Accatone
DIRECTOR: Pasolini, Pier Paolo 
PAIS: Italia
AÑO: 1961
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Franco Citti, Silvana Corsizi, Franca Pasut
Aunque más conocido por su obra inematográfica iniciada a comienzos de los sesenta, Pier Paolo Pasolini, llevaba ya una considerable carrera de publicaciones de poemas, ensayos o novela, desde su primera juventud.
Su primer film, “Accatone”, versión de su propia novela, recoge el legado del más puro neorrealismo de las décadas anteriores, para poner de relieve, en las mismas formas crudas que sus maestros, los problemas sociales ocultos detrás de la espectacular recuperación industrial en los países europeos tras la segunda guerra mundial.
Pero después de los primeros y duros momentos de posguerra, en el que el neorrealismo se consagró como un cronista fundamental, su continuación vendrá con un cine que refleja el realismo social de la mano de autores de nueva generación, que darán una visión actualizada del problema que acarreó la contienda, y que no termino con el final de ésta.
La acción del film se desarrolla en los suburbios de Roma, donde una población marginal sobrevive con unas leyes particulares, al margen de la sociedad oficial, que ya ha comenzado una estabilización económica y social, de la mano de los determinantes planes Marshall, auspiciados por los norteamericanos en el devastado continente.
En los barrios del extrarradio de las grandes ciudades, con infraestructuras de miseria, se irán agrupando incipientes obreros de baja cualificación, junto con jóvenes sin ninguna formación cultural, ética o simplemente profesional, ocupados únicamente en vivir de la forma más hedonista posible su ociosidad, sobrevenida o buscada.
La supervivencia pasará pues, inevitablemente, por la prostitución, el proxenetismo, el robo, la mendicidad y demás actividades consideradas antiestéticas y antisociales.
A través de Accattone, un joven chulo que explota a sus resignadas prostitutas, Pasolini refleja magistralmente una generación encerrada en sus guetos, irremediablemente perdida por una absoluta falta de cultura, descuidada, quizás deliberadamente, en favor del crecimiento económico. Un desarrollo, basado a su vez en la explotación de una población obrera necesitada, que asumirá cualquier vejación por una miserable subsistencia.
Unas condiciones que los más inadaptados rechazarán instintivamente sumiéndose en el mundo de la delincuencia, como primitiva salida hacia su imposible y trágica eliminación.
Quizás no sea exagerado calificar a este “Accattone”, como el film de su época que más duramente describe un panorama escalofriante, desolador y pesimista. Escenario que no solo se circunscribe a la Italia de la recuperación de posguerra, sino que resultará plenamente extrapolable a sociedades como la española, conocida y vivida rigurosamente, –con condicionantes distintos pero con similares resultados–, y también reflejada en magistrales obras inolvidables del cine nacional, de alguna forma heredero del de nuestros convecinos mediterráneos.
Almas sin conciencia
DIRECTOR: Fellini, Federico
PAIS: Italia
AÑO: 1955
DURACION: 88 min
INTERPRETES: Broderic Crawford, Giulietta Massina, Franco Fabri
Tras su galardonada “La Strada”, Fellini, aborda una obra, quizás menor, mezcla entre el género de realismo social, comedia picaresca y casi cine negro.
En la Italia mísera de posguerra, las desigualdades sociales se estaban haciendo más patentes, dependiendo de los escrúpulos, o la falta de ellos, para ascender en el escalafón económico.
Fellini expone de forma medio gansteril, pero con un claro trasfondo de denuncia, las andanzas de un grupo de estafadores de “medio pelo”, que, como siempre, aprovechándose de la ignorancia, a la vez que de la codicia de los estafados, irán consiguiendo robos de poca monta simplemente para ir subsistiendo.
Con un final de perdedores, a lo John Huston, quedará suficientemente subrayada la patética realidad, incluso dentro de la delincuencia.
