Cuento de Invierno

cuento-de-invierno.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1991
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Charlotte Very, F van Driesscher, Herve Furie

Segundo film de su serie Cuentos de las Cuatro Estaciones, en el que Rohmer se adentra en el tiempo de invierno, en una historia cuyas propuestas, incluso la estación invernal elegida, nos acercarán mucho a aquella ya lejana noche con Maud.

Inspirada en la obra homónima de Shakespeare, “Cuento de invierno”, –y que el director francés inserta su representación dentro del film–, Rohmer, parece insistir aquí, principalmente en la fuerza de la fe.

Vuelve pues a sus teorías “pascalianas” de las probabilidades y su orden cartesiano, a la vez que reivindica, sin ninguna reserva, su postura católica. Eso sí, y explicada a través de Pascal, una postura que juega entre el azar y las matemáticas leyes de probabilidades: “si no hay nada que perder y mucho que ganar, aunque las posibilidades sean escasas, apostemos”. Una actitud que podemos interpretar como una opción religiosa obvia, o como una crítica frente a una posición ventajista y cómoda.

En los filmes de Rohmer, la fina ironía, la sutil crítica o las paradojas, siempre se entremezclan en el discurso filosófico y pedante de sus protagonistas, por lo que, a pesar de su evidente militancia espiritual, siempre dejará un poso de escepticismo.

En “Cuento de invierno”, Felicie y Charles, cinco años antes, tienen un apasionado romance vacacional, del que la muchacha quedará embarazada. Pero una confusión en el intercambio de direcciones, hará que pierdan el contacto.

La película se desarrolla pues, –tras el pequeño (y tórrido) flash back explicativo de cinco años atrás–, con Felice y su hija viviendo en casa de su madre. Su compañía masculina oscila entre la fisicidad pragmática de Maxime, su jefe (y amante) peluquero, y la etérea filosofía cristiana de su amigo (y también amante) Loic. Pero ninguno de los dos la convence definitivamente, sus sentimientos están anclados en el recuerdo del extraviado Charles.

La fe, el azar, la casualidad,… o Rohmer, –porque sí–, hacen que Charles y Felice se encuentren “milagrosamente” un día de navidad en un autobús cualquiera. El feliz reencuentro, propiciará un “happy end” muy cercano a las propuestas del siempre optimista y simple Frank Capra.

Las continuas alusiones a la filosofía cristiana, la resurrección en la representación shakesperiana, el “acto de fe” de Felice por el reencuentro con Charles, o la recompensa del “cielo” navideño en forma de familia, destapan el lado más militante del Rohmer católico.

Aunque ya desde sus noches con Maud, lo dejaba entrever en su postura moderada y contemporizadora, o en sus Cuentos y Proverbios rechazaba el materialismo frente a la ética en el que venía evolucionando la juventud francesa, es ahora, en “Cuento de invierno”, buscando la complicidad en Pascal y Shakespeare, cuando quizás Rohmer acabe rozando el panfleto místico.

Anuncios