Al final de la escapada

Junio 27, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

al-final-escapada.jpgDIRECTOR: Godard, Jean-Luc
PAIS: Francia
AÑO: 1959
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Jean Paul Belmondo, Jean Seberg

Emergiendo como una autentica revolución (como cualquier otra revolución), a finales de los cincuenta y sobretodo en la siguiente década, un grupo de cineastas franceses, provenientes de la crítica, sin demasiada preparación técnica, sin medios económicos, pero con una idea muy clara de cambio, irrumpe en al panorama cinematográfico, reunidos en el movimiento que se denominaría “nouvelle vague”.

Amantes del cine directo, herencia del neorrealismo, admiradores de los clásicos americanos, y desechando voluntariamente todo tipo de esteticismo académico, la forma de contar se establecerá como una inflexión en la semántica del celuloide.

Aunque no es el primero, si el film considerado como estandarte de la corriente, “Al final de la escapada”, del que será, a su vez, contemplado como el “enfant terrible” Jean Luc Godard, supone un referente del “como” filmar dentro del nuevo concepto formal de libertad de expresión.

Además de la ruptura con todos los cánones establecidos, la historia poco tiene que contar. Godard parece que pretende filmar simplemente un clásico film negro de clase B, eso si, sin ni siquiera el presupuesto de estas películas de segunda.

En la película, un ganster de medio pelo de París, desarrolla sus andanzas junto a una joven estudiante americana, llegada a Europa en busca de aventura. El tema no va más allá del que nos puede ofrecer una novelita de quiosco.

El verdadero interés del film hay que buscarlo, pues, en la forma de rodar, en el tratamiento de los –aquí vulgares– personajes, en la nueva concepción de la expresión. Sin ataduras comerciales, tampoco habrá ataduras creativas, de esta forma y recogiendo en gran parte las maneras de un primer Rossellini: escenarios reales, luz natural, cámara en mano, travellings artesanales,… el camino quedará abierto para el desarrollo de un lenguaje que, afortunadamente, aportará trabajos de más calado y madurez.

El hecho de ser el director más controvertido, y de tratarse del primer film de repercusión, han hecho de “A bout de souffle” una película sobrevalorada, entrando no sin falta de razones, en el mundo de los mitos.

Permalink No hay comentarios

Besos Robados

Mayo 24, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

besos-robados.jpgDIRECTOR: Truffaut, Francois
PAIS: Francia
AÑO: 1968
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Jean Pierre Leaud, Delphine Seyrig, Claude Jade

Visto el rotundo éxito de “Los 400 golpes”, y tras varios trabajos de muy distinta factura, el productor Pierre Roustang, propone a Francois Truffaut el rodaje de un episodio dentro de una película, junto con otros cuatro directores, que se llamaría “El amor a los veinte años”.

En su cortometraje, “Antoine y Colette”, el director francés continuará, hasta convertirlo en una pequeña saga, con la hipotética vida de Antoine Doinel, ahora con diecisiete años y descubriendo otro mundo del amor, distinto de la fácil y recurrente prostitución.

El film resultó un considerable fracaso, pero contribuyó a que posteriormente Truffaut retomara las andanzas de Doinel de una forma más decisiva y, como no, más reconocida.

Así, en pleno sesenta y ocho, estrena “Besos Robados” en la que aquel pequeño rebelde, de infancia frustrada, repudiado por su familia, se ha convertido en un joven, no menos particular, enamorado de una niña bien, –o quizás de su aparentemente estable familia–, de la búsqueda de un hogar que nunca tuvo, y que nunca sabrá retener, desde su peculiar forma de entender la vida.

En forma de comedia, Truffaut suaviza mucho el lenguaje duro y reivindicativo de aquella su primera película, aunque en el fondo continúe su discurso sobre la repercusión de la educación infantil, y por tanto, el derecho a una forma de comportamiento apartado de la docilidad esperada por las normas convencionales.