Poco más, que llamar la atención de la interpretación de Giullieta Masina, en un personaje corto, pero totalmente opuesto al reciente de “La Strada”, en la que la actriz demuestra sus impresionantes dotes de interpretación y su amplia gama de registros.
Atraco a las tres
DIRECTOR: Forqué, Jose Mª
PAIS: España
AÑO: 1962
DURACION: 84 min
INTERPRETES: J.L. Lopez Vazquez, A. Landa, M. Alexandre
Forqué realiza el film “Atraco a las tres” en unos años de ambiente políticamente tenso, con un régimen enfrentado a unas generaciones jóvenes, empeñadas en denunciar abiertamente la realidad social y económica, en un país reprimido interiormente y marginado en el entorno internacional.
Denuncia que en el cine venía dada por la utilización del “realismo crítico” en su forma más cruda y directa. Amparándose oportunamente en el éxito que movimientos similares estaban eniendo, sobretodo, en la cinematografía italiana.
No obstante, a José María Forqué nunca se le ha considerado como un militante del cine reivindicativo, mas bien, su obra ha tenido siempre un carácter comercial, ha sido un director artesanal a disposición de un cine de entretenimiento, sin ninguna pretensión política aparente.
Sin embargo, como buen profesional, sabe fotografiar perfectamente en forma de divertida comedia, en un discreto segundo plano, y como sin pretenderlo, la cruda realidad de una época de verdadera miseria nacional.
Con la excusa de relatar cómicamente un fallido auto-atraco, por parte de los empleados de una insignificante sucursal bancaria, Forqué muestra, medio en broma medio en serio, todo un elenco de patéticos personajes de aquella sociedad española, condenada a convivir con las consecuencias de la política nefasta del régimen.
La propuesta queda expuesta de forma tan inteligente, que, sin necesidad de ningún enfrentamiento con la censura, retrata y expone la tristeza de una sociedad que, paradójicamente, se vería obligada a reírse de sus propias calamidades.
Bienvenido Mr. Marshall
DIRECTOR: Berlanga, L.G.
PAIS: España
AÑO: 1952
DURACION: 75 min
INTERPRETES: Pepe Isbert, Manolo Moran, Lolita Sevilla
Primera película en solitario del sarcástico del grupo, Luis G. Berlanga, que después de su estrecha colaboración con J.A. Bardem, ambos desarrollarán su carrera individualmente, con desigual pero brillante fortuna. En “Bienvenido Mr. Marshall”, continuará la colaboración con Bardem como guionista, junto con el dramaturgo Miguel Mihura.
Aunque el trasfondo del film está lleno de amargas críticas, el estilo en clave de comedia, marcará ya el desarrollo de su sarcástica carrera.
La película, disfrazada necesariamente de “musical para cantante folclórica” (Lolita Sevilla), encara una contundente crítica al régimen aislacionista del franquismo, a la prepotencia de los Estados Unidos, al atraso cultural y económico de la España de posguerra, que no podrá esperar milagros exteriores, sino buscar la soluciones dentro del propio país. Asimismo, sirve de pantomima, para denunciar el cine de propaganda impulsado desde el sistema, ocultando bajo un falso folclore, la miseria de todo el estado en general, y del andaluz en particular.
El film de escaso metraje, todavía le sobran escenas superfluas, quizás para llenar la escasa hora y media, o simplemente para despistar a la omnipotente censura. A destacar en este trabajo, además de la valentía de sus irónicas, pero contundentes acusaciones, la interpretación de Pepe Isbert y Manolo Morán, los que, seguramente, nunca llegaron a comprender el significado de lo que estaban rodando.
Calabuch
DIRECTOR: Berlanga, L.G.
PAIS: España
AÑO: 1956
DURACION: 92 min
INTERPRETES: Edmund Gwenn, Franco Fabrizzi, Jose Isbert
Con su talante irónico y su postura libertaria, Luis García Berlanga, consigue en “Calabuch”, –uno de sus primeros trabajos en solitario–, el film más sutil de su carrera, en el que, sin recurrir al dramatismo evidente o la sátira más burda, pone en entredicho, desde la evolución de la política internacional, a la mísera patochada nacional, en la mitad del siglo veinte.
