La caza

la-caza.jpgDIRECTOR: Saura, Carlos
PAIS: España
AÑO: 1965
DURACION: 93 min
INTERPRETES: E. G. Caba, A. Mayo, I. Merlo, J.M. Prada

Concluida su etapa inicial de cortometrajes y documentales, entre experimentales y pedagógicos; después de sus dos largometrajes “Los golfos” y “Llanto por un bandido”, prácticamente boicoteados por la censura y los circuitos comerciales, y después también de las primeras discrepancias con su generación anterior de cineastas sobre las posibilidades del “realismo critico” derivado de las influencias italianas, se produce un encuentro que será fundamental en la carrera de Carlos Saura. La producción de Elías Querejeta en “La caza”, iniciará una colaboración que marcará definitivamente el cine de una época no precisamente fácil en el contexto político del país.

La sinopsis del filme se resumiría rápidamente como una monótona jornada de caza entre tres viejos amigos a los que se une el joven sobrino de uno de ellos con el fin de iniciarse en la “noble” actividad cinegética, y en la que al final, por desavenencias personales entre los cazadores, acabarán utilizando sus armas unos contra otros.

Pero evidentemente, no se nos está hablando de una partida de caza, sino de una clase acomodada nacida en la sociedad española a partir de la guerra civil, acostumbrada a cobrar sus piezas entre los individuos más indefensos, individuos cuyo único delito es tratar de vivir en la libertad de su ambiente natural y su única defensa la imposible huida a ninguna parte.

El agobiante ambiente conseguido, la agresividad contra el paisaje y sus habitantes, la tensión creciente ante las profundas discrepancias entre los teóricamente amigos, y el violentísimo proceder frente a sus presas, hace presagiar el trágico final, del que huye precipitada y horrorizadamente el joven iniciático.

Final al que se adivina abocada la generación de una sociedad privilegiada anclada en el pasado, acostumbrada a una sistemática destrucción de todo aquello que ponga en peligro su “cruzada”, convertida ya en vacía y frustrada subsistencia. En palabras del propio Saura “una generación de vencedores que nunca han vencido”.

Si en su día la construcción de los personajes y el sentido parabólico de la película imponían por encima de cualquier otra consideración una lectura política, la perspectiva posterior libera a “La caza” de esas servidumbres coyunturales. Queda entonces una sólida historia en la que la violencia ejercida sobre la naturaleza, sobre el débil y sobre la mujer, termina por hacerse universal en las relaciones entre los personajes.

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