Permalink No hay comentarios

Cuento de Invierno

Abril 10, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

cuento-de-invierno.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1991
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Charlotte Very, F van Driesscher, Herve Furie

Segundo film de su serie Cuentos de las Cuatro Estaciones, en el que Rohmer se adentra en el tiempo de invierno, en una historia cuyas propuestas, incluso la estación invernal elegida, nos acercarán mucho a aquella ya lejana noche con Maud.

Inspirada en la obra homónima de Shakespeare, “Cuento de invierno”, –y que el director francés inserta su representación dentro del film–, Rohmer, parece insistir aquí, principalmente en la fuerza de la fe.

Vuelve pues a sus teorías “pascalianas” de las probabilidades y su orden cartesiano, a la vez que reivindica, sin ninguna reserva, su postura católica. Eso sí, y explicada a través de Pascal, una postura que juega entre el azar y las matemáticas leyes de probabilidades: “si no hay nada que perder y mucho que ganar, aunque las posibilidades sean escasas, apostemos”. Una actitud que podemos interpretar como una opción religiosa obvia, o como una crítica frente a una posición ventajista y cómoda.

En los filmes de Rohmer, la fina ironía, la sutil crítica o las paradojas, siempre se entremezclan en el discurso filosófico y pedante de sus protagonistas, por lo que, a pesar de su evidente militancia espiritual, siempre dejará un poso de escepticismo.

En “Cuento de invierno”, Felicie y Charles, cinco años antes, tienen un apasionado romance vacacional, del que la muchacha quedará embarazada. Pero una confusión en el intercambio de direcciones, hará que pierdan el contacto.

La película se desarrolla pues, –tras el pequeño (y tórrido) flash back explicativo de cinco años atrás–, con Felice y su hija viviendo en casa de su madre. Su compañía masculina oscila entre la fisicidad pragmática de Maxime, su jefe (y amante) peluquero, y la etérea filosofía cristiana de su amigo (y amante) Loic. Pero ninguno de los dos la convence definitivamente, sus sentimientos están anclados en el recuerdo del extraviado Charles.

La fe, el azar, la casualidad,… o Rohmer, –porque sí–, hacen que Charles y Felice se encuentren “milagrosamente” un día de navidad en un autobús cualquiera. El feliz reencuentro, propiciará un “happy end” muy cercano a las propuestas del siempre optimista y simple Frank Capra.

Las continuas alusiones a la filosofía cristiana, la resurrección en la representación shakesperiana, el “acto de fe” de Felice por el reencuentro con Charles, o la recompensa del “cielo” navideño en forma de familia, destapan el lado más militante del Rohmer católico.

Aunque ya desde sus noches con Maud, lo dejaba entrever en su postura moderada y contemporizadora, o en sus Cuentos y Proverbios rechazaba el materialismo frente a la ética en el que venía evolucionando la juventud francesa, es ahora, en “Cuento de invierno”, buscando la complicidad en Pascal y Shakespeare, cuando quizás Rohmer acabe rozando el panfleto místico.

Permalink No hay comentarios

Cuento de Otoño

Abril 9, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

cuento-de-otono.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1998
DURACION: 106 min
INTERPRETES: Marie Riviere, Beatrice Roman, Didier Sandre

Si la filmografía de Rohmer se basa, en su gran parte, en equívocos y malos entendidos, en éste, su último cuento de las cuatro estaciones, –correspondiente al otoño–, se concretan directamente en mentiras y manipulaciones. Mientras que sus casualidades “pascalianas”, aquí resultarán un azar, trabajado y buscado.

Lo primero que nos sorprende en este, nunca mejor dicho, otoñal film, es la recuperación –evidentemente intencionada–, de dos de sus actrices más carismáticas, Marie Riviere y Beatrice Romand. Las muchachas que representaran a las jovencitas de antaño, (“La mujer del aviador”, “El rayo verde”, o “La rodilla de Clara”, “La buena boda”) ahora protagonizan este cuento en una magnífica madurez, que nos revela el paso del tiempo en la obra y en la persona del ya anciano director galo.

