La madriguera

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DIRECTOR: Saura, Carlos
PAIS: España
AÑO: 1969
DURACION: 98 min
INTERPRETES: Geraldine Chaplin, Per Oscarson

Definido ya su estilo en esta época como experimental y complejo, continúa en “La Madriguera” su particular discurso sobre una incipiente burguesía española y sus contradicciones. Surgida de una generación de posguerra que miraba hacia el moderno desarrollismo industrial, arropada y manipulada conscientemente por un pasado inmediato, del que difícilmente podrá desvincularse sin traumas. Una generación universitaria de clase acomodada, que será utilizada por el “sistema” para dar una falsa imagen de evolución, de cara a una sociedad occidental que nos continuaba mirando, no sin razón, como uno de los últimos reductos dictatoriales del continente.

El argumento del filme nos habla de un joven matrimonio que vive aislado en un ultramoderno chalet con una curiosa apariencia de “bunker”. Él, Pedro, ejecutivo absorbido por su profesión; ella, Teresa, con una cómoda vida que se limita a dar instrucciones a las criadas o salir de compras con las amigas.

Un día, llega un camión de mudanzas que introduce en la aséptica “madriguera” los antiguos muebles que han correspondido a los ascendientes de Teresa como herencia familiar. En principio todos estos objetos del pasado irán almacenados al sótano; pero con ellos han entrado los fantasmas del pasado, y poco a poco aquellos viejos enseres, con su carga de historia, irán emergiendo del subterráneo e invadiendo el, hasta entonces, idílico, vanguardista y neutro hogar.

Con la invasión de muebles como excusa, el proceso de desenterramiento de viejas represiones acalladas en el subconsciente: religiosas, familiares, sociales, políticas, sexuales,…, van emergiendo y desplazando, a través del juego de los sueños y las representaciones, a la educada y convencional convivencia conyugal.

Desde un punto de vista formal, en “La Madriguera”, se podría hablar de una representación dentro de otra representación, su trama, aparentemente realista, pronto se quiebra y empieza a convertirse en inverosímil a través de forzados sueños o insólitos juegos. En realidad, son estos sueños y juegos el verdadero lenguaje que utiliza Saura para aflorar en los personajes sus verdaderos sentimientos y sus auténticos traumas.

Incapaces de afrontarlos abiertamente, y cuidadosamente recubiertos de una frágil capa de buena educación y moderna formación cultural, será a través del juego del psicodrama “sauriano” como se irán descubriendo las relaciones socialmente convencionales como autenticas funciones teatrales, y hará aparecer como realidad las situaciones afrontadas a través del juego de la representación.

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