Amarcord
DIRECTOR: Fellini, Federico 
PAIS: Italia
AÑO: 1974
DURACION: 124 min
INTERPRETES: Pupella Maggio, Armando Brancia, Magali Noel
No cabe duda que entre los comienzos neorrealistas y sus aventuras surrealistas, en el cine más puro y abstracto cine de autor, Federico Fellini encuentra una simbiosis entre ambas tendencias que dará como resultado el incomparable “universo felliniano”. Éste, quizás no consista más que trasladar las vivencias sociales de “La Strada”, al lenguaje particular de “Ocho y medio”, para acabar en su personal “Amarcord”.
La película como su propio título indica (se podría traducir con un castizo “m’acuerdo”), trata de rememorar desde una visión puramente subjetiva y mediante una exposición singular, los recuerdos –o supuestos recuerdos– del director en su niñez, allá por los momentos álgidos del fascismo, en una pequeña ciudad italiana de provincias.
Sin contar con un desarrollo argumental clásico, Fellini desgrana las situaciones más características, encajándolas como un perfecto puzzle, para ofrecer un mosaico social en el que no falta nada ni nadie, que hayan contribuido a construir sus características obsesiones.
Desde el culto a un falso “feismo”, empleando a los actores con registros más esperpénticos dentro de una pantalla, pero habituales y vulgares en el mundo real, el director habla de sí mismo, de su adolescencia, y de toda una idiosincrasia del pueblo italiano, que aprovecha para poner en entredicho, siempre con un sentido del humor imposible de obviar.
Y como no, la crítica al fascismo no podía faltar, haciendo hincapié en situaciones entre crueles y ridículas, rematadas siempre con una aplastante ironía.
En concreto, sí podríamos decir que el film relata la vida ordinaria de un pueblo y sus gentes en un momento dado, y aunque sin una trama argumental que vertebre la historia, un conjunto de cuadros, de situaciones y de personajes inolvidables, sustituirán sobradamente el consabido guión.
Las gamberradas escolares ante los patéticos enseñantes, las habituales prácticas onanisticas adolescentes, las esperpénticas disputas familiares, la prepotencia de los provincianos fascistas, la joven Grandisca, inalcanzable objeto de deseo de los hombres, o, como no, el misterioso motorista. Y para la historia del cine quedará, sin duda, la iniciática escena de la estanquera, con sus opulentos pechos, simbolizando la supremacía femenina, ridiculizando los siempre fanfarroneados ímpetus sexuales masculinos.
Toda la miseria –o humilde grandeza– de unas vidas sencillas condenadas a ser felices o infelices, a pesar del juicio que lleguemos ante las imágenes nada objetivas del más sarcástico Fellini, que conforman un mundo singular a la vez que profundo y humano.
Arrebato
DIRECTOR: Zulueta, Ivan
PAIS: España
AÑO: 1979
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Will More
Liberados de la censura franquista por un lado, y de la obligación social de una militancia política por otro; en la época de la llamada “transición”, comienzan a aparecer en el mundillo artístico en general, y en el cinematográfico en particular, una serie de nombres que revolucionarán (fugazmente) el panorama cultural del país.
Recordando las antiguas vanguardias de los años veinte, y las tendencias underground neoyorquinas, aparecen con claras intenciones transgresoras los Zulueta, Almodovar, o Bigas Luna, entre los más conocidos.
Muchos de ellos, ni siquiera verán reconocida su obra, los demás, tras la rebeldía inicial, o desaparecerán, o adaptarán paulatinamente sus trabajos a las exigencias de un mercado, que aunque claramente cambiante, todavía le venía grande tanta experimentación.
El caso de Ivan Zulueta, es el de un dibujante y cartelista trasladado desde el País Vasco a Madrid con la sana intención hacer cine. En medio de una gran cantidad de cortometrajes rodados en formatos menores, en 1979 aparece su única obra difundida comercialmente, “Arrebato”, tras la cual desaparece indefinidamente para el mundo del cine.
Pese a su difícil digestión, “Arrebato” ha marcado un importante hito en el cine de culto en nuestro país. Rodada de una forma absolutamente personal, Zulueta aborda de una forma más que discutible, la vampirización del individuo por sus propias pasiones; en este caso pasión por el cine mismo.