La película, como siempre, dispuesta en forma de deliciosa comedia, abandona a sus habituales jóvenes, para centrarse en dos de sus “ex-jóvenes”.

Magalí, (Beatrice Romand) una mujer viuda, entrada ya en la cuarentena, se ve inmersa en una crisis de soledad, al ver independizarse sus hijos del hogar materno. La vida en el campo y la dedicación exclusiva a su familia, le han hecho perder el contacto social, y ahora, ve con dificultad rehacer una relación sentimental, que empieza a echar en falta.

Su mejor amiga, Isabel (Marie Riviere), sin su consentimiento y en su nombre, pondrá un anuncio en la sección de contactos del periódico local. A través de éste conocerá a un hombre en situación parecida a la de Magalí, por la que se hará pasar en una pícara y peligrosa argucia. A partir de aquí, una vez entablada con éxito la relación, el problema será deshacer el engaño con el mejor tino.

Resuelto el enredo con un final deliberadamente feliz, Rohmer parece encontrarse encantado contando historias juveniles en personajes veteranos.

Aunque tampoco podemos perder de vista el camino de engaños, suplantaciones y falsedades bajo los que, en realidad, se desenvuelve el film, tras una sutil capa de delicada comedia. Las continuas y taimadas argucias, la opinión nefasta de los jóvenes sobre sus mayores, discretamente deslizada a lo largo de la trama, o la sospechosa presencia de un experimentado profesor, embaucador de jóvenes alumnas, parecen recordarnos que detrás de la inocente aventura post-juvenil, sigue subsistiendo el enrevesado y complejo mundo de los humanos. Aquí pues, la divertida estructura “hawksiana” quedará sutilmente matizada.

En esta película, que si no es la última del realizador, ya que continúa produciendo todavía a estas alturas, sí que cierra su colección de ciclos, y parece cerrarlos de la manera más optimista que lo ha hecho en su filmografía.

A pesar de la malicia con la que siempre ha etiquetado a las personas adultas, este final, no sugiere, como en otros casos, un inminente fracaso, quizás por las moderadas ambiciones de sus personajes.

Aunque, tampoco un futuro ilusionado. La compañía, la amistad o la camaradería, parecen sustituir con el paso del tiempo, como objetivos vitales, a la pasión, el deseo o los amores juveniles.

Permalink No hay comentarios

Cuento de Primavera

Abril 8, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

cuento-de-primavera.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1990
DURACION: 108 min
INTERPRETES: Anne Teyssedre, Florence Davel, Hugues Quester

Terminado su ciclo de Comedias y Proverbios que ocupó al director francés en la década de los ochenta, aborda, a sus setena años, una nueva serie “Cuentos de las cuatro estaciones”, parece, que con el único lazo de conexión que el puramente estacional, amén de su eterna reivindicación sobre las relaciones humanas.

El nuevo ciclo se inicia con el film “Cuento de Primavera”, en el que, sin abandonar su personal estilo aparentemente cotidiano, sí que parece dejar a un lado las consideraciones morales de sus primeros trabajos, o la postura social observada en su última serie. Ahora, de forma más particular, Rohmer se sumerge en la abstracción de la filosofía, de la que no olvidemos, ejerció como docente.

No obstante, el hilo conductor de toda su obra, o sea, la dificultad de comunicarse (con los demás y consigo mismo), los equívocos, o el azar, persistirán siempre como base de su discurso.

En “Cuento de primavera”, una mujer joven, Jeanne, profesora de filosofía, al terminar su semana laboral y estar su novio de viaje, decide abandonar la casa que comparte con éste, hasta su regreso, al no poder soportar sola el desorden de su compañero.

Como siempre, el azar, hace que su propio apartamento se encuentre ocupado por su prima, a la que lo había prestado. Este juego de casualidades (o del resultado de renunciar a su independencia), le hará coincidir con Natacha, una adolescente, estudiante de piano, la cual, atraída por la supuesta madurez de Jeanne, la invitará a compartir el fin de semana. En casa de la joven pianista, Jeanne conocerá a su padre y a la novia, más joven, de éste, con la que Natacha no se lleva bien.

