Desayuno con diamantes

desayuno-con-diamantes.jpgDIRECTOR: Edwards, Blake
PAIS: USA
AÑO: 1961
DURACION: 114 min
INTERPRETES: Audrey Hepburn, George Peppard

La complejidad que tras la nefasta persecución “mccarthyana” habían experimentado todos géneros, en cualquiera de las artes, no fue ajena la comedia cinematográfica. Estilo, que, en adelante, exprimirá su faceta irónica sin ningún recato. Sin llegar a considerarse como un director de los más ácidos, Blake Edwars, constituirá un escalón más en el proceso de “desdulcificar” el género.

En “Desayuno con diamantes”, se dan todos los condicionantes para que la industria de Hollywood la aceptara como una divertida comedia de amor, con sustanciosas perspectivas económicas, y en la que se lucía espléndidamente una de sus estrellas más encantadoras: Audrey Hepburn.

Pero, simplemente repasando el argumento del film, pronto apreciaremos la acidez que se oculta bajo tanta simpatía. En pocas palabras, podemos describir el guión como la historia de una atractiva joven, venida del mundo rural al centro de la felicidad virtual: Nueva York. Para subsistir, se aprovecha de sus encantos para obtener pequeñas cantidades de dinero de sus ocasionales pretendiente nocturnos.

Esta prostitución a pequeña escala, como toda empresa que se precie, encierra objetivos más ambiciosos; simbolizados en los ostentosos escaparates de Tiffany’s, y concretados en un conveniente matrimonio, con no importa que señor, pero con la única condición de poseer una acaudalada cuenta bancaria (prostitución legalizada).

La casualidad, hace coincidir a la encantadora meretriz, con un escritor, al que su escaso éxito literario le obliga a ganarse la vida como gígolo, complaciendo, esta vez, a las señoras de los señores de las acaudaladas cuentas.

Naturalmente, la coincidencia entre los “compañeros de profesión”, desencadenará entre ambos un entendimiento a nivel sentimental, que nos conducirá a un reconfortante y húmedo final feliz, muy lejos del lujoso Tiffany’s.

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