Nazarín

nazarin.jpgDIRECTOR: Buñuel, Luis
PAIS: Mexico
AÑO: 1958
DURACION: 97 min
INTERPRETES: Francisco Rabal, Marga Lopez, Rita Macedo

Película del periodo mexicano, y basada en la novela del mismo título de Pérez Galdos, pero de la que difiere substancialmente en sus concepciones místicas. Buñuel resume, como es habitual, sus principales obsesiones sobre la religión, la política y el sexo, pero aquí, en mayor proporción, la atención se la llevan sus teorías de ateo militante.

La película presenta el drama de un sacerdote empeñado en seguir al pie de la letra el evangelio en un ambiente de pobreza y miseria. Sus continuos, ridículos y hasta peligrosos fracasos, ponen en evidencia la dudosa eficacia de la moral cristiana. La actitud purista del sacerdote, que tiene más que ver con la idea preconcebida de la caridad que con la vida real, le conducirá a una total frustración, siendo rechazado sistemáticamente por todos a los que ha intentado cándidamente ayudar.

A lo largo del film, se hace patente el paralelismo entre la vida del beatifico sacerdote y la que los evangelios cuentan de Jesucristo. Como insinuando: ¿que ocurriría si Cristo apareciera en al mundo actual?.

A través de repetidas escenas, (la moribunda que prefiere a su hombre que al cielo, la comparación de la inutilidad de las vidas, tanto la del delincuente como la del santo, etc.), le irán reconduciendo hacia un camino inverso al pretendido, que en lugar de llevarle desde los hombres hasta la divinidad, lo devolverá al bando de los humanos.

En una última escena, en la que una mujer le ofrece alimento, Nazarín, en ese momento, parece conseguir identificar a sus semejantes de tu a tu, sin ningún tipo de coartada mística. Los tambores de Calanda subrayan, como siempre, la tremenda crisis de conciencia.

En el estreno del film, una interpretación torpemente equivocada por parte de la Oficina Católica, al considerarla como una exaltación de los principios cristianos, la llevó a ser candidata al premio de dicho organismo, a lo cual y ante la posibilidad de haberlo conseguido, Buñuel replicó socarrón: “Gracias a dios todavía soy ateo, y me hubiera visto obligado a suicidarme“.

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