En medio, el McGuffin de un collar extraviado, será la excusa para reflexionar sobre los malentendidos a los que lleva la falta de comunicación. La imaginación y los prejuicios sustituirán a la realidad, provocando situaciones equivocas.

La historia en sí misma, como es habitual, poco tiene de interés, pero como siempre en Rohmer, nada es casual, y aquí quizás menos que nunca. Si en el cineasta francés siempre hay alguna sutil segunda lectura, en “Cuentos de Primavera”, la reflexión a la que fuerza al espectador, bien podría equipararse al más duro “cine de autor”.

Jeanne, una mujer formada en la disciplina de la reflexión teórica y del orden, huye temporalmente del caos que representa para ella la vida de su novio, encontrando, sin embargo, en Natacha (artista) el atractivo de la espontaneidad y la naturalidad; contrapunto de su objetivo vital de pareja, matrimonio, trabajo estable o normas éticas inequívocas (filosofía).

Natacha por su parte, decepcionada por una madre ausente (a la que no conocemos) y por el rechazo hacia la nueva compañera de su padre, en la que encuentra, por su juventud, una rival en el cariño paterno, creerá ver en Jeanne el punto de armonía que sostenga su inestable momento emocional de adolescente.

Pero como explica la anécdota del collar, todo se reduce a la imaginación y al deseo de encontrar aquello que echamos en falta, el equilibrio, el cariño, en definitiva, la atención de las personas que conforman nuestra existencia.

El desenredo de la madeja, al final, dejará para el lunes las cosas donde estaban antes del paréntesis “rohmeriano” del tiempo libre, en este caso, del fin de semana.

Jeanne vuelve al “ordenado desorden” de la seguridad de su vida cotidiana, del novio que no le entusiasma, del apartamento que no soporta y de su trabajo, sus clases de filosofía que todo lo encubren con sus teóricas generalidades.

Permalink No hay comentarios

Cuento de Verano

Abril 7, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

cuento-de-verano.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1996
DURACION: 89 min
INTERPRETES: M. Poupaud, A. Langlet, A. Nolin, G. Simon

Vuelve Rohmer, como no podía ser de otra forma, al tiempo vacío de las vacaciones estivales, como ya hiciera en “La coleccionista”, “Paulina en la playa”, “La rodilla de Clara” o “El rayo verde”. Tiempo vacío, en el que el director francés, libera a sus personajes de la problemática exterior de la rutina cotidiana. Solos con sus dilemas éticos o simplemente con sus conflictos emocionales.

En “Cuento de verano”, aunque la historia se desarrolla entre tres mujeres y un joven, en realidad, es éste, Gaspard, y la joven Margot, quienes, a través sus estudios y futuras profesiones (profesor de matemáticas y etnóloga, respectivamente) nos dan la clave de la personalidad y las referencias del propio director. No podemos decir que por ello sea su película autobiográfica, pero sí, como buen cineasta de autor, él mismo se verá reflejado en su propia obra.

El joven Gaspard, estudiante y aficionado a la música, llega de vacaciones a la costa de Bretaña, donde deberá encontrarse con su novia (o medio novia), Lena. Pero como de costumbre en Rohmer, el azar alterará la programada espera de Gaspard.

La joven estudiante-camarera del restaurante que frecuenta, Margot, (actriz rescatada de “Pauline en la playa”, y en Rohmer no hay nada casual), le “entrará” al muchacho de forma abierta y desinhibida.

Gaspard acepta a Margot como amiga, aunque no parece ser su tipo de mujer, –él cree preferirlas más sofisticadas–, y seguirá a la espera de su sobreestimada Lena.

Mientras, aparecerá una tercera mujer, esta si, atractiva y sensual, Solene, con la que el joven pronto se comprometerá.

