La ventana indiscreta

la-ventana-indiscreta.jpgDIRECTOR: Hitchcock, Alfred
PAIS: USA
AÑO: 1954
DURACION: 107 min
INTERPRETES: James Stewart, Grace kelly, Wendell Corey, Thelm

La superficialidad con que Hitchcock inició su andadura por el mundo del género “irónico-suspense”, poco a poco se va transformando en más compleja. De sus películas, cada vez se pueden extraer más análisis, a través de las múltiples lecturas que el ingenio narrativo del director deja sutilmente insinuados. Y es que, seguramente, estemos en la época más creativa de Alfred Hitchcock, y quizás, en este caso, estemos también ante su mejor trabajo.

Sin abandonar nunca a su público menos meticuloso, “La ventana indiscreta”, no deja de ser su clásica película de suspense, expuesta en un agradable tono de comedia. Pero como insinuó el propio director: “Quien ve en este filme solo una diversión, se parece mucho a su protagonista, que se contenta con observar la vida de los demás, desde lejos, para evitar examinar la suya propia”.

El argumento de la película, cuenta, como, un reportero gráfico, Jeff (James Stewart), desde la silla de ruedas en la que se encuentra convaleciente de un accidente, observa por su ventana la vida del vecindario, como entretenimiento a su obligado reposo. En un momento dado, sospecha que se haya cometido un crimen en un apartamento de enfrente. En su esclarecimiento, implicará a su novia Lisa (Grace Kelly), a su enfermera y a su amigo policía; con sus distintos grados de aceptación sobre la indiscreta sospecha.

Pero, toda esta historia, no representará mas que la consabida excusa, “McGuffin”, que Hitchcock utiliza habitualmente como tapadera, para exponer “a hurtadillas”, sus verdaderas intenciones.

Quizás la tesis principal que plantea la narración, sea la extraña relación de pareja entre Jeff y Lisa. Ésta, desea que su noviazgo termine en matrimonio; mientras que el reportero, teme la responsabilidad y la atadura que representaría este paso. El enfrentamiento con este conflicto, tratará de demorarlo, precisamente, volcándose en espiar la vida de los demás (por distracción o profesionalmente).

Actividad, a través de la cual, Hitchcock, aprovecha para mostrarnos todo un recorrido por el lado menos amable de las relaciones personales: las dificultades entre las propias parejas, la desesperación de la soledad, o la insolidaridad entre el vecindario. Argumentos poco atractivos para abandonar la soltería.

Otro de los temas que sugiere la película, es el sentimiento de “voyeur” que todos llevamos dentro.

Prácticamente todo el filme esta rodado desde el punto de vista de un “mirón”. Punto de vista, en el que no solo se siente cómodamente instalado James Stewart, sino que, con él, nos complacemos todos los espectadores del cotilleo en la vida del vecindario. Quizás más entretenido que mirar en la propia.

También aprovecha para poner en solfa la moralidad del fotógrafo (o del periodista), que entra en la vida privada de las personas, a menudo, sin medir las posibles consecuencias. El castigo final del reportero entrometido, nos da una clave de la opinión, siempre escrupulosamente moralista, del director inglés.

Pero, en el grupo de esos “curiosos” compulsivos, en los que ya hemos incluido a los espectadores, ¿no deberíamos implicar también, no solo como “mirones”, sino como verdaderos inductores al “voyeurismo”, a los propios cineastas?. Y, por lo tanto ¿qué es el propio cine?.

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