Fresas salvajes

fresas-salvajes.jpgDIRECTOR: Bergman, Ingmar
PAIS: Escandinavia
AÑO: 1957
DURACION: 88 min
INTERPRETES: Bibi Andersson, Victor Sjostrom

Abandona Bergman por el momento sus reflexiones místicas y religiosas más directas, para centrarse en este caso de forma más terrenal a sus eternas inquietudes: la vida frente a la muerte y la reacción del hombre ante su presencia. Tema tratado en su exitosa “El séptimo sello” y que ahora traslada a la época presente, despojándola de todo lujo de ambientación, para concentrar su exposición  en la interpretación de los actores, camino que raramente abandonará el resto de su obra.

La historia, sería lo que posteriormente vendría a llamarse una “road movie”, un viaje en el que el protagonista, a través de las experiencias del mismo, se rencontrará con su propia identidad.

El anciano profesor Borg, tiene que desplazarse a su antigua universidad para recibir un homenaje. Tras un simbólico y surrealista sueño en el que se enfrenta a su propia muerte, decide cambiar su viaje en avión por un viaje más largo y físico por carretera.

En este viaje, le acompañará su nuera con la que descubrirá los verdaderos sentimientos de uno por el otro, así como la situación emocional de su propio hijo, siempre marcada por el desarraigo del anciano hacia sus relaciones sentimentales con su familia.

El viaje transcurrirá por los parajes en los que se desarrolló su juventud, en la que su excesivo pragmatismo y ambición personal le harían ya entonces perder su amor primaveral y su juventud, ahora visto desde la cercanía del final de su vida con no poca nostalgia y pesadumbre. Una serie de encuentros casuales, le irán revelando en forma de oníricas metáforas, el total desencuentro con la personas que han rodeado su existencia y en lo que ha consistido su comportamiento habitual.

Así  pues el viaje hacia su homenaje profesional, acaba convirtiéndose en un viaje interior, en el que desde una perspectiva lejana, el viejo Borg tendrá tiempo de recapacitar sobre lo absurdo de su proceder, más empeñado en anteponer el intelecto a la emotividad, el éxito personal al reconocimiento del calor humano que lo ha rodeado y que él mismo se ha encargado de obviar.

Una filosofía que partiendo de premisas claramente religiosas, en la que el protestantismo como base fundamental del capitalismo anglosajón, a través de su teoría de la predestinación, acabará impregnando tras la segunda guerra mundial culturas diametralmente opuestas, y que al final serán cuestionadas desde sus propios principios.

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