El Hombre tranquilo

DIRECTOR: Ford, John el-hombre-tranquilo.jpg
PAIS: USA
AÑO: 1952
DURACION: 129 min
INTERPRETES: John Wayne, Maureen O’Hara, Victor Mc Laglen

Aunque a primera vista “El hombre tranquilo”, parezca abandonar el estilo clásico de Ford, pronto observamos que lo único que lo diferencia de sus filmes más peculiares, es su localización fuera de los Estados Unidos y la alusión, esta vez indirecta, a la búsqueda de una identidad del país americano.

Alusiones, mucho más claras y evidentes en sus películas de ubicación estadounidense, y sobretodo en sus incontestables westerns.

Al igual que en éstos, Ford, abunda en el choque entre culturas: las más ancestrales y sólidas, frente a los nuevos conceptos, más liberales e individualistas.

En esta historia, ambientada en la Irlanda de sus padres, como no, reflexiona sobre el ser humano y sus relaciones sociales. Sobre la “tranquila” fusión de las diferentes culturas.

Un emigrante irlandés, regresa en su madurez a su tierra, de la que partió de niño hacia el sueño americano, su reencuentro con unas costumbres, para él, diferentes, producirán un análisis sobre la esencia de las relaciones humanas y su inevitable evolución. Algo, que en forma de comedia, se reprocha al crisol étnico, que está significando su país natal.

Como de costumbre en John Ford, su talante eminentemente ecléctico y moderado, hace de esta historia, hoy en día, un relato lleno de buena voluntad, pero bastante ingenuo. El ejemplo de convivencia entre católicos y protestantes, la simbiosis entre las costumbres tradicionales y las ideas más progresistas, o los pacíficos militantes del ejercito irlandés (IRA), aquí, quedan reducidos a una inocente fábula infantil.

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