La teta y la luna

la-teta-y-la-luna.jpgDIRECTOR: Bigas Luna
PAIS: España
AÑO: 1994
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Mathilda May, Gerard Darmon, Miguel Poveda

La tercera y última entrega de la trilogía que Bigas Luna dedicara a la idiosincrasia de su país natal, resultará quizás la más vinculada a sus facetas más personales.

Aquí podemos reconocer claramente aspectos como la ubicación catalana, –con sus señas de identidad más manidas, barretinas, castellets, Mediterráneo, pan con tomate–, o referencias continuas al surrealismo de Dalí (como ya lo hiciera en “Huevos de oro”). Combinados estos aspectos con otros más personales, como su condición de “charnego” (su madre era aragonesa), y como no, con la población emigrada de Andalucía.

Pero con este telón de fondo, el film desarrolla la historia principal desde el punto de vista de un niño y de forma un tanto fantástica, que nos hace entrever al propio director contando sus universales traumas infantiles, muy posiblemente el origen del tono erótico y provocativo de toda su obra.

Tete, un niño que acaba de tener un hermanito, esta obsesionado por no poder compartir la teta de su madre, lo que le induce a que es despreciado por ésta. La solución la buscará el muchacho tratando de encontrar otro pecho femenino que le devuelva su equivocada protección perdida.

En calve de fantasía infantil, Bigas Luna incide de un tabú prohibido, la relación erótica entre el hijo y la madre. Una relación siempre frustrada, que el adulto tratará de recomponer a través de otras mujeres y de otros pechos.

Quizás el título “la teta”, representando la maternidad, y “la luna” como su propio apellido materno, no sean una simple coincidencia.

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