Moby Dick

moby-dick.jpgDIRECTOR: Huston, John
PAIS: Gran Bretaña
AÑO: 1956
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Gragory Peck, Richard Baschart, Orson Welles

Con “Moby Dick”, estamos ante uno de los trabajos más serios y de pretensiones más altas de John Huston como director. Aquí escasean, por no decir que no existen, los sarcasmos y las ironías sobre la manipulación caprichosa del hombre por el destino.

Desde un primer momento, Huston, vio las posibilidades –y las dificultades– de adaptación de la novela del mismo título, de la que, como era obligatorio en la industria del cine, se podía obtener una trepidante historia de aventuras, a la vez, que encerraba una profunda carga intelectual.

Una carga de misticismo, que coincidía precisamente, con los principios que el director estaba tratando de exponer en toda su filmografía de perdedores. Esto es, la impotencia de la voluntad del hombre, contra la fuerza de la naturaleza, del destino, de Dios, o de quien cada uno lo interprete.

La película, se trata de un film de pescadores de ballenas, que parten en busca de sus capturas rutinarias. Pero, el capitán, será un hombre obstinado en dar muerte a la mayor y más feroz de todas, la ballena blanca Moby Dick, que ya en un enfrentamiento anterior le dejara mutilado y obsesionado por desquitarse.

Tras el gigantesco cetáceo, se esconde, para unos, la inexorable fuerza de la naturaleza, o para otros, la propia mano de Dios. De una forma o de otra, no habrá compasión para los rebeldes que no acepten la sumisión al todopoderoso.

Para los más escépticos pues, Moby Dick, no representará más allá, que la demostración de la impotencia y de la insignificancia del hombre ante la fuerza del universo. Sin embargo, su interpretación más mística, sin duda, constituirá una manifestación de la crueldad de Dios, contra quienes se oponen a sus designios.

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