Roma, Fellini

roma-fellini.jpgDIRECTOR: Fellini, Federico
PAIS: Italia
AÑO: 1972
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Peter Gonzalez, Fiona Florence, Anna Magnanni

Federico Fellini, que comenzó su obra apoyado en el movimiento “neorrealista”, pronto diverge del mismo, y bajo una falsa apariencia de realismo, elabora un cine en el que predomina su fuerte personalidad, unas veces acercándose a una imaginación cercana al surrealismo, otras a una veracidad próxima al realismo social, pero, siempre engañosamente, lo que estamos viendo no es el circo, las prostitutas, Roma o la obra de Petronio, lo que la pantalla nos muestra es únicamente Fellini.

En “Roma”, rueda en forma de documental, falso naturalmente, y dividido en varias partes claramente diferenciadas a modo de mosaico, la vida, las costumbres, las gentes, y de paso, los monumentos de la ciudad eterna.

Partiendo desde la época que Fellini llegara a Roma, en plena efervescencia del fascismo, el director italiano se recrea en sus recuerdos, fantaseando con sus singulares personajes un mundo personal e irrepetible.

En sucesivos capítulos sin aparentemente ninguna conexión, el film va alternando la vida, ya no de Roma, sino más bien de los romanos, desde los alterados años cuarenta hasta la fecha del propio rodaje.

No falta la convivencia mediterránea en plena calle, retratando crudamente, sin ninguna concesión, la idiosincrasia de un pueblo singular, la peculiar relación de familia, o el servil concepto del trabajo, donde se prima por encima de cualquier cosa la vida en sí misma.

Los recuerdos de los vetustos espectáculos de variedades, se alternan con la peculiar vida en las casa de prostitución, como lógica y natural evasión de un momento histórico en el que no existían objetivos más allá del presente.

El contraste con la Roma actual, difiere en las formas, aunque mantiene su visión anárquica de un pueblo aferrado a la vida, aún con sus miserias, más allá de complicadas planificaciones cartesianas.

Y en al anticlerical Fellini, y hablando de Roma, no podía faltar su irónica opinión sobre la hipocresía de la iglesia, con una cínica presentación de modelos de alta costura para el clero, en una de las escenas míticas del cine.

En realidad, y como siempre, una excusa para exponer su idea del mundo que le ha tocado vivir, en donde, mediante una continua comparación, contrasta la Italia de los años treinta, sumida en el fascismo, y la de los setenta, fecha de la película. Con la curiosa conclusión del gran parecido que une, mas que separa, los cuarenta años transcurridos.

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