Acordes y Desacuerdos
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1999
DURACION: 95 min
INTERPRETES: Sean Penn, Uma Thruman, Anthony La Plagia
En su ya habitual (y parece que económicamente necesario) estreno de película por año, Woddy Allen, venía atravesando una época de filmes poco afortunados. Por otra parte, comprensible ante la proliferación de su obra.
Como última entrega del siglo veinte, “Acordes y Desacuerdos”, olvida una vez más sus postulados de autor, para ofrecernos, simplemente un homenaje a la música, a su música, al jazz, y concretamente al maestro de la guitarra Django Reinhardt.
En su mejor clave personal de comedia, el director neoyorquino, se inventa un personaje, Emmet Ray, guitarrista en los años veinte que admira y emula la música del gitano belga. Un personaje ficticio que representa a la incontrolable bohemia, con sus caprichos, sus manías o sus egocentrismos. A través del él, desgranará una veintena de composiciones en el más puro reconocimiento al legendario músico europeo.
Con una magnífica interpretación del controvertido Sean Penn o la dulce Samantha Morton, homenajeando no solo a Django, sino también a la bohemia, al jazz, al cine mudo, a Harpo Marx o la mismísima Strada, no nos queda más que sentarnos a disfrutar de hora y media de la mejor comedia con la mejor música… Solamente.
Annie Hall
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1977
DURACION: 93 min
INTERPRETES: Woody Allen, Diane Keaton
Después de una serie de comedias, cada vez mas insustanciales y repetitivas, “Annie Hall” representa un giro hacia un tipo de cine, que sin abandonar el sentido del humor, lo transforma en un estilo mas sutil y personal, a la vez que gana en causticidad y contenido.
Continúa en éste filme con un ejercicio que ya utilizó en alguna de sus comedias anteriores: ironizar sobre todo un sistema social a través de sí mismo como producto de dicho sistema.
El personaje que ya diseñara en “Coge el dinero y corre”, aparece aquí en una historia a modo de biografía cotidiana, a través de la cual pone en entredicho, o mejor, se ríe abiertamente, de la actitud de un tipo de ciudadanos de clase media acomodada, en su ciudad de Nueva York, que se refugian sistemáticamente en la moda de ser “intelectuales”, moda que les sirve para ocultar una seria incapacidad para convivir sencillamente, para satisfacer la gran obsesión que representan las relaciones sexuales y para obviar el dilema de la muerte, temas que parecen preocupar especialmente al director y para los que le resulta imposible alcanzar soluciones en ningún “nueva york”; con la fugaz advertencia de que tampoco se alcanzan en ninguna “california”.
El cinismo y la mordacidad con la que trata a su propio personaje y a sus frustraciones, lo traspasa al otro lado de la pantalla, incluyendo en el mismo reproche al propio espectador, en proporción directa al grado de interés que éste tome por la película, llegando al máximo, si, además, la estudia y escribe sobre ella.
Bagdad Café
DIRECTOR: Adlon, Percy
PAIS: Alemania
AÑO: 1987
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Marianne Sagebrecht, C Ch Pounder, Jack Palace
Superada la filosofía eminentemente reivindicativa del “nuevo cine alemán” de los setenta, una nueva oleada de directores acabará desembarcando en la cultura de vanguardia –y comercial– de los Estados Unidos, los Schlondoff o Wenders, americanizarán sin aspavientos el futuro de sus carreras.
No será menos el realizador iniciado en televisión Percy Adlon, que contribuirá –muy en la línea del “París Texas” de Wenders– a aportar su complejidad y su peculiar estilo a las producciones habitualmente simples del cine norteamericano.
Como ocurriera con los Murnau o Stroheim como pioneros, o los Lang, Wilder etc. más tarde, las posibilidades de Hollywood continúan siendo un atractivo para el intercambio de genios y culturas.
Y quizás de esto va la película del director emigrado, “Bagdad café”, a pesar del rimbombante título, no resulta ser más que un destartalado parador de carrerea secundaria, en medio del desierto de Nevada.
Un lugar apartado del mundo, en que confluirán las personas, también más insólitas. El obligado trato entre la extraña turista alemana y la amargada negra americana, rodeadas de una corte de solitarios personajes, compondrán un metafórico retablo sobre las relaciones humanas, más allá de nacionalidades, razas o credos.
Una cuidadísima fotografía y una original y atrevida puesta en escena completarán una película singular dentro del panorama cinematográfico de los ochenta.
Blade Runner
DIRECTOR: Scott, Ridley
PAIS: USA
AÑO: 1982
DURACION: 116 min
INTERPRETES: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young
En pleno siglo XXI, la ingeniería genética se habría desarrollado lo suficiente como para crear réplicas del género humano, que se rebelarán paulatinamente como perfectas.
El conflicto de relación/posesión entre los “replicantes” y sus creadores, brindará numerosas interpretaciones de esta pionera película de ciencia-ficción crítica, que sin huir de los espectaculares efectos propios del género, incide en la reflexión sobre un inminente futuro, enlazando con las filosofías más clásicas del pensamiento.