Pero en su discurso no descarta cualquier otro ingrediente lo suficientemente intenso como para producir el “arrebato” de la personalidad convencional: drogas, sexo, cine, …, cualquier excusa que dé pie para pasar a un estado de “más allá” que potencie las sensaciones más intensas, lejos de la vulgaridad de una vida cotidiana.
Belle de jour
DIRECTOR: Buñuel, Luis
PAIS: Francia
AÑO: 1967
DURACION: 95 min
INTERPRETES: Catherine Deneuve, Michel Picoli
Con “Belle de jour” logra Buñuel un nuevo paso adelante, en éste caso en el aspecto comercial, en el creativo tenía todo esto muy superado, quizás, desde su primera película, pero necesitaba integrarlo en un cine no experimental, solo así tendría libre acceso a las mas costosas producciones de sus últimos trabajos.
La trama cuenta la historia de Severine, una mujer casada de posición acomodada, que resulta ser frígida en sus relaciones matrimoniales , pero que en sus ensoñaciones parece entregarse a todo tipo de fantasías eróticas, hasta que se ve impulsada a llevar una excitante doble vida, dedicándose secretamente a la prostitución, lo que le colma plenamente sus represiones.
Buñuel consigue subrayar perfectamente el desdoblamiento esposa/prostituta en ese conflicto instinto/educación, cuerpo/alma tan característico de la neurosis cristiana.
En éste film, vuelve a retomar el mundo surrealista de los sueños, de forma que el espectador, conforme avanza la historia, cada vez tiene mayor dificultad en discernir si lo que está pasando pertenece al mundo real o al mundo onírico de la protagonista.
El final de la película, en el que se repite sistemáticamente las secuencias del inicio, hace poner en duda al espectador sobre la objetividad o subjetividad de toda la historia que nos acaban de contar.
Blow-Up
DIRECTOR: Antonioni, Michelangelo 
PAIS: Gran Bretaña
AÑO: 1966
DURACION: 105 min
INTERPRETES: Vanessa Redgrave, Sarah Miles, David Hemmings
Michelangelo Antonioni, se desplaza hasta Londres para rodar una de sus más difundidas películas, “Blow Up”.
En plena efervescencia del pop británico, el director italiano se deleita en retratar, sin escatimar esteticismos, el ambiente londinense de los sesenta.
A través del personaje de un fotógrafo, actividad también en boga, y recurriendo a todos los tópicos –sin dejar uno– sobre la nueva y supuestamente glamorosa profesión artística, Antonioni y su histriónico y petulante protagonista, nos ofrecen un muestrario de colores y formas sobre el pop más actual en el momento.
Tras el despilfarro de medios para contarnos lo bonito del colorista y desenfadado movimiento, en una segunda parte, afronta el cuento de Cortazar, en el que ha basado el guión. Aquí entrará en escena hasta un crimen, con el único fin de terminar desapareciendo.
Una mañana, el fotógrafo estando tomando instantáneas en un parque, sorprenderá a una pareja en actitud amorosa, al verse descubierta, la mujer tratará de destruir las evidencias. Ya en el laboratorio y tras imposibles ampliaciones, aparecerá un cadáver, inadvertido a primera vista. Al regresar al parque a comprobar el homicidio, el cadáver habrá desaparecido.
El derroche de color, estética o ambientación, magníficamente trabajados, además de documentar la juventud de la década, no da para mucho más. Tras los supuestos simbolismos y después de hora y media de proyección, ¿nos quedamos con la relatividad de la realidad?… sin duda, excesiva pretensión para tan simple, aunque vistoso, desarrollo.
Callejon sin salida
DIRECTOR: Polansky, Roman 
PAIS: Polonia
AÑO: 1966
DURACION: 110 min
INTERPRETES: Donald Pleasence, Francoise Dorleac, Lioner Stand
Tercera película, también de factura inglesa, del polaco Roman Polanski.
Rodada en un impecable blanco y negro, nos cuenta una más que extraña historia de un matrimonio, aislado en un pequeño castillo junto al mar, el cual queda incomunicado cada día al subir la marea. Una tarde reciben la inesperada visita de dos delincuentes que andan huyendo, uno de ellos morirá, y el grupo quedará deducido a un enigmático trío, en base al que se desarrollará la trama.