Un científico, que ha desarrollado eminentes teorías nucleares, se da cuenta de la utilización bélica a la que están abocados sus trabajos por parte de su gobierno (no importa cual). Por ello decide huir, yendo a parar a Calabuch, un pueblecito de pescadores en la costa española del levante.
Aquí, la gente vive en paz, lejos de la evolución alocada de la civilización, a su ritmo, sobreviviendo de forma modesta, pero llena de fraternidad y camaradería. Ambiente, que el científico adoptará encantado como su nueva vida, renegando de sus peligrosas investigaciones.
Aprovecha también Berlanga para reírse, literalmente, de la pretenciosa organización que el estado español del momento intentaba extender a los más recónditos lugares,…y lugareños. Así, frente a la naturalidad e igualdad de los vecinos, se ha de mantener una absurda organización, –política, militar, eclesiástica –, impuesta desde el poder central. Orden, que al fin y al cabo se desvanecerá ridículamente ante la primera adversidad.
En definitiva, estamos ante el bonito cuento de lo que nunca dejará de ser una utopía. De la subsistencia natural, frente al asfalto cosmopolita; de la espontánea camaradería, frente a la manipulación política; de una existencia lúdica, frente a la material productividad. Un sueño, que como todo sueño, el final nos devolverá a la despiadada realidad.
Calle Mayor
DIRECTOR: Bardem, J.A.
PAIS: España
AÑO: 1956
DURACION: 92 min
INTERPRETES: Betsy Blair, José Suarez
Continuando con el espíritu abierto en las famosas e influyentes Conversaciones de Salamanca, y profundizando en la disección de la sociedad que le ha sido impuesta, continúa Bardem desarrollando y perfeccionando el “realismo crítico” en su vertiente más dura y directa, que ya iniciara en “Muerte de un ciclista”, y que poco a poco le irá distanciando del estilo más sarcástico de su compañero L.G.Berlanga.
En “Calle Mayor”, examina la mediocridad de la vida en una pequeña ciudad de provincias, en la lastimosa España de los cincuenta (a pesar de la narración del prólogo, impuesta por la censura, que la sitúa en un lugar indeterminado).
El guión describe la ejecución de una macabra broma, maquinada por el grupo de señoritos que “se aburren”, contra una infeliz solterona, a la que, sin ningún respeto, nada les importará enterrar en su definitiva e irreversible frustración.
El verdadero acierto de Bardem, no va ha ser solamente la dura descripción de tan desagradable hecho.
El estudio de las reacciones de los personajes centrales, víctimas del entorno en el que les ha tocado vivir; el examen del comportamiento de unos gamberros, que en su vida profesional responden brillantemente, pero que el ambiente cotidiano no les ofrece ninguna alternativa coherente a su conducta personal; y el análisis de la deprimente sociedad en la que se desenvuelven todos ellos, nos ofrece un completísimo mosaico de lo que era esta nación; encorsetada por una moral pacata e hipócrita, y por unas costumbres machistas y misóginas. Todo ello bendecido por una absoluta incultura, promovida desde los círculos del poder político y religioso.
La película, además del argumento central y del angustioso ambiente en el que se desarrolla, destila continuas referencias puntuales que completan la denuncia de un anquilosamiento social y cultural, que reclamaba urgentemente la huida hacia renovados objetivos.
Comicos
DIRECTOR: Bardem, J.A.
PAIS: España
AÑO: 1953
DURACION: 88 min
INTERPRETES: Christien Galve, Fernando Rey, Emma Penella
Anticipando lo que iban a confirmar las decisivas conversaciones de Salamanca de 1955, que en definitiva resultarían decisivas para la consolidación de una nueva generación de cineastas, la pareja protagonista de aquel manifiesto, (Bardem-Berlanga), ya llevaban en su cuenta particular títulos tan decisivos para el cine español como “Esa parejea feliz” codirigida por los dos, o “Bienvenido Mr Marshall”, en la que Juan Antonio Bardem colaboraba como guionista.
