Al borde del peligro
DIRECTOR: Preminger, Otto
PAIS: USA
AÑO: 1950
DURACION: 92 min
INTERPRETES: Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill
Film poco conocido de Otto Preminger, en el que repite protagonistas de su exitosa “Laura” (Dana Andrews y Gene Tierney) seis años después.
Dentro del género de “cine negro”, en el que el desarrollo, según los cánones de la industria americana, resulta impecable, Preminger incide en los conflictos de sus personajes, simultaneándolos sin ningún detrimento, con la intriga pertinente del thriller clásico de Hollywood.
El sustrato del film, al margen de la trama principal, apunta a los problemas de identidad de un policía, hijo de un gangster, y cuyo constante comportamiento deriva entre la justicia y la venganza.
En uno de sus habituales embrollos, acabará cometiendo un asesinato casual, implicando a un inocente y enamorándose de la hija de éste. La triple carambola servirá al torturado inspector para encontrar la redención a su frustrante herencia.
Sin duda no estamos ante la mejor producción del director vienés, aunque ya aquí vemos apuntar hacia una humanización –cargada de defectos y virtudes– de un estamento, el policial, que tiende a la desmitificación de un género, habitualmente encaminado al entretenimiento y la taquilla, en detrimento de discursos más complejos.
La evolución hacia miradas más comprometidas, las veremos paulaninamente en géneros tan clásicos y manidos como el político, el judicial, el tráfico de estupefacientes, etc., como una constante en el cine de Preminger.
Angeles con caras sucias
DIRECTOR: Curtiz, Michael
PAIS: USA
AÑO: 1938
DURACION: 95 min
INTERPRETES: James Cagney, Pat O’Brien, Humprey Bogart
Como una alternativa más, dentro de la corriente de testimonios sociales que proliferó en los años treinta, muchos directores, para sortear la repulsa de las clases más puritanas y conservadoras, se refugiarán en la ambivalencia del cine negro, a partir del cual, formularán sus denuncias hacia un tipo de política, entusiasmada en la recuperación económica, sin reparar en costes sociales.
Michael Curtiz, especializado en este tipo de género, expone en “Angeles con caras sucias”, de una manera sencilla, a modo de novela de aventuras, el problema de la delincuencia juvenil, derivada de la creciente marginalidad económica.
Una marginalidad provocada por una filosofía, que primaba al triunfador, aunque detrás se percibiera el soborno, la estafa o la delincuencia de guante blanco; más que a la mísera subsistencia de la clase obrera.
Con una excelente ambientación de lo que años más tarde de llamara “cuarto mundo”, con pedante moraleja final, y con aire de película para pasar el rato, “Angeles con cara sucia”, contribuirá, no por mucho tiempo, al intento de hacer recapacitar a una sociedad desenfrenada tras el dinero, si es posible, fácil.
Una situación demasiado parecida a la que podremos asistir en el mundo occidental, al menos, durante las seis décadas siguientes.
Aquí un amigo
DIRECTOR: Wilder, Billy
PAIS: USA
AÑO: 1981
DURACION: 96 min
INTERPRETES: Jack Lemmon, Walter Matthau, Paula Prentiss
Ahora si, que definitivamente estamos ante el último trabajo de Billy Wilder. Después de lo que parecía su alegato final en “Fedora”, a sus setenta y cinco años, todavía tiene la energía y la frescura de rodar “Aquí un amigo”.
Quizás como despedida de sus dos grandes actores, Walther Mathau y Jack Lemmon, escribe una comedia trepidante y divertida, con dos papeles a medida de sus estrellas.
Aquí, ya yo no hay sitio para críticas ni amarguras, la risa es sincera y espontánea, ante las atropelladas locuras de la singular pareja.
Aunque no se pueda calificar el film como una de sus obras maestras, sí que evidencia el perfecto oficio del director, en un perfecto ejercicio de delirante comedia.
El final, que culmina las aspiraciones de los protagonistas, parece anunciar también, el deseo de una pacífica y serena jubilación por parte del director.
Atrapa a un ladrón
DIRECTOR: Hitchcock, Alfred
PAIS: USA
AÑO: 1955
DURACION: 97 min
INTERPRETES: Cary Grant, Grace Kelly
Después de su claustrofóbica e indiscreta ventana, emprende Hitchcock el rodaje de dos filmes de ambientación más ligera, rayando con la comedia clásica, “Atrapa a un ladrón” y “Pero ¿Quién mató a Harry?”, en los que hace prevalecer su ironía inglesa, aunque sin olvidar el toque de suspense, indispensable para su público.