El ambiente, absolutamente claustrofóbico, nos retrotrae inevitablemente al otro triangulo de su primera película “El cuchillo en el agua”. Aquí, sin embargo, el papel femenino cobrará mayor importancia al tratarse de una joven (al parecer exprostituta) a la que los hombres no le resultan precisamente indiferentes (contraste con su anterior trabajo “Repulsión”).
Los personajes masculinos, también completamente diferentes, un brutal delincuente, frente a un marido débil y apocado, desembocará en una serie de acontecimientos, totalmente improbables y difícilmente comprensibles,… si es que Polanski pretendía algún significado.
No obstante, la película, pese a su extraña perspectiva, muestra un relato subyugante, quizás incluso algo surrealista, con unos personajes llevados al extremo, pero con un desarrollo cinematográfico perfecto.
El final de cada uno de los protagonistas, sobretodo la escena que cierra el film, nos da el sentido justo de su título.
Campanadas a media noche
DIRECTOR: Welles, Orson
PAIS: USA
AÑO: 1965
DURACION: 112 min
INTERPRETES: Orson Welles, Jeanne Moreau
En la que será una de sus últimas películas, “Campanadas a media noche”, Orson Welles recopila, de una forma soberbia y en una sola historia de dos horas, una serie de obras y personajes de William Shakespeare, de una manera que tan solo su extraordinaria genialidad lo puede permitir.
Después ya de muchos años afincado en Europa, no es la primera vez que afronta ni en el cine, ni teatralmente la obra del dramaturgo ingles, pero sí es aquí, en este filme, mediante una singular simbiosis de varias obras y varios personajes, que recogen fielmente el espíritu “shakespeariano”, donde logra su mayor aportación personal, a través de las figuras del grotesco Falstaff o la del egocéntrico Enrique V.
Una visión personal, que se trasluce en primer lugar mediante la lectura del cóctel de textos originales. Poniendo de relieve la atracción que ejerce el poder en quienes acceden a él, renegando, si es necesario para conservar la privilegiada situación, a cualquier tipo de vida, ideología, o relaciones personales, con las que hubieran estado identificados en algún momento.
De otra parte, la visión mordaz y grosera que hace de los textos de Shakespeare, (muy cercanas a las del siglo de oro español), distan mucho de la pulcritud con la que los representa la dramaturgia inglesa, imprimiéndoles de esta forma una vitalidad y una fuerza propia del genial director americano.
Por último, y en el plano cinematográfico, la maestría desarrollada en su dilatada carrera, y aplicada a “Campanadas a media noche”, hacen de esta película una verdadera lección de expresionismo magistralmente puesto al día.
Cara a Cara
DIRECTOR: Bergman, Ingmar 
PAIS: Escandinavia
AÑO: 1975
DURACION: 122 min
INTERPRETES: Liv Ullmann, G Bjornstrand, E. Josephson
Insiste Bergman en penetrar en el interior de los traumas y dudas de la mente humana una y otra vez, con similares métodos, pero distintos resultados. En “Cara a cara”, el círculo habitualmente reducido en el que se desenvuelve, queda aquí prácticamente limitado a un solo personaje.
Una joven psiquiatra, Jenny, volverá durante un verano a casa de sus abuelos, al encontrarse sola por la ausencia en viaje de negocios de su marido y las vacaciones de su hija adolescente. El reencuentro con su pasado le hará revivir, -al modo del psicoanálisis freudiano-, los traumas infantiles que estarían condicionando su vida presente.
Bergman incide en el denominador común de la vida, esto es la muerte. Pero ahora, tipificada en la vejez. Como ya hiciera de algún modo en “Fresas salvajes”, la cercanía del final cambia la perspectiva tanto del sujeto protagonista como, en este caso a diferencia del anterior film, de quien está observante del definitivo desenlace.
Pero dentro de la amalgama de propuestas que expone la película, ésta no será más que un frágil hilo conductor. Jenny bajo el efecto catalizador del regreso al lugar de su infancia, con unos personajes que han transformado su vigorosa vitalidad en resignada espera, experimentará una crisis de ansiedad que la llevará a un intento de suicidio. En el delirio del coma, revivirá oníricamente traumas relacionados con una educación dogmática y autoritaria.