A partir de este momento, las carreras de ambos, se separarán definitivamente, como hecho natural a sus diferentes puntos de vista, si no tanto de fondo, quizás si de forma.
De esta manera, en 1954, Bardem, dirige su primer largometraje en solitario “Cómicos”, que a la postre, vendrá a ser un homenaje en tono realista al mundo del teatro. Un mundo en el que se había criado, al pertenecer a una familia de actores.
A modo de documento, trata de exponer las grandezas y las no pocas miserias de tan inestable y poco reconocida profesión. Desde las penurias económicas, la renuncia a la estabilidad sentimental, los celos profesionales, o la habitual promiscuidad, por no llamarla directamente prostitución, a la que se ven obligados algunos principiantes. Todo ello, por una vida diferente, por una paradójica libertad, y en la que la mayor recompensa resulta el halago a la vanidad, en un inmediato pero efímero reconocimiento de su trabajo, a través del aplauso.
Bien por ser su primer film, bien por lo entrañable del tema, aunque la exposición no deje de ser concluyente, sí que contrasta con sus trabajos posteriores, “Muerte de un ciclista”, “Calle Mayor”, en los que la contundencia llega a un discurso de verdadera dureza crítica.
Aquí pues, en la descripción de un mundo, al que, a todas luces respeta y ama, prevalece la condescendencia y la comprensión. Incluyendo la benevolente redención por amor a la profesión.
Seguramente “Cómicos” no se pueda considerar el mejor trabajo del director. Con un excelente guión, técnicamente adolece de un estilo más concreto, flirteando entre imágenes realistas, planos expresionistas o escenas oníricas. En cuanto a los actores, todos procedentes del teatro como era habitual, quizás pequen de sobreactuación. Aunque a pesar de esto, se puede asegurar que “Cómicos” preludia lo que será una brillante primera parte en la carrera de su director, con una serie de obras personales y definitivas.
Lo que puede parecer una crítica exigente de su primer film, a la vista de lo que derivó la carrera de Bardem a partir de los años sesenta, no cabe duda que la convierte en una piedra angular de su filmografía y por extensión del nuevo cine español.
Del Rosa al Amarillo
DIRECTOR: Summers, Manuel
PAIS: España
AÑO: 1963
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Cristina Galvo, P. del Corral, Line Oneti, J. Cerrudo
A principios de los años sesenta, las tendencias del cine crítico promovido por las nuevas generaciones de realizadores, se encontraban en plena aceptación y desarrollo.
En 1963 Manuel Sumers, dibujante de humor ácido (“humor gris marengo”), inicia el trasplante a la pantalla su corrosiva filosofía gráfica. En su primera película, “Del Rosa al Amarillo”, mezcla de forma inteligente, la historia del más inocente y candoroso amor, en dos casos aparentemente contrapuestos, con el mundo autoritario y represivo en el que se suceden.
En el primer relato, expone la ingenua aventura sentimental de un primer amor de pubertad (estilo que nos recuerda las formas de hacer, de la entonces naciente “nouvelle vague”). El argumento nos puede parecer tierno, nostálgico o divertido, pero la verdadera carga de profundidad, esta colocada en la cruda descripción, como escenario natural, de un sistema de educación, que visto con la suficiente perspectiva histórica, hiela la sonrisa al más escéptico.
En la segunda historia, el mismo candoroso sentimiento, se desarrolla ahora entre dos ancianos que viven (pero no conviven) en un asilo de monjas. Aquí la ternura se hace, quizás, excesivamente melodramática, pero como en la primera parte, el verdadero sentido del filme, esta en el retrato desnudo de la estremecedora realidad, que se desarrolla tras los muros de las entonces cínicamente llamadas “casas de amparo”.
