Extraños en un tren

extranos-en-un-tren.jpgDIRECTOR: Hitchcock, Alfred
PAIS: USA
AÑO: 1951
DURACION: 97 min
INTERPRETES: Farley Granger, Ruth Roman, Robert Walker

Después de sus sonoros fracasos económicos y comerciales en su aventura como productor independiente, Hitchcock, vuelve al mundo del éxito con “Extraños en un tren”. Aun teniendo que renunciar a sus apreciadas primeras figuras, logra uno de sus mejores trabajos, sobre el que todavía se sigue especulando por los teóricos del séptimo arte.

Sin perder su eje central, que consiste siempre en mantener el suspense durante toda la proyección, Hitchcock, retoma las teorías esbozadas en “La sombra de una duda”, sobre la dualidad en el proceder de los seres humanos. La confluencia del bien y del mal en la misma persona. La lucha por emerger los más primitivos instintos, contra la represión por anularlos, a cargo del lado civilizado.

El filme arranca con unas conseguidas imágenes de los inquietantes pasos de dos hombres, de una vía de ferrocarril que se bifurca repetidamente en direcciones opuestas y, por fin, en un casual encuentro, derivado del accidental contacto físico de aquellos sugerentes pies masculinos.

Todo este insinuante arranque de la película, nos da la clave a la ambigüedad social, ética, moral y hasta sexual, que, en medio de su clásica intriga, nos desarrollará seguidamente el maestro del suspense.

La sinopsis del filme, nos muestra el encuentro casual de un deportista integrado en la elite social americana (Guy), con un play-boy vividor, hijo de una acaudalada familia, pero repudiado y apartado de los brillantes ambientes sociales (Bruno).

El problema de Guy, consiste en la dificultad de deshacerse de su esposa, la cual le niega el divorcio. Esto, le impide el matrimonio con la hija de un prestigioso senador, y con ello la definitiva integración en los medios políticos más sofisticados.

Por su parte Bruno, psicópata incuestionable, con complejo edípico y veladas tendencias homosexuales, desea asesinar a su padre, a quien culpa de su inadaptación social. La mente perversa de Bruno, propone a Guy, en el fortuito encuentro, un intercambio de asesinatos que solucionen sus problemas, y con la coartada de no poder ser relacionados cada uno de ellos con ninguno de los hechos.

El verdadero trasfondo de la historia queda al descubierto, cuando se desvela que el educado proceder del encantador deportista y el depravado carácter del psicópata, pertenecen a la dualidad latente de una misma persona. Bruno no hace mas que materializar los deseos reprimidos de Guy.

El final que cierra el circulo, con una escena dentro de un tren, similar a la del principio, nos deja ante la posibilidad de repetición del macabro circulo.

Ver trailer

Anuncios