En la primera de ellas, y dentro de lo atípico de esta etapa, Hitchcock, trabaja, como no suele ser costumbre en él, con una espléndida y luminosa proliferación de exteriores en la costa azul francesa.
Localizaciones que, a la postre, se convertirán en el aspecto más interesante de este trabajo (no en vano, obtuvo el Oscar a la mejor fotografía).
Curiosamente, la película se desarrolla en Mónaco, en lo que sería posteriormente el destino definitivo y fatal de su protagonista Grace Kelly.
La sencilla trama, cuenta la ya clásica historia de Hitchcock –el perseguidor perseguido- pero aquí, relajadamente, prescindiendo de cualquier angustiosa situación. Un antiguo ladrón de joyas, retirado de la delincuencia, vive ahora apaciblemente en tan expendido paraje mediterráneo, cuando empiezan a producirse en la zona robos con su mismo estilo. Ante las sospechas de las que es objeto, no tendrá más remedio que ser él mismo quien atrape al verdadero ladrón.
Pero mientras nos cuentan esta inocente historia, otra, cargada de una descarada sexualidad (para su tiempo), desarrolla el romance del antiguo ladrón (Cary Grant) con una presunta víctima (Grace Kelly), Romance que, al final, hará que sea esta última quien realmente “atrape al ladrón”.
Concluyendo, un agradable trabajo menor del director británico, a modo de vacaciones en la Côte d’Azur, que preludia la época de los trabajos de más envergadura de su carrera.
Berlin occidente
DIRECTOR: Wilder, Billy
PAIS: USA
DURACION: 116 min
INTERPRETES: Jean Arthur, Marlene Dietrich, John Lund
AÑO: 1948
Recién acabada la segunda contienda mundial, el (no olvidemos) austriaco -alemán -estadounidense, Billy Wilder, se traslada a Berlín para rodar un film que recoja la realidad de la devastada y ocupada capital del tercer Reich.
Aunque uno de los alicientes de la película sean las imágenes rodadas documentalmente de la población desamparada o la ciudad totalmente en ruinas, el paralelismo que en principio se le podría atribuir con Rossellini, queda disipado a los pocos minutos de proyección.
Wilder no hace una denuncia de la tragedia de la guerra a modo del maestro del neorrealismo, ni tampoco pretende trasladar un reflejo de la realidad, en forma de comedia de enredo, adaptada a la cómoda mentalidad americana.
La mala leche del frustrado alemán e inadaptado estadounidense, hace burla directamente de ambos bandos, como corresponde a su situación.
Bajo su dirección quedarán ridiculizados los mojigatos congresistas, que en su burbuja de Washington, se esfuerzan por ignorar la situación al otro lado del océano. La comisión enviada a su sector berlinés, para estudiar la supuesta maltrecha moral de las tropas, será engañada a duras penas por éstas, inmersas en la corrupción y el abuso con la población alemana, sobretodo la femenina.
Una población, que tampoco sale airosa; la precaria situación de un pueblo ocupado, dividido y humillado por los vencedores, donde el hambre y las ruinas son el paisaje cotidiano, no excusa para que su país de origen caiga en una patética prostitución.
Wilder no perdona la falta de amor propio de los vencidos, ante unas fuerzas de ocupación internacionales, donde la violación de la dignidad es la moneda de cambio; ni admite tampoco la voluntaria miopía de los gobiernos, pretendidamente democráticos.
Ni que decir tiene, que el estreno del sarcástico film, en plena posguerra, desató las más enérgicas protestas de todos colores políticos. Pero Wilder, el provocador, seguro que no esperaba otra cosa.
Besame tonto
DIRECTOR: Wilder, Billy
PAIS: USA
AÑO: 1964
DURACION: 120 min
INTERPRETES: Dean Martin, Kim Novak, Ray Walston
Estamos ante una de las películas de Wilder más criticadas y discutidas por los círculos moralistas de ética más puritana, y no tan puritana.
“Bésame tonto”, –que de tonto no tiene mas que el título–, pone en una clarísima evidencia, no solo la sagrada institución matrimonial, no solo la libertina y aplaudida moral de los personajes del famoseo (en este caso Dean Martin), sino que evidencia la disposición del ciudadano/a medio, incluso, a la prostitución y al consentimiento, por alcanzar las metas señaladas en el código del “american way of life”.