Bergman vuelve a insistir, de forma cada vez más provocadora, en concienciar al espectador en su condición de mortal, en el ambigüedad del más allá, y en el menoscabo del presente en pos de un hipotético después.
Aquí aprovecha el recurso de las tan extendidas enfermedades psíquicas en la acomodada sociedad occidental, para elaborar un film rayando con el cine de terror, con histéricas escenas repetitivas, interpretaciones sobreactuadas o extrañas situaciones fuera de contexto.
Todo ello hace un trabajo confuso, dentro de su ya habitual complejidad, en el que exprime al máximo, incluso excesivamente, la interpretación de Liv Ulmman, tratando de continuar un línea que hasta el momento le había dado una excelente reputación en los círculos más intelectuales, pero que ahora, tanto su fondo como sus formas reiterativas parece agotadas, al menos momentáneamente.
Ciudadano Kane
DIRECTOR: Welles, Orson
PAIS: USA
AÑO: 1941
DURACION: 115 min
INTERPRETES: Orson Welles, Joseph Cotten, Everett Sloane
Irrumpe Orson Welles con sus veinticinco años en la meca del cine, precedido de una merecida fama en el mundo de la radio y del teatro, en el que era fundador del Mercury Theatre en Nueva York. E irrumpe por la puerta grande de Hollywood, como un niño prodigio, en el que la gran industria pondrá de inmediato todas sus esperanzas.
Así pues, ya en su primera obra, disfrutará de privilegios y libertades vedadas al resto de directores, por muy prestigiosos que fueran.
En “Ciudadano Kane”, se pretendió ver, y seguramente con razón, una biografía del multimillonario Hearts, aunque no deje de ser una ambigua representación en general de los J.P. Morgan, Rokefeller, Onassis, Turner, March,… etc.
El film comienza con la muerte del magnate, por lo que, la narración de su vida, o más bien la narración de la búsqueda de su vida personal, constituirá un gigantesco flash-back
La exposición oficial de su vida pública, Welles, la despacha en diez minutos, en forma de noticiario, para pasar inmediatamente a echar en falta una mayor profundización en la autentica y desconocida personalidad de Kane.
La clave de su misteriosa faceta, parece encontrarse en la última palabra que pronunció en el lecho de muerte: “Rosebud”. La investigación de su significado, nos hará recorrer, a través de las narraciones de sus más allegados colaboradores, una segunda visión, más particular, del popular ciudadano. Pero, “Rosebud”, acabará consumido por el fuego, sin llegar a saber su significado. Imposibilidad ya anunciada en el principio y final de la película, con un cartel en la entrada de su castillo, con la imperativa leyenda de:“No pasar”.
Aunque el espectador, desde su privilegiada disposición, sí que interpretará que es el símbolo de una infancia perdida, de una educación materialista, lejos del calor de su familia, y que marcará toda una existencia, llena de frustraciones, tratando siempre de demostrarse algo, de justificar su propia debilidad, a través del poder desmesurado.
Pero, sin olvidar el impacto de su corrosiva crítica al capitalismo radical, quizás la aportación más valorada con el paso del tiempo, hayan sido sus incorporaciones técnicas y estilísticas en la forma de narrar.
Admirador declarado de Griffith, –y de Ford sin declarar, pero resulta evidente– toma elementos de éstos, para, junto con aportaciones propias, generar una forma de hacer, que marcará una inflexión en la narrativa del cine.
La fotografía expresionista, la profundidad de foco, la inclusión de los techos o las luces oblicuas; los movimientos de los actores en profundidad, manteniendo fija la cámara, y dándoles más libertad de expresión. Por no decir de los montajes en paralelo, los flash-back, o las elipsis, aprendidos directamente de los pioneros del cine mudo. Todos estos recursos, ahora en manos de Welles, tomarán una nueva dimensión, configurando un estilo propio, absolutamente personal e inmediatamente reconocible.
