Peppermit Frappe

peppermint.jpgDIRECTOR: Saura, Carlos
PAIS: España
AÑO: 1967
DURACION: 92 min
INTERPRETES: J.L: Lopez Vazquez, Geraldine Chaplin

Después de que “Los golfos” quedara relegada a una distribución casi privada fuera de los circuitos normalizados, y que “La caza” fuera la gran revelación en los “cine clubes” universitarios, por fin, “Peppermint frappe” irrumpe en las salas comerciales como la revolución del cine intelectual español de aquel momento.

El análisis de la peculiar sociedad burguesa en los años del franquismo, que ya iniciara en “La caza”, la va a continuar en sus siguientes filmes, pero dotándola cada vez más de una visión subjetiva, abandonando definitivamente las formas “realistas” que lo alejarán de sus maestros de la generación anterior y, sin embargo, se hará más patente la poderosa influencia de su otra gran referencia: Luís Buñuel, a quien, por cierto, dedica esta película, con insertos, más o menos oportunos, de sus tambores de Calanda.

Hay que mencionar, como no, la parte de éxito que correspondió al trabajo de José Luís López Vázquez, con un cambio de registro en su interpretación que sorprendió positivamente a todos; encasillado hasta entonces en sobreactuados papeles cómicos de películas comerciales sin ninguna calidad, pasará a ser considerado a partir de esta obra como uno de los principales actores dramáticos del país.

En cuanto al filme propiamente dicho, cuenta desde un punto de vista casi de estudio psicológico, la situación de Julián, un radiólogo cuarentón que ejerce su profesión en Cuenca asistido por Ana, una enfermera sin especial atractivo que está calladamente enamorada de él. Un día es visitado por Pablo, un amigo de la infancia mucho más practico y menos soñador. La mujer de éste, Elena, es una rubia extranjera que guarda algún parecido físico con Ana, atrayendo de inmediato su desinhibida forma de conducirse los deseos y fantasías sexuales reprimidas de Julián. Pero ella se burla de sus insinuaciones y el radiólogo ha de conformarse con transformar a su sumisa enfermera en una replica de Elena. Consumado el proceso, procederá a destruir cuidadosamente el original.

El cambio que Julián opera en Ana para remodelarla hacia la imagen de Elena es, consciente o inconscientemente, un trasunto de la evolución del país hacia un desarrollo que se mira en el espejo europeo, al igual que el contraste entre ese radiólogo que ha permanecido en la España profunda de provincias y su amigo mas viajado y puesto al día.

Las constantes referencias a la estética “pop” (revistas de moda, museo de Cuenca, decoración del refugio, banda musical, etc.), a la libertad sexual y al nuevo talante de la mujer europea, que imperaban ya en el resto del continente como forma natural de evolución social, y que en España se censuraban y se rechazaban como conductas “bárbaras” que amenazaban la continuidad de la sacrosanta moral nacional sindicalista, marcan algunos de los muchos traumas a superar, provocados y alimentados por un Régimen encerrado en unos principios nacidos de una guerra que se niega a dar por concluida, y que serán la constante que, en el fondo, marcará practicante toda la obra de Saura.

En el aspecto lingüístico, es el inicio del juego de espejos, símbolos, duplicaciones y representaciones como camino, que de una forma insinuada y alternativa cuestionan la realidad del país, alcanzando distintos logros según ese doble lenguaje engrane más o menos con esa “otra” generación oculta que está introduciendo a espaldas del Sistema otros modos y maneras de pensar.

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