El argumento, en forma de comedia de enredo, nos presenta a un Dean Martin en pleno éxito, musical y sexual, que casualmente se ve atrapado por una noche en un pueblecito del oeste. Allí viven dos compositores aficionados, que ven la oportunidad de saltar a la fama de la mano del cantante italoamericano.
Uno de ellos, casado con una hermosa mujer, no dudará en ofrecerla al cantante a cambio de un contrato. Aunque su falsa moral le hará sustituir a última hora a su propia esposa por una prostituta (una magnífica Kim Novak). El cinismo de Wilder, provocará un delirante enredo, que convertirá la farsa, en una situación de un realismo despiadado.
Esposo y esposa tienen las mejores intenciones –económicas– el uno para con el otro, precisamente por eso, él acabará convirtiéndose en chulo, y ella en prostituta. Eso sí, con un suculento contrato discográfico. Lo demás, bésame tonto, no tiene importancia.
Bola de fuego
DIRECTOR: Hawks, Howard
PAIS: USA
AÑO: 1941
DURACION: 106 min
INTERPRETES: Gary Cooper, Barbara Stanwyck, Dana Andrews
Dentro del género de comedia, pero esta vez, menos impetuoso que en anteriores trabajos, Hawks, rueda “Bola de fuego”, como único trabajo conjunto con el otro gran especialista en el género, como guionista, Billy Wilder.
A modo de cuento, Hawks y Wilder, nos muestran el mundo de ocho profesores, recluidos en el edificio de una fundación, para recopilar todo el saber científico en una ambiciosa enciclopedia.
De forma casual, el líder del proyecto (Gary Cooper), se da cuenta de lo lejanos que están sus teóricos conocimientos, de la realidad que existe en la calle. En su decidida salida, en busca del mundo cotidiano, tropezará con Linda (Barbara Stanwick), novia de un ganster, perseguida por la policía, y que no encontrará mejor refugio, que la compañía de los eruditos e ingenuos profesores.
El contraste entre el proceder autista de los científicos, con el talante liberal de Linda, conducirá a un cómico desequilibrio de incidentes. Pero el tema principal que encaran los autores, es el acercamiento los dos protagonistas, que tendrán que abandonar sus mundos de prejuicios antagonistas, para poder llegar al esperado entendimiento emocional.
Como en “Luna nueva”, Hawks, pone de relieve el cambio que está experimentando la actitud de la mujer en la sociedad. Si en el anterior filme, la autonomía femenina venía dada por su competencia en el trabajo –lugar común del hombre–; aquí la Stanwick, da todo un recital de liberación sexual, eligiendo al antihéroe, que la reconoce primero como persona; y rechazando al personaje duro y machista, prototipo del cine negro, dueño y señor de la “sex simbol” de turno.
Una liberación a su vez, que destroza como un torbellino (“bola de fuego”, en jerga americana), el modelo de sumisa, virtuosa y pasiva madre de familia.
Candilejas
DIRECTOR: Chaplin, Charles
PAIS: USA
AÑO: 1952
DURACION: 135 min
INTERPRETES: Charles Chaplin, Nigel Bruce, Buster Keaton
Impotente y decepcionado por la persecución absurda a la que es sometido por el Comité de Actividades Antiamericanas, acusado de ideología comunista, a raíz, posiblemente, de la posición más clara y contundente que experimenta la obra del director ingles desde su evolución al cine sonoro, con títulos como “Tiempos modernos” o “El gran dictador”; en 1952, Charles Chaplin abandona los Estados Unidos, para afincarse definitivamente en Suiza.
Desde su forzado exilio producirá y dirigirá sus últimos trabajos, con mayor libertad, pero ya faltos de gran parte de su genio y hasta, quizás, de estímulo.
La última película rodada en su etapa americana, “Candilejas”, puede considerarse como el triste epílogo de una carrera encaminada a descubrir veladamente, tras la risa de un payaso solitario, los sentimientos encallecidos por un sistema materialista basado en la apariencia y el fraude.
El drama que se escondía tras las comedias de su popular “Charlot”, pasa aquí a un primer plano, al relatar los últimos días de un famoso cómico en total declive, sin trabajo y obligado a mendigar. El contraste que se desencadena a partir del casual encuentro del cómico, al final de su carrera, con una joven que empieza en el mundo del espectáculo, subrayará el patético e inevitable final que da continuidad al espectáculo de la vida.