Aunque evitando los habituales e intrascendentes comics pasados al cine. El trasfondo de este film, con aspecto de videojuego, se puede abordar desde varios puntos de vista.
Quizás, el más evidente, y de plena actualidad veinte años después, es el de la manipulación genética y sus consecuencias. El filme parece apuntar como principal problema derivado de estas actuaciones, la utilización, en este caso como esclavos, de los productos (¿de los seres?) obtenidos.
Inmediatamente, se puede extrapolar la situación de los “replicantes” a la mantenida a lo largo de historia de la humanidad con respecto a las diferencias entre razas, etnias, clases sociales, sexos, etc. Con lo que la profecía de futuro, se convierte en reflexión del pasado.
Una última interpretación, dentro de la complejidad que Scott busca en su puesta en escena (magnífico expresionismo puesto al día), es la excesiva y gratuita mistificación de sus insinuaciones finales: la muerte del padre a manos del hijo, el sacrificio de éste con la mano traspasada por un clavo, la redención del humano por parte del que va a morir, en un acto de amor universal, y que representa un nuevo concepto de la vida. Y sobretodo la aparición, como en un irrisorio acto de magia de chistera, de una paloma en la mano del sacrificado “replicante”, que acaba alzando el vuelo al cielo. Todo estos “símbolos” dejan un regusto religioso, que resulta excesivamente pretencioso y fuera de lugar.
El final, totalmente existencialista, nos recuerda que, antes o después, la muerte, tanto de humanos como de sus réplicas, pondrá las cosas en su sitio,…en la nada.
Coge el dinero y corre
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1968
DURACION: 80 min
INTERPRETES: Woody. Allen, Janet Margolin
Woody Allen, procedente de la radio como guionista de espacios cómicos, se inventa para el cine un personaje, con aspecto autobiográfico, que será la constante en casi toda su carrera cinematográfica.
El antihéroe torpe y neurótico, judío e hipocondríaco, apoyado siempre en los consejos de su psiquiatra, trata de reflejar al tipo medio, de clase acomodada, en la ciudad que para él es el centro de la civilización: Nueva York.
En éste primer film, en una burla a los morbosos documentales televisivos acerca de crímenes, hace la presentación de “su personaje” bajo la excusa de una historia de un ganster “gafe”, carente del atractivo que el cine convencional ha dotado habitualmente a éstos personajes (Bogard, Cagney, etc.).
La incapacidad para su oficio se ve recriminada constantemente por su mujer, como cualquier esposa que exige mas salario y mas seguridad a su cónyuge; sus avergonzados y vergonzantes padres repudiar a su hijo; su médico, sus compañeros, sus vecinos reniegan de semejante personaje, absurdo y ridículo, incapaz de que nadie le reconozca como un tipo duro y peligroso, característica imprescindible para su cinematográfico oficio.
En definitiva una irónica y ácida replica de las historias clásicas de tipo “Bonny and Clyde” traída a la dura realidad del espectador de la calle; una cínica crítica al cine oficial de la meca de Hollywood, que marcará un constante divorcio entre el director y la Academia durante toda su carrera.
Dias de radio
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1987
DURACION: 84 min
INTERPRETES: Mia Farrow, Seth Green, Michael Tucker
Siempre en clave de biografía, o imaginaria biografía, y dentro de su personal empeño, de narrar la historia del americano medio, –desde su peculiar punto de vista–, una y otra vez, Woody Allen, se propone desmitificar la engañosa y embaucadora política del “American dream”.
En “Días de radio” se trasladará a su supuesta infancia, justo en las fechas en que los Estados Unidos se vieron forzados a participar, a regañadientes, en la segunda guerra mundial.
A medias como homenaje a aquel mundo de la radio, estimulador de la fantasía y la imaginación del oyente. Aunque, sin dejar de reflejar (a partir de anécdotas reales) los chanchullos y maquinaciones, de aquel efímero “star system”. Heredado en el mercantilismo explicito que posteriormente nos ha traído la televisión, en la que la manipulación es ya absolutamente tosca y evidente.
A medias también, como relato nostálgico de la sociedad de su niñez, con sus miserias y su cotidiana humanidad. Con su candidez política o sus conflictos domésticos, la mayoría absurdos e irracionales, de quien pasa necesidades. Y, como no, el contraste con la propaganda de “prosperity” que emanaba generosamente de las factorías de Hollywood.
Pero sobretodo, destacar, como se ha conseguido que estas incoherencias, sigan intactas medio siglo después. Quizás, la irónica conclusión de Allen –un tanto existencialista– sea, que lo que realmente sucedió, no fue tan importante como nosotros recordamos.
Doce monos
DIRECTOR: Gillian, Terry
PAIS: USA
AÑO: 1995
DURACION: 124 min
INTERPRETES: Bruce Willis, Brad Pitt, Madeleine Stone, C. Plum
Incluyéndose en el segmento de la ciencia-ficción especulativa y crítica, que iniciara en la década anterior la mítica “Blade runner”, Guillian Terry, recrea en “Doce monos” una interesante y –como siempre en este subgénero– pesimista visión de la sociedad, en un continuo ir y venir al futuro.
