La naranja mecanica

la-naranja-mecanica.jpgDIRECTOR: Kubrick, Stanley
PAIS: USA
AÑO: 1971
DURACION: 133 min
INTERPRETES: Malcom McDowel, Patric Magee, Warren Clarke

La primera parte del film muestra la vida cotidiana de una banda juvenil cuya única actividad es practicar gratuitamente la violencia para divertirse. Como fondo a sus actividades se dibuja una sociedad que no les proporciona ningún estimulo y que rechazan abiertamente; una sociedad acomodada, sin valores morales, materialista, conservadora, corrompida y autoritaria.

Este caldo de cultivo ha llevado a la formación de grupos juveniles, rebeldes y violentos, diametralmente opuestos, aparentemente, a sus mayores, pero reflejo simétrico de lo que están rechazando: materialismo/hedonismo, corrupción/delincuencia, autoritarismo/ despotismo.

En la segunda parte de la película el protagonismo pasa al sistema social y sus reacciones y soluciones al molesto problema. Desde luego todos los grupos políticos están de acuerdo que la solución termina siempre por aniquilar al disidente violento, bien aislándolo en prisión, adaptándolo y aprovechando su conducta en el sistema (policías), o anulando su libertad de decisión apoyados en las nuevas tecnologías (imagen, sonido, comunicación, etc.)

La falta de ética de cualquiera de éstos métodos, destructores de la condición humana, es aprovechada hipócritamente por los políticos de cualquier “oposición”, como arma arrrojadiza de unos contra otros, olvidado que, paradójicamente, estén de acuerdo en el fondo, y revelando así a la política como un fin en si misma , que solo sirve como medio de subsistencia para los propios políticos y como punto fundamental del rechazo juvenil.

Al final de la película volvemos al planteamiento inicial, la “domesticación” del rebelde cierra en falso el problema, no haciendo mas que perpetuar el conflicto, de ahí que Kubrick plantee la historia en tiempo futuro, un tiempo futuro que inevitablemente se convertirá en presente, corregido y aumentado, mientras se premien los valores propugnados por la sociedad-estado de la mercantilización y del consumo, por encima de cualquier atisbo de humanismo..

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