Y llegó el día triste, las salas Renoir de Zaragoza cierran hoy sus puertas, y lo hacen como siempre, con su programación distinta. Cine minoritario, en versión original, y un invitado en sus pantallas a tenor de su trayectoria, el veterano Alain Resnais con su última película estrenada: “Las malas hierbas” (Les herbes folles).
Desde aquellas aventuras juveniles paralelas a la nouvelle vague -movimiento al cual siempre se negó a pertenecer-, o desde su consagración con “Hiroshima mon amour“, muchas vueltas ha dado el cine, el mundo y Resnais.
Ya no son aquellos filmes rotundos y a la vez humanos, ni su militancia expresa, ni siquiera su narración es ya ninguna novedad. El tiempo ha pasado y solo nos ha dejado historia.
Conservando ese estilo, un día vanguardia, hoy clásico, juega con la imagen cotidiana, con la vejez -quizás con la suya propia y las de sus fieles espectadores-, con la imaginación y con la realidad. El film y el director se desenvuelven amablemente en ese tiempo postrero de la vida, en el que la mente se niega a reconocer el presente y confunde el pasado, aferrándose a un ayer difícil de encajar en el hoy, sino es a través de soñar despierto. Sí, como en el cine. Ese mundo más viejo, entre ese mundo más joven.
Pero la realidad es extraña y cruel, el tiempo no admite más concesiones, el desesperado deseo de seguir sintiendo la vida, acaba resultando a veces infantil, a veces enternecedor y a menudo simplemente patético.
El paso de los años dejaron atrás aquella revolución del cine francés, y continúa inexorable consumiendo la propia existencia de sus protagonistas, y como no, la de sus seguidores, negados a envejecer, y que seguimos aferrados a las ensoñaciones de un tiempo pasado, quizás a costa de producir tan solo un poco de lástima.














Pero entonces, te pareció infantil, enternecedora o patética? no escribas difícil que no te entiendooo jajaja
Ya me entenderás cuando seas mayor ;)