Entre la forma entretenida y la reflexión pesimista, el director pone el dedo en la llaga del peligro que conllevan los avances éticamente incontrolados, particularmente en la ciencia. Concretamente, adelanta la catástrofe que supondría una confrontación bacteriológica a gran escala o una mutación vírica fuera de control. Hechos, por cierto, que nos amenazan en la prensa mundial de forma cotidiana (armas químicas, virus de procedencia desconocida, VIH,…).
Estamos pues, ante las últimas tendencias del cine del siglo veinte. Basadas en el puro entretenimiento, apoyándose en efectos especiales, guiones de comic y la aventura por la aventura. Pero, por suerte todavía con directores que consideran –aún dentro de estas formas– al cine como un vehículo de comunicación.
Entre col y col, lechuga.
Edipo Reprimido
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1989
DURACION: 40 min
INTERPRETES: W. Allen, Mia Farrow, Mae Queslec, Julie Kauner
Cortometraje integrado en la película “Historias de Nueva York”, que Woody Allen co-dirigió junto con Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, con sendos episodios.
Comedia fantástica basada en el complejo de Edipo, aunque en esta ocasión cuando el hijo se deshace de la madre, paradojicamente, parece que comienza su liberación. Su angustia vital residía precisamente en ella, una madre absorbente, protectora, dominante y que no ha podido asimilar nunca que si hijo se haya hecho mayor.
Un día, la madre desaparece, el hijo queda libre de tal suplicio y comienza a reanudar con algún éxito su vida sentimental. Pero entonces empieza un delirio en su vida totalmente increíble: su madre, convertida en un ser gigantesco y fantasmagórico, aparece sobre el cielo de Nueva York, y le llama al orden. Desde ese púlpito sin fin, cuenta a todos los habitantes de la ciudad los pormenores sentimentales de su hijo.
La obligada ruptura con su pareja, origen de la desaprobación materna, y el encuentro con una mujer de parecidas características a la anciana, hará desaparecer la pesadilla y volver a la madre al mundo real, y con ella, retornar a la paz “edípica” en la vida de nuestro protagonista, que nunca debió cuestionar.
El Dormilon
DIRECTOR: Allen, Woody
PAIS: USA
AÑO: 1973
DURACION: 82 min
INTERPRETES: Woody Allen, Diane Keaton
Perteneciente a su primera etapa de comedias críticas y alocadas, “El dormilón” constituye en su aspecto formal un autentico homenaje a los clásicos del cine mudo de humor, desde el espejo de los Marx, hasta la cadena de montaje de Chaplin o la caída del rascacielos de Harold Lloyd.
En cuanto a su contenido, es una ironía continua contra el futuro que los políticos contemporáneos siguen prometiendo como sociedad ideal.
Un hombre, muerto e hibernado en 1974, es despertado doscientos años mas tarde y descubre una sociedad que se ha desarrollado de acuerdo con los planes que prometían los políticos de su tiempo. El resultado viene a diferir muy poco del de dos siglos antes, las formas han cambiado, pero no el fondo: poder absolutista, oposición perseguida por pretender, a su vez, el poder absolutista, y una masa de población imbecilizada por un falso culteranismo y unas comodidades materiales capaces de anular y sustituir artificialmente los mas primarios y naturales instintos.
La irónica acidez de su, bastante panfletario y simple discurso, acaba rematada por boca de su protagonista, en la manifestación de su falta de creencia en todo el orden establecido por el actual sistema, declarando como sus únicos principios “el sexo y la muerte”.
El hombre elefante
DIRECTOR: Lynch, David 
PAIS: Gran Bretaña
AÑO: 1980
DURACION: 120 min
INTERPRETES: Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft
Dentro del intercambio de producciones británicas y directores norteamericanos, originada en la década de los ochenta, se encuentra el caso del vanguardista David Lynch, que rueda en un perfecto blanco y negro, con un claro componente expresionista, su filme “El hombre elefante”.
Basada en hechos reales, “El hombre elefante” desmitifica de un plumazo el manido cine de terror basado en monstruos humanos. En una perfecta recreación del ambiente londinense de final de siglo XIX, nos introduce en la faceta humana de un ser con graves deformidades físicas, que era mostrado y explotado como morbosa atracción de feria.
La curiosidad científica de un médico de un hospital público, lo rescata de la miseria ambulante, y, poco a poco, es preparado y presentado a la conservadora sociedad victoriana.
Las reacciones de las distintas clases sociales, muestran todo un catálogo de actitudes. Desde la espontánea y sincera aceptación, hasta la hipócrita caridad; desde la explotación comercial y la cruel burla, hasta la dudosa utilización científica; o la generosa tolerancia, como bálsamo perfecto para conciencias remordidas.
Actitudes muy lejos de una convivencia normalizada; y actitudes que se reproducen reiteradamente, ante cualquier caso de peculiaridad física o psíquica que desentone con los patrones sociales… en cualquier época.