La evocación sentimental, con amargo regusto autobiográfico, que representa el filme, queda rotundamente rubricada con la decisiva presencia de un Buster Keaton, envejecido y acabado, a quien realmente se rinde homenaje en la última escena de la película.
Casablanca
DIRECTOR: Curtiz, Michael
PAIS: USA
AÑO: 1942
DURACION: 102 min
INTERPRETES: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid
Con los Estados Unidos incorporados a la guerra europea, la producción de Hollywood cayó significativamente, con sus mejores directores enrolados en el ejercito, u obligados por las circunstancias, a realizar un cine puramente propagandístico. Aunque dentro de esta situación, siempre sin olvidar el fin último de la película, se realizaran verdaderas obras maestras.
Paradójicamente en este momento de depresión, surge uno de los filmes mitológicos de la historia del cine: “Casablanca”.
Dirigida por Michael Curtiz, e interpretada por el naciente ídolo de las pantallas Humphrey Bogart, la película narra las aventuras de los resistentes europeos, que debían huir de la persecución germana, a través de esta ciudad marroquí, controlada, en ese momento, por la Francia del gobierno colaboracionista de Vichy.
La historia puede calificarse de banal; los guiños políticos a la colaboración aliada, ingenuos; incluso las excusas implícitas a la neutralidad americana durante los primeros meses de contienda, encajan en lo que sería una vulgar película de propaganda, dirigida a la población civil.
Entonces, ¿dónde reside la magia de “Casablanca”, para que se haya convertido en la película mito por excelencia?. Quizás la ambientación; la perfecta dirección, que mantiene la tensión del espectador continuamente; o la impecable interpretación de Bogart, Ingrid Bergman o cualquiera de los secundarios, tenga algo que ver. Tampoco hay que olvidar la historia de amor que subyace entre los avatares bélicos, y que acaba sublimándose en una abnegada renuncia. Tal vez, la nostalgia del pasado como parte del presente, “siempre nos quedará París”. O la fidelidad a unos principios como base del futuro, “es el comienzo de una larga amistad”.
Todas estas razones pueden contribuir a una explicación lógica, pero no lo suficiente, para desentrañar la magia que trasmite “Casablanca”. Magia, encanto y seducción, como para seguir siendo, después de medio siglo, la “película de cabecera” de medio mundo. Pásala otra vez, Sam…
Cayo Largo
DIRECTOR: Huston, John
PAIS: USA
AÑO: 1948
DURACION: 101 min
INTERPRETES: Humphrey Bogart, E. G. Robinson, Lauren Bacall
En este su tercer film, continúa Huston con su personal versión del cine negro, en este caso, en los turbulentos parajes de los cayos de Florida.
El argumento, puede verse como una sencilla historia, en la que un anciano y su nuera, que regentan –fuera de temporada– un pequeño hotel en Cayo Largo, reciben la visita de un antiguo compañero de armas de su difunto hijo, en la recién terminada contienda mundial. Visita de cortesía, con el único fin de devolverles sus objetos y “piadosos” recuerdos personales.
Casualmente, se encuentran hospedados allí un grupo de gansters, para ultimar una operación de dinero falso. Un inesperado temporal complicará tan sencillo argumento, haciendo fracasar la operación, la visita y hasta el happy end.
En una segunda interpretación, más cercana al carácter de Huston, vemos como vuelve al mundo de los fracasados, siempre, aparentemente triunfadores en la teoría de la vida convencional.
La lista puede comenzar con la modélica familia americana, destrozada, pero orgullosa de una dudosa muerte heroica, con toques patrioteros. Continuando con los gansters del film, que han sido los dueños del hampa en la época de la prohibición, pero ahora, no son mas que unos exiliados que han de moverse a escondidas.
Por último, Humphrey Bogart, el paradigma del héroe, condecorado en la guerra, piadoso al recordar ante sus familiares al soldado caído, compasivo con los débiles, y el único que se enfrentará –además inteligentemente– a los asesinos. Este hombre, en realidad, no es más que un solitario, un desarraigado excombatiente que no tiene sitio en su sociedad, y que está huyendo al fin del mundo.
Y cuando parece que la suerte le sonríe, cuando el mal es vencido, cuando un inicio de idilio se adivina, nuestro héroe se encuentra con una bala mortal en su hígado.
Mientras, los indígenas del lugar, asisten impasibles, como testigos de la cínica historia… de perdedores.