La aparición, al fin, de su novia, pondrá a Gaspard en una triple encrucijada, la fidelidad acomodaticia y conservadora de Lena, la atracción erótica de Solene, o la amistad sencilla y abierta (o sea, el amor sin artificios) de Margot. El dilema acabará resolviéndose –también, porque sí– con una llamada que le servirá de excusa para abandonar precipitadamente sus vacaciones, y con ellas, sus conflictos femeninos.

El tiempo circular que utiliza Rohmer, con la llegada del joven al comienzo y con su partida al final, o el lugar unitario en el que se desarrolla la acción, compone un verdadero clima de laboratorio para analizar la vertiente del falso “orden matemático” del Gaspard universitario, sacado de su contexto habitual, frente al estudio antropológico de la espontánea y vital Margot.

Vertientes ambas en las que precisamente, Rohmer basa el grueso de su obra. El inicial objetivo del joven matemático, relajarse con sus aficiones y encontrase con su novia, se verá alterado inesperadamente por acontecimientos imprevistos, poniendo en duda cualquier principio de planificación vital que no pase por el azar.

El personaje de Margot, contrapunto en la dualidad de una misma personalidad, se verá negada y relegada a un tercer término, aunque la experiencia estival, cerrada y comprometida, acabará dándole el reconocimiento verdadero, confirmando una unidad contradictoria pero profundamente humana, dentro de una misma identidad. Condición que nos recuerda inevitablemente las sutiles paradojas del propio director.

El final, no sabríamos decir si feliz, confirma un Rohmer poliédrico, que convivirá con sus diferentes contradicciones, pero que está condenado a no poder integrarlas,… ni falta que hace.

Permalink No hay comentarios

Domicilio Conyugal

Marzo 21, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

domicilio-conyugal.jpgDIRECTOR: Truffaut, Francois
PAIS: Francia
AÑO: 1970
DURACION: 93 min
INTERPRETES: Jean Pierre Leaud, Claude Jade, Claire Duhamel

La saga del inquieto Doinel, continúa dos años después del éxito de “Besos robados” con “Domicilio conyugal”, en el que la pareja Doinel-Darbon se han casado.

La muchacha de educación exquisitamente clásica, contrastará con la anárquica existencia de su marido. El acomodo en un domicilio propio, el mismo matrimonio o el nacimiento de un hijo, no resultará más que la infructuosa búsqueda de una familia imposible.

El muchacho no es un revolucionario, al contrario, inconscientemente intenta incorporarse y ser admitido por los cánones más clásicos (su propia esposa, la familia de esta, la constante búsqueda de trabajo estable, etc.). Pero Antoine Doinel no es una persona vulgar, es un hombre particular, marcado por una existencia muy concreta, y que intenta por todos los medios ser aceptado por aquellos que representan sus fantasmas perdidos.

Antoine ama la vida, y ama la libertad, una libertad entendida de una forma particular, que choca con los principios socialmente establecidos. La incompatibilidad entre el hogar y la independencia, la fidelidad y la libertad, o la soledad a cambio de una imposible domesticación, acabarán en la frustración de la búsqueda de un sueño imposible, dentro de una personalidad paradójica, que no puede prescindir del individuo peculiar, pero que añora la aceptación del grupo tradicional.

Permalink No hay comentarios

El amante del amor

Marzo 13, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

el-amante-del-amor.jpgDIRECTOR: Truffaut, Francois
PAIS: Francia
AÑO: 1977
DURACION: 120 min
INTERPRETES: Charles Dennet, Brigitte Fossey, Nelly Borgeaud

Como no podía ser de otra forma, Truffaut insiste una y otra vez en rodar sobre sus temas (u obsesiones) favoritos. En “El amante del amor” (o El hombre que amaba a las mujeres, en su traducción literal), hace un compendio de todos ellos, los traumas de la infancia, los libros y las mujeres, si añadimos que esto es cine, tendremos una visión personal de Francoise Truffaut.

