena madurez creadora, al “molesto” director vienes.

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