Sorprende de Sumers, como, en su primera película, acierta perfectamente a combinar la nostalgia de la inocente adolescencia, o del idílico romance otoñal de dos abuelos, con la severa crítica a la dictadura política, social y religiosa del país. Y sorprende más, porque, a la postre, ésta va a ser su mejor obra y prácticamente la única que se pueda encuadrar en el cine de calidad de esa época; su obra posterior, se perderá cada vez más en una fracasada línea comercial y facilona.
El cochecito
DIRECTOR: Ferreri, Marco
PAIS: España
AÑO: 1960
DURACION: 85 min
INTERPRETES: Jose isbert, J.L. Lopez Vazquez, M. Luisa Ponte
Tercera y última entrega del trabajo en España de Marco Ferreri, casualmente la Dirección General de Seguridad le denegaría la renovación de su visado de estancia en el país poco después.
Con “El cochecito”, vuelve Ferreri a adaptar una novela de Rafael Azcona y a colaborara con éste en la elaboración del guión. Colaboración que da sus frutos en, sin duda, la mejor de las obras del cineasta italiano en su etapa española, y posiblemente de su carrera en general.
El argumento, se basa en el problema de don Anselmo (Pepe Isbert), anciano que se vale por sí mismo, pero que todos sus amigos padecen alguna incapacidad que les obliga a utilizar pequeños cochecitos motorizados para minusválidos. De esta forma, un tanto paradójica, don Anselmo se encontrará discriminado y frecuentemente apartado de sus compañeros, al carecer de medio de transporte. La insistente solicitud a su familia de un cochecito que le integre en su ambiente, se verá continuamente rechazada e incomprendida.
Las mil y una argucias del anciano, nos llevarán a un final aparentemente desolador, aunque no sin una pizca de esperanza.
La película, al margen de la anécdota, nos habla de dos temas complementarios: de la soledad y de la integración.
Aquí, utilizando irónicamente la paradoja, los autores nos colocan como principal perjudicado a quien menos ayudas físicas necesita. Por un lado pues, nos hace entrever una salida con las nuevas tecnologías para los impedimentos físicos, pero de difícil solución para los problemas emocionales, como la soledad, la desubicación y el rechazo social, tanto de accidentales discapacitados, como de ineludibles ancianos.
Una problemática, que en el año sesenta se utiliza en el film como cáustica anécdota, pero que medio siglo después continúa irremediablemente con insuficientes soluciones.
El pisito
DIRECTOR: Ferreri, Marco
PAIS: España
AÑO: 1958
DURACION: 75 min
INTERPRETES: Mari Carrillo, J.L. Lopez Vazquez
Después de numerosos proyectos como productor, abortados por la censura, el italiano Marco Ferreri, afincado por entonces en Madrid, aborda, ahora como director, junto a su ya inseparable guionista Rafael Azcona, la adaptación de la novela de este último “El pisito”.
Las argucias de trabajar en clave de comedia, procurar un aparente final feliz o evitar temas conflictivos con los censores, hizo que, por fin, la película viera la luz en 1958.
El estilo del Ferreri de entonces, muy influenciado por el neorrealismo y la comedia social de su país, y en plena eclosión del realismo crítico también en España, no podían quedar ajenas a su trabajo.
Así pues, “El pisito”, relata en tono de comedia realista (algo exagerada e histriónica), el problema de la vivienda en los años duros del franquismo. Un problema, que bien podía haber sido cualquier otro, referente a la más pura subsistencia de las clases humildes.
En el argumento, una pareja, con trece años de noviazgo por no encontrar vivienda, el novio se verá obligado a contraer matrimonio con su anciana y moribunda casera, para poder heredar simplemente el derecho de subrogación en el alquiler del viejo piso, convertido, por otra parte, en miserable remedo de pensión, a base de realquilar habitaciones.
El final esperado, revelará una actitud por parte de la nueva inquilina, que deja muy abiertas las conclusiones del nuevo futuro de la antigua pareja.