El film está rodado como un completo flash back (Sunset Boulevard). Empieza en el cementerio, donde se está dando sepultura a Bertrand. Una de sus amantes comenzará a recordar lo que fue la vida del difunto, y seguidamente el film recorrerá la tormentosa existencia amorosa del protagonista, basándose en la novela que el propio Bertrand había decidido escribir sobre sus aventuras, (o desventuras), y que de ésta forma, ingeniosa y circular, se convierte en el propio guión del film.

Desde una infancia, turbada por su madre, –más mujer que madre–, pasando por un fracaso matrimonial, y terminando en una obsesiva, –y fatal–, admiración por el género femenino. Con un carrusel de amantes efímeras, como sucedáneo de lo que en realidad constituye un fracaso.

La añoranza del amor verdadero, ya imposible para él, solo podrá perdurar en su memoria. Ni que decir tiene, que una vez recorrido el peregrinaje amoroso de Bertrand, el film vuelve a la escena inicial del cementerio, donde una vez más Truffaut juega sutilmente con la figura del Eros y el Tánatos.

Quizás, aparte de “Los 400 golpes”, sea este uno de los trabajos donde la personalidad del director francés se refleje más fielmente. El eterno buscador del amor, y el eterno frustrado por él, desde sus conflictos maternos hasta la última solución.

Permalink No hay comentarios

El amigo de mi amiga

Marzo 11, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

el-amigo-de-mi-amiga.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1987
DURACION: 102 min
INTERPRETES: Emmanuelle Chaulet, Sophie Renoir, Eric Viellard

Para la última entrega que cierra las Comedias y Proverbios, Rohmer se desplaza de nuevo a París, concretamente a la nueva ciudad de Cergy, una población de reciente creación en el extrarradio de la capital francesa, construida con las técnicas arquitectónicas más modernas, y habitada sobretodo por gente joven de cierto acomodo económico.

En los años finales de los ochenta, en los que las consideraciones morales o culturales, estaban pasando a un segundo plano, dando prioridad al bienestar material o al escalafón profesional, dieron lugar a una figura importada desde la juventud americana, que se clasificarán como “yuppies”.

Será pues sobre este tipo de individuos, universitarios, de clase media y con aspiraciones profesionales, sobre quienes fije esta vez su cámara el ya maduro director. Limitándose a filmar dentro del ultra moderno urbanismo, dando la sensación de cómodo encierro, de círculo acotado a sus habitantes y a sus problemas, que de forma espiral girarán monótonamente sin salida alguna.

Como en toda la serie, el film se basa en una mirada casi antropológica a la juventud de la época, con un subrayado de las nuevas formas de entender la vida (para Rohmer quizás, no compartidas), contrapuestas a los eternos problemas sentimentales, comunes a todas las juventudes de cualquier época: el enamoramiento, la soledad o la incomunicación.

En “El migo de mi amiga”, desarrollado como decimos en un ambiente joven-burgués, Rohmer se decanta por su exposición en forma de comedia de enredo.

La joven Blanche, que no tiene amigos todavía en la ciudad, conoce a Lea, la cual sale con un joven, Fabien, aficionado a los deportes náuticos. Como Lea tiene pavor al agua, Blanche se ofrece a enseñarle a nadar, allí conocerán al cuarto personaje del cuento, Alexandre, un play-boy característico en las películas de Rohmer, del que rápidamente se encaprichará Blanche.

Pero este lío inicial se va complicando a lo largo del film. La afición común a los deportes de Blanche, la acercan a Fabien, el novio de Lea, mientras que el carácter coqueto de ésta resultará más cercano al atractivo Alexandre.

El final lógico, con un intercambio de parejas, en una escena llena de malos entendidos, aunque completamente aclaratoria, nada tiene que envidiar a los brillantes enredos de su admirado Howard Hawks.

Aunque durante la sencilla y sutil historia, Rohmer ha hecho sufrir a sus personajes las angustias habituales en toda generación joven, el final, (aparentemente un clásico “happy end” americano), después de haber convivido con la inmadurez y la superficialidad de sus protagonistas, no nos hace presagiar que la solución tenga ninguna continuidad.

