Vertigo

vertigo.jpgDIRECTOR: Hitchcock, Alfred
PAIS: USA
AÑO: 1958
DURACION: 123 min
INTERPRETES: James Stewart, Kim Novak, Barbara Bel Geddes

Si tratamos de ver “Vértigo” como una obra en la que se narra una intriga criminal, pronto veremos que carece de consistencia en muchos de los planteamientos del guión. La excesiva confianza del asesino en la enfermedad de vértigo del detective, la endeble investigación del suicidio, o la exagerada trama del marido para deshacerse de su mujer, nos hablan claramente de la intención de Hitchcock de contarnos otra historia que la que aparece en la imágenes de la pantalla.

El argumento, nos narra como un inspector de policía, Scottie (James Stewart), a raíz de una accidental caída al vacío, en la que muere su compañero, queda afectado de la enfermedad de acrofobia (miedo a las alturas, vértigo), que le obligará a abandonar su profesión. Sabedor de su dolencia, un antiguo amigo suyo, lo contrata para que investigue el extraño comportamiento de su esposa Madeleine (Kim Novak), de la que teme un suicidio.

El afecto que nace del contacto con la enigmática mujer, hace que el inspector se enamore de ella, atraído por la misteriosa irrealidad que emana su persona. Pero la aparente locura de Madeleine acaba por conseguir su objetivo. Aprovechando la acrofobia de Scottie, y la imposibilidad de éste para ascender a la torre de una ermita cercana, en la que acababan de declararse sus mutuos sentimientos, Madeleine se arroja desde lo alto, cumpliendo así su anhelado suicidio.

Este impactante suceso, desencadenará en Scottie una fuerte depresión. En realidad, una justificación inconsciente de su deseo de reunirse con su amada, más allá de la muerte.

Si la primera parte del filme es una explicación del nacimiento de un amor y el dolor por la pérdida de éste, la continuación, se convierte en un viaje interior a las más desconocidas y sorprendentes reacciones de la mente humana.

Todavía en plena recuperación de su depresión, Scottie descubre en la calle, casualmente, a Judy, una muchacha con un peculiar parecido a Madeleine. Este encuentro, le abre la morbosa e inconsciente posibilidad de recuperar a ésta de entre los muertos.

Inmediatamente, Hitchcock, descubre al público, que toda la historia de la primera parte resultó ser un montaje, para encubrir el asesinato de la esposa de su amigo, de forma que pareciera un suicidio. Por lo tanto, la inexistente mujer de la que el inspector se había enamorado, no era más que una interpretación de Judy, contratada para representar este papel. Esta revelación en medio de la película, le permite al director que, a partir de aquí, el espectador tenga dos puntos de vista, la fantasía de Scottie y la realidad de Judy.

Deslizándose por una vertiginosa y mágica espiral, Scottie, entre el miedo a la caída y la estimulante atracción del vacío, comienza una frenética reconstrucción de la muerta, en la persona de una aterrada Judy, que se deja hacer, con el deseo de recuperar, aunque momentánea y engañosamente, el amor perdido con su fingida muerte física.

Pero, el punto de vista de la muchacha, conocedora de la verdad, nos dará una versión completamente diferente. Ella sabe que, de quien Scottie está enamorado es de Madeleine, y no de ella, por esto permitirá ser destruida poco a poco, para ser reconvertida en la imagen de su oponente (curiosamente, ella misma). No obstante, consciente de que, en el momento que se descubra la verdad, el romance morirá, a la vez que la ilusión de Madeleine y la materialidad de Judy.

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