Pero, la dificultad de lectura de tanta innovación junta, unido a la trama, altamente molesta para la plutocracia americana, darían como resultado, que “Ciudadano Kane”, una de las piedras angulares del cine, fuera un fracaso comercial, y que la carrera de Welles, iniciara una tortuosa cuesta abajo en la industria oficial, circunstancia que acabará por ser el determinante de una obra excesivamente corta, de su forzado exilio, y de un reconocimiento, más que tardío, de su aportación al séptimo arte.
Desierto Rojo
DIRECTOR: Antonioni, Michelangelo
PAIS: Italia
AÑO: 1964
DURACION: 112 min
INTERPRETES: Monica Vitti, Richard Harris, Carlo Chionetti
Es evidente el cambio a todos los niveles que se van a producir en la década de los sesenta, los movimientos reivindicativos obreros por unos derechos básicos de las décadas anteriores, se irán transformando en reivindicaciones de un estado de bienestar, conducidos de la mano de la alta tecnificación en el proceso de industrialización.
Esto, que así expuesto, parece un salto cualitativo, en la realidad acarreará suficientes efectos secundarios, al menos, para hacer cuestionar el aparente adelanto social.
Michelangelo Antonioni, pionero del cine de autor, trata de plasmar en su obra el concepto, directamente, prescindiendo de una historia como sostén, por lo que la innovación en la forma de relatar, va a constituir la primera y dificultosa novedad de su cine. Sin un hilo conductor, con la introducción de atrevidos tiempos muertos, dará al film una profundidad psicológica difícil y contundente.
Antonioni, aborda en “Desierto Rojo”, esta nueva forma de sociedad. Y de una forma paralela, muestra de manera sobria, sin conclusiones, –que las deja para el espectador–, el paisaje desolador de una región fuertemente industrializada, con la imagen de los, en el fondo, solitarios personajes que la viven.
A través del personaje de Mónica Vitti, en la que ya ha calado el desequilibrio mental, desfilarán una serie de personajes, (en alguna escena como “muertos vivientes” entre la niebla y la polución), que buscarán entre la aceptación y la superficialidad una solución a un desconcierto, que inevitablemente, acompañará ya, junto con la destrucción del medio ambiente, la era de la tecnología.
Diario de una camarera
DIRECTOR: Buñuel, Luis
PAIS: Francia
AÑO: 1963
DURACION: 90 min
INTERPRETES: Jeanne Moreau, Michel Picolí
Se inicia con éste film una colaboración con el productor Serge Silverman y el guionista Jean Claude Carriere, fruto de la cual surgirán sus producciones mas brillantes y reconocidas, en su nuevo periodo francés. Abordando una temática mas europea y con una realización, más técnica y mas fría.
En éste film, un texto (de un libro de Huysmans) que es leído en una de las escenas por la protagonista, resulta muy esclarecedor para el seguimiento de la trama: “Es necesaria una singular dosis de buena voluntad para creer que las clases dirigentes son respetables y que las clases domesticadas son dignas de ayuda o piedad”. Cita que puede completarse con ésta de la novela original de Mirbeau en la que está basado el guión: “Un criado no es un ser normal… es alguien dispar, hecho de piezas y trozos que no pueden ajustarse entre si … Es algo peor: un monstruo híbrido … Ya no es del pueblo, de donde ha salido; tampoco es de la burguesía, hacia la cual tiende o desearía ir … Del pueblo del que ha renegado ha perdido su sangre generosa … De la burguesía ha adquirido sus vicios vergonzosos, sin haber podido adquirir los medios para satisfacerlos”.
Retrato, por tanto, de la burguesía con sus miserias, fetichismos, tacañerías, frigidez, … Así mismo reflejo , en las figuras de la servidumbre, de la clase trabajadora que solo aspira a alcanzar la envidiada posición de sus señores; bien de una forma sutil y matizada, como Celestine, que aprovechando sus encantos femeninos termina alcanzando sus propósitos a través del matrimonio con un viejo militar retirado; o bien abiertamente como el simple y primitivo cochero ultraderechista convencido, en el que puede apreciarse una metáfora del fascismo creado y alimentado desde la burguesía.
El punto de encuentro de ambas actitudes miserables, burguesía y criados, se insinúa a través del asesinato y violación de una inocente niña, en el que aparecen igualmente sospechosos, tanto los señores como la servidumbre .