La sirena del Missisippi

DIRECTOR: Truffaut, Francois sirena.jpg
PAIS: Francia
AÑO: 1969
DURACION: 105 min
INTERPRETES: Jean Paul Belmondo, Catherine Deneuve, Michel Bouquet

Aunque la dedicatoria inicial que Francois Truffaut hace del film, es a su admirado Jean Renoir, quizás el verdadero reconocimiento sea hacia su no menos respetado Alfred Hitchcock.

Basada en la novela de Bernell Woorich, “La sirena del Missisippi” podríamos encuadrarla, dentro de la obra del director francés, como perteneciente a las adaptaciones literarias, con las que trata de exponer su obstinada preocupación por las relaciones amorosas más tortuosas y complejas.

En forma de thriller, la sinopsis, quedaría resumida como la historia de un acaudalado terrateniente, Louis, en la colonia francesa de la africana isla Reunión, que se dispone a contraer matrimonio con una muchacha de la metrópoli, con la que contactó mediante un anuncio de relaciones, y que solo conoce por carta.

Una delincuente profesional, Julie, usurpará la personalidad de la novia en el viaje hacia la isla, con la intención de estafar al rico pretendiente. Perpetrado el delito, Julie desaparecerá. La búsqueda, el reencuentro, la persecución policial, o la enigmática personalidad de ella, despertarán en Louis un amor obsesivo, una dependencia afectiva, que la frialdad de Julie aprovechará para conseguir sus más prosaicos fines.

El formato policiaco, pasará pues a un segundo plano, para centrar el verdadero fondo de la película en la degradación personal fruto del “amour fou” que conducirá a la autodestrucción. Una destrucción conocida y consentida, y que constituye un guiño a “Encadenados” o al frustrado final de “Sospecha” del maestro Hitchcock. Pero la tolerada, incluso deseada, vampirización de Louis, acabará redimiendo a la muchacha, que consciente de un amor que nunca conoció, terminará junto con su, ahora ya compañero, encaminados a un final inevitable.

Al margen, pues, de su formato policiaco, Truffaut insiste una vez más en su análisis del turbulento y complejo mundo de las relaciones apasionadas, aquí, la frase de Jean Paul Belmondo “No soy feliz con ella, peso no puedo vivir sin ella”, podría sintetizar el espíritu de la cinta.

Tampoco deja de hacer mención a su otra línea de trabajo, sobre la influencia de la educación infantil, al denunciar el origen de la precaria moral de Julie en sus orígenes como niña abandonada en un orfanato, y su redención final, al descubrir y sentir por primera vez el amor sincero de alguien hacia ella.

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