Que Mike Leigh es un director minoritario, no es descubrir nada, que sus propuestas tienen una marcada tendencia política, no engaña a nadie, y que, generalmente, sus denuncias pecan de folletinescas… pues eso me parece a mí.
Aunque su filmografía es bastante extensa, pocas son sus películas que resultan accesibles, bien porque permanecen poco tiempo en pantalla, bien porque directamente no se estrenan.
La primera vez que me encontré con la obra del director británico fue con “Secretos y mentiras”, en la que nos cuenta de la hipocresía instalada en el silencio de una absurda reputación social de barrio. En “Todo o nada” nos dibuja el núcleo de una clase trabajadora que la falta de estímulos, más allá de la mera supervivencia, acabará descomponiendo. Quizás su más conocida “El secreto de Vera Drake”, me resultó bastante fallida, demasiado idealismo y demasiada lágrima.
Su último trabajo “Another year” me ha sorprendido gratamente. Si bien las formas dramáticas son similares al resto de la obra que conozco, el sutil sentido del humor que nunca ha faltado en Leigh, se hace aquí amarga ironía.
El denominador común de estos trabajos, ha sido siempre el núcleo familiar, estructurado clásicamente, desestructurado coyunturalmente y finalmente solución de último recurso para una clase media mediatizada por unos valores más económicos que morales.
En “Another year”, el esquema parece similar, familia, amistad, problemas y soluciones. Pero, recalcando con sutil causticidad, que solo dentro de la burbuja aséptica y excluyente de la familia feliz. La soledad del que queda fuera del pírrico y elitista círculo, está condenada a perpetuarse.
La amistad, el compañerismo y demás valores de los que venimos presumiendo, quedan reducidos a la efímera y superficial barbacoa de una tarde de domingo. El que se sale del guión, molesta.














