Ordet

ordet.jpgDIRECTOR: Dreyer Carl Theodor
PAIS: Escandinavia
AÑO: 1954
DURACION: 125 min
INTERPRETES: Henrik Malberg, Emil Hass, Christensen Preben

La filosofía profunda sobre el sentimiento humano, que siempre busco en sus trabajos Carl Theodor Deyer, logrará sus más notables resultados en su laureada “Ordet” (La palabra). Y estos no son otros que el planteamiento y la discusión metafísica de la religión, la vida y la fe. Una controversia muy extendida en los países escandinavos desde siglos atrás. En todo caso, en ningún otro momento, el cine ha recogido una reflexión mística tan profunda.

Utilizando sus habituales recursos técnicos, basados en la sobriedad, – más aparente que real–, con una cuidada y expresiva fotografía, en unos amplios pero escuetos escenarios, donde los actores se mueven libremente, trabajando una técnica más teatral que cinematográfica, o utilizando largos planos secuencia, siempre para recrear una atmósfera abstracta que nos aparte de cualquier naturalismo que nos pueda distraer del contenido sustancial que el director intenta transmitir.

En una pequeña comunidad rural danesa a principios de siglo, se ha producido una escisión entre los partidarios de una iglesia renovadora, y los más conservadores, representados por el intransigente sastre y el granjero Borjen.

La historia se centra en la casa del viejo granjero. Viudo, con tres hijos varones, el mayor, Mikkel, agnóstico, casado con Inge y padre de dos niñas, espera ahora el añorado varón. Johannes, el segundo, ha enloquecido con el estudio de teología (Kierkegaard), deambulando en la creencia de ser Jesucristo.

El menor, Anders, se enamorará precisamente de la hija del sastre, quien se negará a la relación por las diferencias religiosas de las familias. Circunstancia que dará pie al director para plantear la reflexión de las absurdas luchas por diferencias de matices en el credo de los pueblos.

En un prematuro parto de Inge, ésta pierde el niño y acaba muriendo tras una larga noche de agonía, que invitará a los presentes a una profunda revisión de sus creencias. Por un lado el racionalismo científico de la medicina, por otro las inconsistentes supersticiones religiosas, tanto de una como de otra postura. En medio el humano y terrenal marido agnóstico y enamorado de su esposa material, o la inocencia de las niñas ajenas a cualquier manipulación espiritual, que se niegan a perder a su madre, representarán la vida más carnal y terrenal.

Como catalizador, la figura histriónica del trastornado Johannes, quien desde su locura, reprochará a unos y otros, la falsedad de sus creencias, la falta de autentica fe, y en realidad el apego material a una vida física, más allá de las pretensiones místicas de sus palabras.

La tragedia de Inge, servirá como reactivo para que ambas familias abandonen sus enfrentamientos y comiencen una nueva relación de confraternidad, olvidando sus míseras diferencias.

El film de Dreyer, esta basado en la obra teatral del pastor Munk (ejecutado durante la ocupación nazi). La pieza dramática, denuncia de la intolerancia, terminaba de esta forma, pero Dreyer, aún añadiría un final, al menos, confuso.

La vuelta a la razón de Johannes, o la fe inocente de las niñas, llevarán el desarrollo de la historia al mundo de los milagros, y lo que parecía una profunda reflexión sobre el soporte que la fe religiosa representa en los seres humanos, se convierte en una intervención divina, que, o bien la tomamos como metáfora de una supuesta vida eterna del alma para los más creyentes, o la sorprendente simplicidad de la teología dreyeriana, hará esbozar una sonrisa de sorna y decepción en el espectador más escéptico.

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