El broche del ciclo que ha durado casi una década, estudiando las nuevas actitudes de una generación, –cuarenta años menor que la suya–, parece querer resumir los temas particulares y universales que ha ido desgranando a lo largo de estos seis capítulos.

Un, más que ligero, reproche hacia las nuevas culturas, lejos de las olvidadas conciencias morales, políticas o sociales, que parecen buscar en el bienestar y el reconocimiento profesional sus señas de identidad. No obstante, Rohmer, tras esa capa de maquillaje, se encarga de dejar bien patente el eterno problema de cualquier generación: la complicada relación entre las personas.

Permalink No hay comentarios

El amor despues del mediodia

Marzo 10, 2001 at 12:00 am (A - Z, Nouvelle Vague)

el-amor-despues-del-m.jpgDIRECTOR: Rohmer, Eric
PAIS: Francia
AÑO: 1972
DURACION: 93 min
INTERPRETES: Bernad Verley, Zouzou, Francioise Verley

Rohmer cierra su ciclo de Cuentos Morales con “El amor después del mediodía”. A modo de epílogo de la serie, las tentaciones y divagaciones éticas de los protagonistas anteriores, aquí se hacen cotidianas para el espectador, tanto por lo explicito del tema, como por la inmediatez del ambiente, ahora no es el católico obstinado de “Maud”, ni los bohemios de “La Coleccionista”, ni el snob de “Clara”, ahora es un abogado en Paris, viviendo acomodadamente en una ciudad dormitorio, con una esposa de educación universitaria, dos hijos… demasiado cerca de la vida real.

En un prologo donde nos presenta a Frederic, su vida de pequeño burgués o su matrimonio con Heleine, incidiendo sobretodo, durante su viaje diario en metro, en el concepto que éste tiene sobre las mujeres: sensuales, misteriosas y atractivas aparentemente, pero quizás peligrosas para él, íntimamente. En una secuencia onírica durante el mismo viaje, (extraña a la vez que reveladora en la obra de Rohmer), Frederic sueña con la rendición a sus pies de todas aquellas mujeres a las que se lo propone. Estas no son otras que las protagonistas de los anteriores cuentos, Haydee, Maud, Clara, o Aurora, la alter-ego del director en “La rodilla de Clara”, ahora como prostituta en plena calle. Quizás toda una pista expresa a la propia conciencia del autor, que ha ido reflejando sutilmente durante sus filmes.

Ya la historia en sí, se podría resumir como la crónica de una adulterio,… o dos. En el despacho del joven abogado aparece un día de improviso Chloe, una antigua amiga, soltera, liberal y con pocos prejuicios para las relaciones carnales. Poco a poco, la relación inicialmente distante, temerosa más bien, por parte de Frederic, de un desenlace comprometido, se va acercando, hasta que los deseos de mantener una relación sexual con Chloe se hacen irresistibles.

Paralelamente a la tórrida aventura de pasión contenida, Rohmer nos muestra la vida convencional y monótona, pero cómoda moralmente, de su matrimonio, siempre amable y correcto. Pero con continuos detalles de escapismo por parte de Heleine, y evidentemente de él mismo, “después del mediodía”.

En la escena crucial en la que Chloe se le ofrece desnuda, y él parece claudicar a sus instintos, en el último momento, huirá desenfrenadamente a refugiarse en su hogar, en los brazos de su esposa. Ésta, sorprendida o más bien con algún remordimiento, en una escena similar al final de “Mi noche con Maud”, (acariciándose el anillo de casada), nos deja adivinar a los espectadores, –no al marido–, que ella también ha mantenido una historia paralela.

En un final donde prima la aparente reconciliación con la moral establecida, como en todos sus cuentos morales, Rohmer deja entrever un futuro nefasto, lleno de más mentiras, posturas acomodaticias y moral de escaparate.

Permalink No hay comentarios

« Artículos anteriores